"La importancia de llamarse Ernesto", de Oscar Wilde

el-abanico-de-lady-windermeOscar Wilde (1854–1900) es para muchos la figura emblemática del dandi inglés. Pero esa imagen del artista del esteticismo extremado también se vincula en el recuerdo a la figura perseguida por la hipócrita moral dominante de su tiempo.

Durante décadas después de su muerte, Wilde fue objeto de controversia y, a pesar de la condena judicial y moral a la que fue sometido, el interés del público por su obra no decreció. Su producción abarca casi todos los géneros literarios (novela, cuento, ensayo, poesía), pero es en sus obras teatrales donde despliega todo su talento artístico, como lo demuestra La importancia de llamarse Ernesto y El abanico de lady Windermere.

Wilde se sirvió en ellas de las convenciones y temas del teatro de su tiempo, especialmente del melodrama y de la comedia de costumbres del teatro clásico inglés, pero, gracias al ingenio verbal que le caracterizaba y a su singular capacidad para reírse de la realidad circundante sin causar la reacción negativa del público, logró trascender sus modelos y dignificar un género que se hallaba en decadencia artística.

La importancia de llamarse Ernesto en el teatro

teatro-ernestoLa obra se estrenó el 14 de febrero de 1895 en el St. James's Theatre de Londres. A España llegó el 3 de octubre de 1919, estrenándose en el Teatro de la Princesa de Madrid. Desde entonces, han sido numerosas las versiones que han llegado a los escenarios.

En versión actualizada de Daniel Pérez y Eduardo Galán, se estrenó el 5 de junio de 2008 en el Teatro Maravillas, con Patxi Freytez, Yolanda Ulloa, Carmen Morales, Rebeca Valls y Fran Nortes al frente del reparto. De este montaje tomamos la siguiente sinopsis:

«Jack Worthing tiene un secreto. Por un lado, disfruta de una vida tranquila y respetable en el campo, donde ejerce como protector de la bellísima (y fabulosamente rica) Cecila Cardew. Pero, por otro, cuando necesita de mayor aliciente, Jack se escapa a la ciudad, donde asume la guisa del caprichoso Ernesto Worthing, su imaginario hermano.

Ernesto es un hombre disoluto con gran preferencia por la vida extravagante, extremo que comparte con su íntimo amigo Algy Moncrieff. Sin embargo, el objetivo de la última excursión de Jack es proponer en matrimonio a la prima de Algy, Gwendolen. Gwendolen está convencida de que su destino es casarse con un hombre que se llama Ernesto; ignorante de la auténtica identidad de Jack, acepta de buen grado la oferta.

No obstante, la madre de Gwendolen, la temida Lady Bracknell, tiene otros planes para su hija. Cuando pregunta a Jack por sus referencias sociales, descubre la verdad: que fue hallado, cuando era un bebé, en un bolso abandonado en una Estación de trenes, por lo que le niega su consentimiento.

Jack se ve ahora obligado a deshacerse de Ernesto y a encontrar alguna evidencia de su abolengo, si es que pretende alguna vez casarse con Gwendolen. Mientras tanto, Algy se aprovecha de la preocupante situación de su amigo y decide visitar a su adorada Cecilia. Cuando se presenta a sí mismo como Ernesto, descubre encantado que Cecilia lleva tiempo abrigando sus propias fantasías acerca de casarse con el hermano errante.

Se produce el flechazo y al instante deciden casarse. Pero cuando Jack regresa al campo con la noticia de que su hermano ha fallecido, las cosas empiezan a complicarse seriamente. Sin embargo, hay una sorpresa a la vuelta de la esquina, una que va a condicionar por igual a cada uno de ellos, y que revelará, de una vez por todas, la importancia de llamarse Ernesto.»

Nota de Daniel Pérez y Eduardo Galán

«Es obvio que el público de hoy no tiene los convencionalismos de que trata la obra, que la forma de vivir, el modo y el tempo son muy diferentes. Pero sigue existiendo entre nosotros la hipocresía, el fingimiento, el deseo de aparentar lo que no se es o el gusto por ponerse las máscaras que sean necesarias para conseguir un fin.

Si a la pervivencia de la metáfora de Wilde, añadimos un enredo divertido e irónico, tendremos una comedia del gusto actual que, sin embargo, tiene el bagaje del gran teatro clásico.

El título español que se le ha dado habitualmente a esta obra, ya es en sí mismo el primer desencuentro entre lo que debiera ser y lo que es, (a su vez objeto de la trama). Parece que un error de traducción pone nombre a lo que Oscar Wilde tituló como cualidad, haciendo un juego de palabras entre Ernest, nombre de pila, y “earnest”, que significa “serio” o severo”. Por tanto, la traducción literal del título sería: “La importancia de ser serio”.

