La montaña mágica, Thomas Mann, Edhasa, 2009, ISBN 9788435018388.
La montaña mágica no es sólo la mejor obra de Thomas Mann, sino también uno de los libros más importantes de rodos los tiempos.
Esta novela es impresionante fresco de la Europa de principios del siglo XX, y también una de las más profundas y agudas exploraciones de la condición humana.
La habilidad para mostrar las contradicciones sociales y espirituales de su época, la extrema sensibilidad en la construcción de personajes y la aguda erudición que despliega Mann en La montaña mágica convierten esta obra en una lectura que apela -y desafía- tanto a la sensibilidad como a la inteligencia de cualquier lector.
Comentario
"En 1926 –escribe Blas Matamoro– viaja solemnemente a París. En 1929 recibe el Premio Nobel. En 1931 lo eligen presidente de la Academia General. De 1925 es una divertida novela de Heinrich, La cabeza, donde los hermanos aparecen en clave: son Mangolf y Terra. "Nos separa una sola palabra: éxito" se lee al comienzo del texto. Que el lector lo distribuya como prefiera.
Max Rychner define, por su parte, a Thomas como "el órgano introspectivo de la sociedad burguesa de la época, el mundo interior de la burguesía alemana.
El escritor, por su parte, en un ejercicio extremo de consciencia posible, le escribe a Clarence B. Boutell (21 de enero de 1944): "Ante todo hay que aclarar la total inocencia política e ignorancia de una inteligencia alemana enraizada en el luteranismo y el romanticismo, la cual, sorprendida por la guerra, no podía ver en sí misma más que una correcta lucha por la defensa de unos valores que, para su desconcertada sorpresa, veía repentinamente cubiertos de insultos. Lo que yo haya podido extraer de todo ello pertenece, por nacimiento, a esa esfera de valores y cuando me refiero a Alemania y la menciono, se trata de ellos".
La obra El final de la guerra produce en Thomas una suerte de depresión creativa.
Escribe textos breves, de corto aliento: el cuento Señor y perro y el poema en honor de su hija recién nacida, Elisabeth, Canto de la niñita.
Asuntos triviales que lo ponen en el confín de la vergüenza. Luego toma aliento y se lanza a componer un texto mayor, que será La montaña mágica.
El proyecto inicial data de 1912, cuando su mujer Katia estuvo internada en Davos, en un sanatorio para enfermos pulmonares, hoy hotel de esquiadores y sede para reuniones de gerifaltes de la globalización.
Pensó en una novela corta sobre una de sus obsesiones: la enfermedad como fenómeno espiritual, pero la tarea quedó trunca.
Era, por entonces, la contrafigura de Muerte en Venecia: la simpatía por la muerte reconducida hacia la afirmación de la vida.
La enfermedad exalta la consciencia y la eleva hacia una nueva forma de salud, de salvación, por medio de un erotismo que, en lugar de ser necrófilo, resulta compasivo.
La historia la transformó en una larga meditación polémica sobre el fin del humanismo clásico, del Homo Dei convertido en misterio humano, en interrogación religiosa que el hombre dirige a sí mismo, en lugar de clamar a un Dios infinitamente lejano y mudo.
Una nueva sacralización de la forma humana como modelo utópico que se realiza y se frustra en el tiempo.
Hacia 1919, dos temas, la prohibición de amar y la duplicidad del tiempo (interior y mítico, exterior e histórico) se van diseñando con fuerza.
Dos modelos de Ciudad Ideal se irán corporizando en los personajes de Naphta y Setternbrini: una nueva Edad Media y una nueva Ilustración, ambas dirigidas a la República Universal, de inspiración cristiana, eclesial en un caso, laica en el otro.
La redacción se inicia el 20 de abril de 1919.
Varias lecturas se entrecruzan con el trabajo: Historia y sistema de la cosmovisión medieval de Friedrich Eicken, Filosofia de la mística de Du Prels, textos de Freud y de Einstein.
La novela educativa de Goethe y el Infierno de Dante son también modelos presentes.
El resultado es una búsqueda de conciliación como aspiración humana siempre postergada por la historia.
El héroe, formado durante siete años de encantamiento iniciático en unsanatorio de tuberculosos, sale al mundo, a la vida activa, y es destruido por la guerra.
Thomas irá cumpliendo sus planes: José y sus hermanos darán lugar a una tetralogía de novelas, la vejez de Goethe será Carlota en Weimar; el mito del pacto entre el artista y el Demonio, Doktor Faustus.
La obra: el suelo del exilio, la tierra del desterrado. Si se quiere: Alemania, también desterrada, también aniquilada, también convertida en un haz de símbolos por la imaginación del escritor".
Copyright de texto e imágenes © Edhasa. Reservados todos los derechos.
Copyright de la cita © Blas Matamoro. El texto aparece publicado en Cine y Letras con el permiso de su autor. Reservados todos los derechos.
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