Robert Louis Stevenson, maestro indiscutible de historias ambientadas en el mar, recrea en Los traficantes de naufragios la vida turbulenta de los aventureros que buscan enriquecerse con negocios tan dudosos como la explotación de los restos de un naufragio o el contrabando de opio.
Todo empieza cuando Jim Pinkerton y Loudon Dodd compran a un precio fabuloso (en una subasta enloquecida) los restos de un bergantín naufragado en las islas Midway, pensando que encontrarán suficiente opio como para enriquecerse. Sin embargo, una nube de misterio rodea al bergantín náufrago... un misterio que sólo deja entrever los restos de una enorme tragedia.
"La marcha de las pujas –leemos en el primer capítulo– volvió a tomar el ritmo inicial: cien dólares... y cincuenta; cien dólares... y cincuenta... Bellairs se cerraba a la banda, se hinchaba, perfectamente seguro del éxito final. Trent había cambiado una vez más de color a la segunda puja de mil dólares, y el alivio que experimentó con la contestación de Bellairs fue bien evidente y sincero. Saqué de ello la conclusión de que ambos estaban ligados a los mismos intereses, aun cuando no se hubieran convenido mutuamente. Un segundo descubrimiento vino a reforzar mis sospechas apenas mi mirada encontró por casualidad la del marino: sus ojos, brillantes de emoción, se apagaron de súbito. Procuraba a todas luces, por lo visto, disimular el interés que tenía en la contienda. Jim estaba en lo cierto: allí había gato encerrado. ¿Así pues, era de presumir que a pesar de todo los restos del buque náufrago valiesen mucho más de lo que creíamos?"
"Me parece –dice Marcel Schwob– que los personajes de Stevenson tienen justamente esta especie de realismo irreal. El largo rostro luciente de Long John, el color pálido del cráneo de Thevenin Pensete se mezclan en la memoria de nuestros ojos en virtud de su misma irrealidad. Son fantasmas de la verdad, alucinantes como verdaderos fantasmas. Notad al pasar que los rasgos de John Silver alucinan a Jim Hawkins, y que Francois Villon está atormentado por el aspecto de Thevenin Pensete. He tratado de mostrar hasta aquí cómo la fuerza de Stevenson y de algunos otros era el resultado del contraste entre lo ordinario de los medios y lo extraordinario de la cosa significada; cómo el realismo de los medios de Stevenson tiene una vivacidad especial; cómo esta vivacidad nace de la irrealidad del realismo de Stevenson."
Ficha editorial
Los traficantes de naufragios
Robert Louis Stevenson
Traducción de Rafael González
Colección: El Club Diógenes / CD–009
Año: 2005
ISBN: 84–7702–107–4
Págs: 288
Precio: 8,00 €
Copyright de la nota editorial © Valdemar. Reservados todos los derechos.
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