James Thurber (1894–1961) es un autor que asociamos con cabeceras míticas como The New Yorker o The Evening Post, en una época en la que el relato breve aún era considerado como una de las bellas artes.
Guionista radiofónico, ilustrador, ensayista o autor teatral, Thurber poseyó un don innato para el humor. Su obra está poblada por personajes estrafalarios, donjuanes cuya fecha de caducidad hace tiempo se cumplió y machos urbanitas que bordean la condición de outsiders sociales.
Gracias a la labor editorial de El Acantilado se ha recuperado parte de su obra breve. Especial atención merece La vida secreta de Walter Mitty, relato que da título a esta antología, cuyo protagonista comparte el mismo privilegio que otro personaje literario, el barón Munchausen: dar nombre a un desorden psiquiátrico.
Pese a que sirvió de base argumental a la película del mismo título protagonizada por Danny Kaye en 1947 –mero vehículo para el lucimiento del actor cómico que Thurber odiaba–, este escueto relato posee un poso muy amargo bajo una gruesa capa de hilaridad.
Mitty es un torpe y pobre individuo, ninguneado por su esposa, sus congéneres y el mundo en que le ha tocado vivir: un tipo que se refugia en épicas ensoñaciones para huir de su patética existencia.
Sin embargo, jamás logra culminar de manera satisfactoria ninguna de sus fantasías: el osado as de la aviación embarcado en una misión casi suicida, el infalible cirujano de nervios de acero que opera a vida o muerte o el arrogante acusado que finta hábilmente los lances del fiscal.
Sufre una suerte de coitus interruptus onírico. Siempre hay algo o alguien que le devuelven a la cruel y dura realidad. Llama la atención la última ensoñación del relato en la que Mitty se sumerge, fumando desafiante el último cigarrillo ante el pelotón de fusilamiento.
Ahí le deja la pluma de Thurber, aunque ¿cabe conjeturar que el personaje desea la muerte, la huida definitiva de esa dolorosa existencia, y que por ello se refugia en el sueño eterno chandleriano? ¿Serán los hados crueles con el pobre Walter, y lo sacarán de su ensueño para devolverlo a la triste realidad? ¿Escapará de esa hipotética solución suicida, sin relación alguna con la canción homónima de Ozzy Osbourne?
Curiosamente, el autor sufrió un percance que le emparenta con Mitty y otros de sus personajes. Jugando a Guillermo Tell en su infancia sufrió la perdida de un ojo, lo que le apartó de actividades deportivas y le permitió desarrollar una vívida imaginación que canalizó mediante la escritura. Algunos psiquiatras sugieren que la imaginación del autor pudo verse estimulada por potentes alucinaciones visuales, fruto de esa mengua parcial de la visión.
Además del regusto amargo que tras la carcajada le queda al lector, las acusaciones de misoginia contenida en su obra contribuyeron a labrarle a Thurber cierta reputación negativa.
Su muestrario de personajes masculinos lo conforman víctimas inocentes, cuya única falta es vivir bajo el peso de una sociedad que no comprenden. A menudo, son sus esposas quienes ejercen mayor presión, lo cual quizá se deba al fracaso del primer matrimonio del autor.
No obstante, Thurber purga cualquier hipotético pecado en que pudiese haber incurrido, gracias a esa maravilla que es el relato Instantánea de un perro. Panegírico y hagiografía de un can –una especie de la que Thurber era un enamorado–, se trata de una obra que debería conmover incluso a los más duros de corazón.
Sinopsis
James Thurber es uno de los mejores humoristas americanos. Cuando Harold Ross, recién incorporado al The New Yorker, en 1927, le comentó al entonces joven colaborador James Thurber "todo el mundo cree dominar el inglés, pero nadie lo hace", poco podía imaginarse que estaba ante un escritor que iba a convertirse, al lado de nombres como Dorothy Parker o Truman Capote, en uno de los autores de referencia de la mítica revista neoyorkina. Observador milimétrico y narrador incansable, los relatos de Thurber nos divierten, nos arrastran, nos abren un claro de cielo por el que entrevemos, más allá de la ironía, las frustraciones del hombre moderno.
La vida secreta de Walter Mitty, el más célebre de sus relatos que da título a nuestra selección, sirvió incluso para bautizar como «síndrome de Walter Mitty» la tendencia compulsiva a fantasear con la que algunos hombres escapan —a su modo heroicamente— de la rígida y anodina cotidianidad de lo que convenimos en llamar «una vida normal».
Ficha editorial
Colección: Narrativa del Acantilado, 71
Temática: Relatos
Traducción: Celia Filipetto
ISBN: 978–84–96136–75–5
Nº de edición: 1ª
Encuadernación: Rústica cosida
Formato: 13 x 21 cm
Páginas: 160
Precio: 12.00 €
Copyright del texto © José Luis González. Reservados todos los derechos.
Copyright de imágenes y sinopsis © Editorial Acantilado (Quaderns Crema S.A.). Reservados todos los derechos.
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