Desde los magistrales cuentos de Edgar Allan Poe hasta las espectaculares novelas de espionaje, el género policial ha acumulado una extraordinaria riqueza de títulos y una notable variedad estilística.
Al ingenio de la intriga, a la intensidad del «suspense», se han ido añadiendo elementos como la indagación psicológica, el enfrentamiento de ideologías, la metafísica ultraterrena y la anticipación científica.
En un campo tan vasto y variado, esta Historia del relato policial cubre la doble función de informar al aficionado y entretener como un relato más.
Julian Symons, editor, investigador y autor de brillantes narraciones policiales, sintetiza en este trabajo todo lo que desean conocer los más apasionados cultores del género.
"La novela policial –escribe Blas Matamoro–, eje del actual consumo libresco, es quizá el único género puramente literario que creó el capitalismo tardío. Si tomamos sus antecedentes en Poe, vemos que su producción es paralela a la formación de monopolios y a la consolidación del sistema imperialista.
Literariamente, es contemporánea a la languidez, decadencia y reemplazo de la gran epopeya sicológico-social del siglo XIX, a las búsquedas de vanguardia y al cuestionamiento mismo de existencia de la literatura.
O sea: es el género próspero y floreciente en un mundo literario revuelto y enfermo.
Al dinamismo de la gran novela burguesa y a la destructividad de la vanguardia, la novela policial opone un mundo logarítmico, cerrado, autosuficiente, que no admite ser penetrado ni emite mensajes que no estén deliberadamente propuestos por el autor.
Sólo cuando la novela policial es tomada como instrumento para servir a otros designios que los de su mera composición, cuando se mediatiza a otros fines –el caso de Dashiell Hammett en Cosecha roja, por ejemplo– adquiere una densidad que admite lecturas sucesivas y enriquecedoras.
El soporte de la construcción de estas novelas es la razón geométrica, o sea el planteo de un espacio estático donde se determinan puntos y segmentos de rectas.
Y, más atrás aún, toda una oculta teología, un deísmo sin dioses personales ni liturgias, pero que deposita en manos privilegiadas –las del detective– el control social y el cumplimiento de las leyes que regulan la conservación del orden establecido.
Esto vuelve ineluctable el orden mismo, ante el cual el novelista policial sólo es el cronista puntual de los eventos que corroboran tal estricto fatalismo.
El detective es, frecuentemente, un hombre que no circula por el mundo, sino que se mantiene encerrado en un gabinete, recibiendo datos e indicios, y recomponiendo la situación conforme a su clave infalible.
Las conclusiones parten desde este remoto, cerrado y oculto despacho, desde el cual, sin embargo, es factible ver, con el ojo absoluto de una lógica universal, el menor movimiento de cada quien en el espacio social.
N o de vedo in situ, pero sí de determinado virtualmente, de acuerdo a una lógica infalible porque divina.
El Nero Wolfe de Rex Stout es un personaje tan gordo que apenas puede moverse.
El Sherlock Holmes de Conan Doyle raramente deja su gabinete, donde razona y toca el violín, asistido por la casuística que le suministra Watson.
Hay toda una racionalidad capitalista que se emparenta con estas actitudes: lo opaco y absolutamente dado de la vida, ante lo cual el hombre sólo puede practicar ciertos juegos (Martin Heidegger), y la construcción sucedel Estado y la sociedad conforme a normas suministradas por la razón estética (Jakob Burckhardt).
La novela policial es la última expresión de una filosofía del dominio social que empieza con los condottieri del Renacimiento y que termina con el fascismo y la ingeniería de almas del siglo XX".
Julian Symons nació en Londres el 30 de mayo de 1912.
Durante varios años trabajó como empleado en una agencia de publicidad. Luego ejerció el periodismo en publicaciones como el Twentieth Century Verse, el Manchester Evening News y el Sunday Times.
Desde 1974 dirige una colección de novelas policíacas en la editorial Penguin. Además de varias novelas de misterio, Symons ha publicado libros de poemas, numerosos ensayos sobre literatura inglesa -especializándose en Dickens y Carlyle- e historia contemporánea.
Copyright del comentario © Blas Matamoro. El texto aparece publicado en "Cine y Letras" con el permiso de su autor. Reservados todos los derechos.
3 días atrás
113 días atrás
113 días atrás
117 días atrás
127 días atrás
135 días atrás
138 días atrás
161 días atrás
250 días atrás
277 días atrás
287 días atrás
317 días atrás
985 días atrás








































































