Los cazadores de mamuts es la tercera entrega de la saga Los Hijos de la Tierra, iniciada con El Clan del Oso Cavernario.
Después de unos meses en el Valle de los Caballos, la pareja formada por Ayla y Jondalar inician un nuevo viaje. Cuando se encuentran con los mamutoi, un clan de cromañones, deciden permanecer una temporada con ellos.
Los mamutoi son cazadores de mamuts que ya utilizan los huesos y el marfil para tallar esculturas, construir viviendas y fabricar herramientas. Con la piel de los mamuts fabrican vestidos y, además de cazarlos, los honran espiritualmente.
En la relación entre Ayla y Jondalar surgen las primeras dificultades, cuando coinciden con Ranec, un hombre atractivo, de rasgos exóticos, que se enamora de Ayla.
¿Cuánto de ficción y cuánto de real encontramos en las novelas de Jean M. Auel? "Mis libros son ficción –dice la escritora–, pero están basados en hechos reales. De hace 30.000 años sólo nos quedan objetos hechos de piedra o hueso, ADN de restos de sangre de animales o el polen de plantas medicinales encontrado en tumbas neandertales".
"También es apasionante –continúa– sacar conclusiones de, por ejemplo, un esqueleto de neandertal. Estudiando los huesos podemos averiguar que el fallecido perdió un ojo a una edad muy temprana, tenía un brazo amputado y cojeaba. Con esas tres disminuciones está claro que este hombre no podía participar en las cacerías de mamuts. A partir de aquí nos hacemos una serie de preguntas interesantes: ¿quién le amputó el brazo? ¿Quién paró su hemorragia? ¿Cómo pudo sobrevivir con estas limitaciones físicas hasta la vejez? Obviamente, porque alguien cuidó de él. Pero, ¿por qué? ¿Tal vez porque fue amado? ¿O quizá en su cultura los débiles y los heridos eran atendidos?
Sea lo que sea, lo que está claro es que nuestros antepasados no eran unos brutos".
Sinopsis
Ayla y Jondalar deciden vivir una temporada cerca del Mar Negro, con los Mamutoi, quienes cazan Mamuts no sólo para alimentarse, sino también para obtener pieles, marfil y otros muchos recursos que honran espiritualmente. Ayla se verá obligada a demostrar su valía como ser humano y su pureza de corazón para ser acogida por una gente que la desprecia por haber sido criada con los hombres del Clan, a quienes consideran simples animales.
Fragmento
"Ayla, temblando de miedo, se estrechó contra el hombre alto que la acompañaba, en tanto los desconocidos se aproximaban. Jondalar la rodeó protectoramente con un brazo, pero ella seguía estremecida. «¡Es tan grande!», pensó ella boquiabierta, mirando al hombre que precedía al grupo; tenía el pelo y la barba de color fuego. Ayla nunca había visto a nadie tan grande. Hasta Jondalar parecía pequeño en comparación, aunque lo cierto es que era mucho más alto que la mayoría. El pelirrojo que se acercaba a ellos no era sólo alto: era enorme, un oso humano. Tenía el cuello abultado; su tórax era más amplio que el de dos hombres comunes y sus macizos bíceps equivalían al muslo de cualquier persona.
Ayla echó un vistazo a Jondalar y no vio miedo alguno reflejado en su cara, pero notó que sonreía con cautela. Le eran desconocidos; en sus largos viajes había aprendido a ser cauteloso con los desconocidos".
Ficha editorial
Idioma: inglés
Nº de páginas: 600
EAN: 9788495354655
ISBN: 978–84–95354–65–5
Año: 1987
Formato: 17 X 24 cm
Encuadernación: rústica
Precio: 20,50 €
Copyright de texto e imágenes © Ediciones Maeva. Reservados todos los derechos.
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