Mucho más revelador y estimulante que un libro de cine convencional, Paseos sin rumbo refleja la experiencia de un transeúnte que, después de muchas lecturas memorables, aparta las polvorientas cortinas de un cine para interpretar el imaginario de nuestro tiempo.
La errancia por los caminos de la cultura nos conduce, gracias a Montiel, hasta una ciudad fronteriza, caótica y promiscua, de sangres mezcladas, empedrada de libros y habitada por los sueños del cine. "Sí –escribe Baudelaire en El spleen de París–; es en esa atmósfera donde daría gusto vivir, allá, donde las horas más lentas contienen más pensamientos, donde los relojes hacen sonar la felicidad con más profunda y significativa solemnidad".
Hay muchos fantasmas esperando un visado para venir a esa metrópoli de ensueño. Un lugar poderoso y sensual, donde la topografía carece de perspectiva y siempre hay algo revelador que nos sirve para explicar la densidad de calles y avenidas.
En esta ciudad que describe Montiel no hay solares vacíos. Las arterias de Nueva York, Londres, Praga o Los Ángeles nos llevan a tropezar con otros peatones: detectives hardboiled, vampiros, replicantes a la caza de su identidad, fotógrafos de hadas, médiums que pagan las deudas del karma, asesinos en serie y otros nómadas que no somos capaces de describir con certeza, porque el guionista los inventó bajó el epígrafe Exterior Noche.
Como dice Robert Warshow, "la ciudad imaginaria nos ofrece al gangster: es lo que nosotros queremos ser y a lo que tenemos miedo de poder llegar a ser".
En su magnífico libro, Mauricio Montiel se aproxima al mito central de este territorio cuyas coordenadas conoce tan detalladamente. Y eso significa que, al leerle, nunca perdemos pie a pesar de ir a la deriva.
Aquí todo resulta evocador: las luces de neón, los barrios de casas prefabricadas, los caserones góticos e incluso las pintadas de los pandilleros en los muros. Cada espacio y cada distrito inciden en la naturaleza de sus personajes imaginarios, y especialmente en el modo en que estas criaturas se entrelazan en nuestra memoria.
En este desarraigo algo difuso que caracteriza al nuevo siglo, Montiel convierte un buen puñado de fotogramas en un largo sueño que vale la pena interpretar.
Paseos sin rumbo es la reedición ampliada de La errancia: Paseos por un fin de siglo (Ediciones Cal y arena, Ciudad de México, 2005). Además de un expediente de lecturas imprescindibles –Christopher Priest, Paul Auster, James Ellroy... –, el libro se convierte en un festín para los cinéfilos, con todo lo que conlleva esa tópica afirmación.
Por lo demás, el trabajo del ensayista es tan bueno y revelador que sólo cabe recomendarlo sin reservas. Estén seguros de ello.
Nota editorial
Paseos sin rumbo, un iluminador ensayo literario que indaga las mutuas referencias entre la literatura y el cine, despertará el interés tanto de los aficionados al cine contemporáneo más consagrado, desde Stanley Kubrick a Quentin Tarantino, hasta los amantes de las series televisivas de más éxito. Un libro que, desde lo fragmentario y errático, es digno heredero de la tradición encarnada por Charles Baudelaire o Walter Benjamin. La aguda mirada de Mauricio Montiel traspasa nuestra más prosaica cotidianidad y la dota de una inquietante transparencia, llena de matices perturbadores.
La metrópoli del siglo XXI es un territorio caótico y babélico. El paseante contemporáneo se adentra, sin rumbo fijo, en los nuevos paisajes urbanos: túneles, puentes, callejones llenos de basura, estaciones de autobuses o espacios interiores poblados de fantasmas.
El cine posmoderno ha subrayado los rasgos genéricos y despersonalizados de la ciudad, y ha relegado a sus personajes a un vagabundeo errático por estacionamientos casi vacíos, aeropuertos y autopistas, verdaderos «crisoles del aislamiento».
Los nuevos imaginarios urbanos muestran, según Mauricio Montiel Figueiras, una civilización aséptica alimentada por la estética de la publicidad y el videoclip, la despersonalización en medio de un mundo virtual, y el terror que se esconde en el ámbito doméstico dominado por las máquinas. Lugares comunes como una cafetería se convierten, gracias al cine de Stanley Kubrick o Quentin Tarantino, en espacios cargados de violencia donde los asesinos seriales encarnan un nuevo arquetipo social.
La principal revelación de este libro es mostrar la cultura contemporánea como una travesía cruzada por la soledad y la muerte, una suerte de metrópoli hecha de adiciones y detritos donde se dibuja la cartografía personal del nómada moderno, paradójico sedentario de toda gran urbe.
Ficha editorial
Paseos sin rumbo. Diálogos entre cine y literatura
Autor: Mauricio Montiel
Colección Señales, nº 3
ISBN: 978-84-936321-3-7
PVP con IVA: 19,50 €
Páginas: 320
Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.
Copyright de imágenes y nota editorial © Fórcola Ediciones. Reservados todos los derechos.
39 días atrás
2596 días atrás
46 días atrás
46 días atrás
65 días atrás
66 días atrás
151 días atrás
159 días atrás
165 días atrás
165 días atrás
221 días atrás
221 días atrás
269 días atrás








































































