Se reúnen en este volumen las narraciones de misterio de Edgar Allan Poe. Consideradas generalmente como precursoras del género de investigación, plantean un misterio de resolución aparentemente imposible, cuya elucidación final está reservada a mentes preclaras, capaces de emplear en su máximo grado las capacidades de análisis y deducción lógica.
A este perfil corresponde el caballero C. Auguste Dupin, padre literario de Sherlock Holmes, protagonista de Los crímenes de la calle Morgue, El misterio de Marie Rogêt y La carta robada.
Finalmente, en El escarabajo de oro, William Legrand, otra gran mente analítica, se encargará de desentrañar las claves criptográficas que le conducirán al hallazgo de un fabuloso tesoro.
"Poe y Baudelaire –escribe Borges en Otras inquisiciones– se propusieron, como el atormentado Uricen de Blake, la creación de un mundo de espanto; es natural que su obra sea pródiga en formas del horror. Edgar Allan Poe escribió cuentos de puro horror fantástico o de pura bizarrerie. Edgar Allan Poe fue el inventor del cuento policíaco. Ello no es menos indudable que el hecho de que no combinó los dos géneros. No impuso al caballero Auguste Dupin la tarea de fijar el antiguo crimen del Hombre de las
Multitudes o de explicar el simulacro que fulminó, en la cámara negra y escarlata, al enmascarado príncipe Próspero".
"En la claridad del sueño de las farolas de gas –escribe Pere Gimferrrer en su Dietario–, cuando la irrealidad de aquella masa se va haciendo cada vez más compacta, el joven observador ve, de súbito, a un hombre viejo, flaco, de aire inquieto. Bajo la bruma que lo va invadiendo todo poco a poco, o bajo la lluvia violenta y densísima que ahora cae de golpe, el hombre diabólico va andando y, fascinado, el joven le sigue, hasta el más turbio corazón de la ciudad, andando, andando +por las calles vacías, por calles pobladísimas, por calles colmadas de gente, por callejones de sordidez fétida– hasta llegar al barrio más malsano, con casas antiguas y ruinosas, de madera podrida, parajes de desolación y de cochambre, donde viven los marginados y los rufianes. (...) Y cuando ahora, adulto, aquel muchacho –es ya todo un hombre y se llama Edgar Allan Poe– lo recuerda, cuando evoca la visión de aquel atardecer de otoño, puede comprender claramente su sentido: Aquel viejo es el tipo y el genio del crimen profundo. No acepta estar solo. Es el hombre de la multitud".
Ficha editorial
Los crímenes de la calle Morgue y otras historias de misterio
Edgar Allan Poe
Traducción de Mauro Armiño
Colección: El Club Diógenes / CD–051
Año: 2010
ISBN: 97884–7702–676–1
Págs: 228
Precio: 9,00 €
Coyright de texto e imágenes © Valdemar. Reservados todos los derechos.
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