Oscar Wilde, que vivió y criticó a la tan nombrada sociedad victoriana inglesa, se valió de esta comedia para hacer un retrato (uno más) de las rígidas costumbres sociales de la época. Todo ha de regirse por el orden establecido y las personas deben ceñirse escrupulosamente a lo que se espera de ellas.

Pero claro, para que la disciplina social no se vea alterada, es necesario hacer alguna pequeña trampa que nos permita respirar esa libertad tan necesaria para los seres humanos como el aire. Y así, mientras se salva la convención, un submundo de relaciones tiene lugar en los luminosos (para algunos) caminos del placer y los oscuros (para otros) portales de la virtud.

Cuando esta idea es presentada en sociedad, cuando algunos de esos estereotipos sociales se muestran ante el público que los creó, no hay vacuna que pueda acabar con el virus de la realidad. La gente se remueve en sus butacas y se niega a verse reflejada de manera tan mordaz.

Es lo que quiso Oscar Wilde y lo que creó en esta ingeniosa función de teatro. Un enredo casi absurdo, diálogos sutiles y situaciones sorprendentes han hecho que esta comedia perviviese más allá de su tiempo.»

La-importancia-de-llamarse

En torno a la obra y su adaptación al cine

La importancia de llamarse Ernesto fue escrita por Oscar Wilde en el momento de su mayor fama.

Desde que dejó la Universidad de Oxford y se trasladó a Londres, en 1878, este escritor nacido en Dublín, se consolidó como gran talento, publicando buen número de piezas teatrales, ensayos y poemas donde exhibía sus capacidades.

Wilde veía aproximarse su 39 aniversario cuando, en 1893, durante unas vacaciones en Worthing, decidió escribir la pieza en cuestión de semanas.

La obra se estrenó el Día de San Valentín de 1895 en el St James’s Theatre, y su éxito fue inmediato, aunque se vio oscurecido por la decisión de Wilde de perseguir un caso de calumnias contra el Marqués de Queensberry, quien había censurado al escritor públicamente por su cada vez más aireada homosexualidad.

Pocos meses después, se cambiaron las cartas y el propio Wilde se vio en la picota acusado de actos ‘extremadamente indecentes’.

Súbitamente, La importancia de llamarse Ernesto dejó de ser un éxito para devenir un estorbo.

En primer lugar, el nombre del autor se retiró de la marquesina del teatro, y, más tarde, el 8 de mayo, se dejó de representar la producción.

En menos de tres semanas, el 25 de mayo, Wilde resultó culpable y condenado a dos años de prisión.

Ahora era un hombre roto, y tras aquel periodo tan fecundo que antecedió su decisión de demandar a Queensberry, se sentía poco proclive a escribir.

Sus obras de este momento, presentan un talante melancólico y emotivo, en donde hay poco trazo de su ardoroso talento.

En 1899, la salud empezó a abandonarle y Wilde vio su fin acercarse.

Sin embargo, todavía le quedaba ingenio cuando el 29 de octubre de 1900, tras una noche con amigos que agotó su ya extenuada vitalidad, y reconociendo que le quedaba poco en este mundo, dijo: «Estoy manteniendo un duelo a muerte con el empapelado de la pared. Uno de los dos tendrá que irse.»

Un mes más tarde, el 30 de noviembre, el empapelado salió victorioso.

El rodaje de la adaptación cuyas imágenes ilustran este artículo se inició en abril de 2001, y significó un momento histórico en la historia del cine británico: el relanzamiento de los famosos Estudios Ealing.

Ficha técnica del libro

Fecha de publicación: 05/01/2000

240 páginas

Idioma: Español

ISBN: 978–84–670–3776–0

Código: 10004658

Formato: 12,5 x 19 cm.

Presentación: Rústica sin solapas

Colección: Clásica

Traductor: Ricardo Baeza

Copyright de la portada y sinopsis © Espasa Calpe. Reservados todos los derechos.

Copyright del texto "La importancia de llamarse Ernesto en el teatro" y de la nota de Daniel Pérez y Eduardo Galán © Secuencia 3. Reservados todos los derechos.

Copyright del texto "En cuanto a la obra y su adaptación al cine" e imágenes © Good Machine International, Ealing Studios, Miramax, Film Council y Newmarket Capital Group. Cortesía de Lauren Films. Reservados todos los derechos.

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