William Beckford (1759–1844), perfecto prototipo del millonario excéntrico del prerromanticismo inglés, ha pasado a la historia de la literatura por su nouvelle gótico–oriental Vathek, que en su tiempo gozó de una notoria celebridad –Byron la llamaba «mi biblia»– y que más de cien años después los simbolistas rescatarían justamente del olvido.
De noble cuna, heredero desde muy niño de una inmensa fortuna, viajero incansable y lector voraz de los clásicos, Beckford –precoz en todo– publicó anónimamente cuando solo contaba diecinueve años estas Memorias biográficas de pintores extraordinarios, traducidas ahora por vez primera al castellano.
Consideradas en la época como sátira soez de figuras del establecimiento pictórico inglés, estas biografías inventadas –que contienen ya la acrobacia inventiva, el desenfado burlesco y la afiligranada construcción verbal que caracterizan a este extra– .vagante y casi desconocido precursor de Byron y Oscar Wilde– sirvieron de punto de partida para esa forma de fantasía literaria –el retrato imaginario– que más tarde cultivarían con singular acierto Walter Pater, Marcel Schwob o Borges, entre otros.
"Excentricidad y diletantismo –escribe Vicente Molina Foix en el prólogo– se combinan más genuinamente en las presentes Memorias –publicadas anónimamente en 1780 y escritas muy probablemente el año anterior, cuando Beckford tenía diecinueve años– que en su posterior y más conocida nouvelle oriental en francés Vathek. Heredero a los cuatro años, tras la muerte de su padre, Lord Mayor de Londres, de una considerable fortuna y una implícita llamada a la política, que él desoiría, Beckford ejecutó precozmente todo aquello que después, a lo largo de su vida, no haría sino repetir noveladamente. A los veintiséis años, instalado ya en un dorado exilio, Beckford contaba en su haber un mariage a la mode, una corrupción pederástica muy bien recibida por la supuesta víctima, el joven noble William Courtenay, y sus dos mejores libros, Memoirs... y Vathek. Es decir, ya había probado superficial pero arriesgadamente los platos más pesados, al menos aquellos que acreditan el paladar de ese buen catador de primicias que es el dilettante. Las Memorias responden muy adecuadamente al tono decididamente menor, ajeno a todo afianzamiento genérico, que subraya las producciones de Beckford: único modo de defensa del baluarte de la ambigüedad."
Ficha editorial
Memorias biográficas de pintores extraordinarios
William Beckford
Nostromo
125 pp.
Noviembre de 1978
Copyright de texto e imágenes © Ediciones Alfaguara. Reservados todos los derechos.
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