Adam Verver, un rico viudo norteamericano retirado de los negocios, recorre Europa con su hija Maggie comprando y coleccionando antigüedades.
Cuando Maggie conoce y se enamora de Americo, un príncipe romano rico en apostura y linaje, mas no en fortuna, su padre se lo "compra" como le ha comprado todo cuanto le ha gustado en la vida, al tiempo que él mismo adquiere, para sus segundas nupcias, una atractiva, y también pobre, muchacha norteamericana, Charlotte Stant.
Charlotte es amiga de Maggie y es también amiga del Príncipe: su amistad con éste se remonta a un tiempo en que la pobreza parecía condenarlos a no unirse jamás.
Ahora vuelven a encontrarse en el lujo y la holgura, pero si las antiguas trabas han desaparecido es sólo gracias a aquellos con quienes se han casado... Un espléndido juego de variaciones sobre las posibilidades de este singular ménage a quatre constituye y articula la que hubo de ser la última novela completa de Henry James, "un drama maravillosamente luminoso" en palabras de Gore Vidal, en el que el conocimiento es "tanto fascinación como temor".
"El Londres de La copa dorada –escribe Alejandro Gándara en el prefacio a esta edición– es un producto de la ecuación personal –como dirían los psicólogos de la época– entre los distintos protagonistas de la novela. La composición se nutre de sus propios límites y los explota cuanto puede. Por su parte, el lector sabe lo que puede saberse, nunca lo que quiere o le gustaría saber. Sigue las reglas con el mismo rigor con que las sigue el narrador".
"No existirían muchos de sus relatos –escribe Blas Matamoro– sin la sugestión sensible (perfume, color) de ciertos paisajes italianos: Venecia, Florencia. En general, Europa es para él un museo que garantiza la belleza de las cosas y, más ampliamente, los cánones para reconocerla. No obstante, la comunicación entre ambos mundos es limitada, un contraste monstruoso imposible de atenuar y conciliar, una aventura prodigiosa pero sin registro: la provincia americana de un sistema cultural europeo al cual le falta una capital que defina, justamente, esa provincia. A su vez Henry James imaginaba América como la vieja Nueva York y, tal vez, como la patricia Nueva Inglaterra. La América de Hawthorne más que la de Poe. O sea: una América nada interesante para los europeos. Una sociedad doradamente extraña, irremediablemente joven que todo lo asocia con ese áureo esplendor de la juventud. El museo de Europa, seguro contra el mal gusto, tiene encuadernada una colección de páginas muertas. Para volverlas a la vida, hace falta un viajero americano que participe de la devoción cultural del Nuevo Continente por el Viejo. Le toca la parte, digamos, musical de esa lectura museal. La página muerta resucita, y sorprendentemente como todo lo bellamente siniestro, exhibe lo inesperado que surge del fantasma nuevamente encarnado" (Letras Libres, abril de 2007).
Henry James nació en Nueva York en 1843. En 1875 se estableció en Inglaterra, después de publicar en Estados Unidos sus primeros relatos.
El conflicto entre la cultura europea y la norteamericana está en el centro de muchas de sus novelas, desde las primeras, El americano (1876-1877), hasta El eco (1888) y la trilogía que culmina su carrera: Las alas de la paloma (1902), Los embajadores (1903) y La copa dorada (1904).
Es autor también de Otra vuelta de tuerca (1898), En la jaula (1898) o Los periódicos (1903). Murió en Londres en 1916.
Ficha editorial
La copa dorada
James, Henry
Colección: Albaminus
Traducción: Andrés Bosch Vilalta
Encuadernación: rústica
ISBN: 97884-84284956
Páginas: 684
Copyright de la nota editorial © Alba Editorial. Reservados todos los derechos.
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