La vida de Enrique IV, el rey que instauró la dinastía de los Borbones en la corte de Francia, es una de las más decisivas y ejemplares de la historia europea y uno de los políticos más lúcidos y ecuánimes de todos los tiempos.
Formado en un ambiente de extremismo hugonote, no tardó en comprender el valor político de la tolerancia y la moderación, y con estas armas obtuvo importantes triunfos en una época marcada por las intrigas palaciegas y turbulencias diplomáticas.
La juventud de Enrique IV es una gran novela que ayuda a comprender la Europa de nuestros días.
Continuación de La juventud del rey Enrique IV, pero de lectura independiente, La madurez de Enrique IV retrata con todo su color un período de la vida de este rey marcado por el drama y la tragedia.
Desde los episodios bélicos que presentan a Enrique luchando por la posesión del reino de Francia, hasta su caída final a manos del puñal traidor de Ravaillac, Heinrich Mann describe con fidelidad una existencia llena de pasión
Sobre el autor
"En oposición a Thomas –escribe Blas Matamoro–, la imagen de la madre que nos deja Heinrich es poco halagadora: doña Julia es inquieta, pero adulona y mentirosa.
Tempranamente, Heinrich tiene una aventura con su prima Alice Haag, que le vale poco menos que la maldición familiar, encabezada por su madre.
Desde entonces, el primogénito va a buscar amores por las orillas y siempre hallará a unas mujeres en estado de ser salvadas.
Mujeres de pueblo engañadas por algún señorito, descarriadas chicas de buena familia, cortesanas de lujo, cabareteras. En casa queda la despectiva madre, que prefiere al otro, y la hermana Caria, su filadelfa.
La dicotomía es pareja a la de Thomas con los varones: amor romántico para la mujer amada (metonimia de la hermana favorita) y amor carnal (esta vez, llevado a cabo) con la marca de la trascendencia, la catarsis redentora.
Es una temprana poesía, Mysterium, Heinrich describe a la mujer amada, bella porque irreal, como los Tadzios de su hermano: "Atormentado por la belleza que en el aire flota, / atormentado por abandonarme a su bajeza [...] / y venga la muerte en tu pecho / y sea fundado el infinito." La muerte, que libera al cuerpo, se asocia con el "verdadero" amor.
Viceversa, la belleza (la ideal belleza platónica) se degrada al bajar del cielo a la hondura del cuerpo. Sólo es eterno, entonces, lo que está muerto. La muerte es la vía de acceso a la belleza eterna.
La historia de Caria, por su parte, parece una novela de su hermano preferido.
Tiene un adorador platónico, enamorado de sus manos de virgen italiana, un rico judío llamado Alfred Fletcher, quien le suministrará el veneno para el suicidio.
La sorda guerra entre los hermanos, con episodios de total ruptura, por razones políticas, durante la Primera Guerra Mundial, tiene su desenlace en los Estados Unidos, en el exilio. Es la historia de la definitiva sumisión del primogénito.
Thomas se complace en detallarla en sus diarios. A fines de 1941, tras una riesgosa fuga de la Alemania nazi y la Francia ocupada, Heinrich llega a América. Está en la miseria y vive con los cien dólares mensuales que le pasa su hermano. Heinrich, que llegó a ser el escritor más leído en la república de Weimar, ofrece sus libros y guiones de cine pero nadie se los compra. Cae en la depresión y la paranoia.
Es un consuelo que la casa paterna tenga varias moradas. Sería descorazonador que sólo tuviera una, escribe sibilinamente Thomas el 14 de mayo de 1943.
Nelly, la última mujer de Heinrich, se emplea en una clínica y gana algún dinero.
Pero es un ser conflictivo. Se emborracha, monta números en las fiestas familiares, telefonea informando sobre supuestas enfermedades y acaba suicidándose a fines de 1944.
En el colmo de la miseria, Heinrich vende todas sus cosas, incluidos los autógrafos de su glorioso hermano menor. No tiene ni para pagar el teléfono y se queda totalmente aislado, sobre todo durante los frecuentes viajes de Thomas y su mujer, siempre en conferencias y actos públicos.
Su doméstica suele encontrarlo, vestido de calle y sucio, durmiendo sentado en la cama. En febrero de 1950 se piensa embarcarlo para Alemania, donde la Academia de Berlín le daría un empleo, aunque fuera simbólico. Pero su abulia lo lleva al extremo de no querer ir al sastre por la necesaria ropa nueva.
Por fin, el 11 de marzo de 1950, tras escuchar por la radio un concierto con música de Puccini, su compositor favorito, muere de un ataque cerebral. Su cuñada Katia se ocupa de los trámites funerarios. Thomas es el único sobreviviente de los cinco. Aprovecha para reflexionar sobre los problemas sexuales de la familia. En la mesa de Heinrich se han encontrado unos dibujos obscenos. En los últimos tiempos, se la pasaba dibujando unas gordas desnudas, acaso las voluminosas prostitutas hanseáticas de su adolescencia".
Ficha editorial
La juventud del rey Enrique IV (Bolsillo)
Heinrich Mann
ISBN 84-350-1623-4
Trad. de Luis Tobío
Páginas : 512
Formato : 11 x 18 cm
Encuadernación : Rústica
Precio sin IVA : 10,53 €
Precio con IVA : 10,95 €
La madurez del rey Enrique IV (Bolsillo)
Heinrich MANN
ISBN 84-350-1624-2
Trad. de Luis Tobío
Páginas: 648
Formato : 11 x 18 cm
Encuadernación: Rústica
Precio sin IVA : 11,49 €
Precio con IVA : 11,95 €
Copyright del comentario © Blas Matamoro. El texto aparece publicado en "Cine y Letras" con el permiso de su autor. Reservados todos los derechos.
Copyright del texto © Edhasa. Reservados todos los derechos.
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