Edhasa publica la novela La mujer de negro, de Susan Hill, coincidiendo con el estreno de la película inspirada en este relato de fantasmas, con Daniel Radcliffe en el papel protagonista.
Tras haber vendido más de un millón de ejemplares en todo el mundo, llevada a los escenarios reiteradamente y con enorme éxito, y adaptada tanto a la radio como a la televisión, esta estremecedora historia ha sido adaptada ahora para la gran pantalla en una espectacular versión dirigida por James Watkins y protagonizada por Daniel Radcliffe.
Coincidiendo con el estreno, Edhasa publica La mujer de negro en su colección La Polar, donde también puede encontrarse la famosa serie policíaca de Susan Hill protagonizada por el inspector Serrailler.
Una novela gótica
Susan Hill demuestra conocer muy bien tanto los elementos más recurrentes de la novela gótica como los mecanismos que hacen que resulten tan efectivos. Sin embargo, su verdadero talento consiste en dotar de una modernidad asombrosa todos estos recursos y conseguir que el lector se sorprenda y atemorice como si fuera la primera vez que lee una historia de fantasmas.
Cuando el joven abogado Arthur Kipps recibe el encargo de viajar a un pueblo remoto del interior rodeado de marismas brumosas para asistir al entierro de una anciana no puede ni imaginar lo que le espera, y sólo ve en ello la posibilidad de progresar profesionalmente, lo que quizá le permita finalmente casarse.
Mientras intenta poner orden en el legado de la difunta, empieza a ver una extraña aparición y se introduce en una historia que los lugareños intentan olvidar: la de una madre soltera que tuvo que dejar a su hijo al cuidado de su hermana, pero el niño se hundió en las marismas mientras su madre biológica lo miraba todo impotente desde su ventana.
Según dice la tradición, siempre que alguien ve al espectro de la madre, muere un niño, y a la larga, Arthur Kipps comprobará en su propia familia hasta qué punto esa tradición es cierta.
Declaraciones de Susan Hill
«Una noche estaba rebuscando por mis estanterías, intentando encontrar el libro perfecto para ese momento, cuando encontré Otra vuelta de tuerca, de Henry James, y empecé a releerlo. Pensé en lo mucho que siempre lo había admirado y en la forma genial en que James crea la atmósfera de la casa llamada Bly, en la cual se ambienta la novela.
De repente se me ocurrió: ¿sería capaz yo de escribir una novela de fantasmas? (…)
Empecé a escribir La mujer de negro casi como si se tratara de un ejercicio literario. Me encantan las historias inglesas tradicionales de fantasmas, especialmente las victorianas, que siempre van marcadas por una determinada atmósfera…
Quería ver si podía tomar todos los ingredientes de esas típicas historias de fantasmas y reelaborarlos. Lo primero fue hacer una lista de los ingredientes que debe tener una buena historia de fantasmas. (…) En una historia de fantasmas es de gran importancia el lugar, el tono, la época del año y los tradicionales elementos de misterio: viejas casas aisladas, iglesias solitarias, castillos, conventos, callejones vacíos de noche… Los malos escritores simplemente los incluían todos de forma indiscriminada. Los buenos son más selectivos. (…)
Para La mujer de negro, volví a ese paisaje inglés que me encanta y que me parece poderosamente atmosférico, hermoso y a la vez siniestro. Podría ser cualquier lugar de la costa este, en las marismas de Essex, Suffolk, Norfolk o incluso cerca de Holy Island en Northumberland. Hay pocos lugares más inquietantes que las marismas, con la niebla y el agua. (…)
Siempre me han encantado las novelas tradicionales de fantasmas y lamentaba mucho ver que ya no estaban de moda. No ha sido un género muy popular desde que llegó el género del terror. Hay diferencias muy importantes entre una historia de fantasmas y una de terror.
Estaba convencida de que en mi novela no aparecerían ni vampiros, ni monstruos, ni hombres-lobo, ni criaturas babosas. En cambio, lo que sí debía incluir era un fantasma real. Tenía que ser algo que se viera ahora, pero que fuera la imagen de alguien que existió y que murió.
Podría ser un niño, un adulto o un animal, puede que se le vea o que sólo se le oiga, pero no es un producto de la imaginación de alguien, sino que existe. (…)
Creo que las historias de fantasmas deben ir más allá de causar miedo. Está genial ser asustado, pero tiene que haber algo más y yo nunca escribo nada que no tenga algún objetivo. Hay una moralidad en La mujer de negro, aunque apareciera luego.»
Citas extraídas de una entrevista a Susan Hill en 1998 y de su introducción a "Ghost Stories" (Hamish Hamilton, 1983).
Biografía de Susan Hill:
Susan Hill nació en Scarborough en 1942 y se educó en Londres. Ha escrito Aire y ángeles, Extraño encuentro, La señora de Winter y La mujer de negro, entre otras novelas, libros de relatos, obras de no ficción y teatro, y su obra ha sido galardonada con los premios Whitbread, John Llewelyn Rhys y Somerset Maugham, además de ser finalista del Booker Prize.
Con Las distintas guaridas de los hombres (2005), la primera novela del ciclo dedicado al detective Simon Serrailler, sorprendió tanto a críticos como a lectores por la perfecta combinación de misterio, profundidad psicológica de los personajes y recreación de la vida en una pequeña ciudad de provincias, y las siguientes entregas, Los puros de corazón (2006), El peligro de la oscuridad (2007) y Voto de silencio (2011), no hicieron sino confirmar las expectativas generadas.
Todos los títulos de la serie de Simon Serrailler, que ha vendido más de 120.000 ejemplares y se publica con resonante éxito en Alemania, Francia, Holanda, Italia, Japón, Suecia, etc., han aparecido en esta misma colección.
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