"Psicosis", de Robert Bloch

PsicosisEste libro situó a Robert Bloch entre los principales escritores de suspense y terror de su generación. Con el tiempo, se ha convertido en un clásico, pero cuando Simon & Schuster editó Psicosis en 1959, supuso una novedad lo bastante significativa como para fundar todo un subgénero: el psychothriller.

Además de una obsesiva obra de suspense, Psicosis es también el lúcido retrato de un desequilibrio mental. Nos hallamos ante una novela imaginativa, audaz y asimismo terrible y desasosegante. Un verdadero placer para el lector, con bastantes curiosidades en su recámara.

Aunque el tema de la doble personalidad ya le había interesado a Bloch en uno de sus cuentos, "The Real Bad Friend" (1957), fueron varias personas reales las que le permitieron describir el espíritu enloquecido de Norman Bates, a ratos amable, y otras veces tan temible como el filo de un hacha.

Quienes conocieron a Bloch, comentan que Bates, un tipo mucho menos atractivo que su intérprete en la pantalla –Anthony Perkins–, guarda cierta semejanza con Calvin Beck, el editor de la revista Castle of Frankenstein.

A decir verdad, Bloch se fijó en Beck solo para dar colorido humano a su personaje. Pero la psicopatía era otra cuestión. Así, a la hora de enriquecer literariamente esa oscura faceta, nuestro escritor tuvo en cuenta a un criminal infame, Ed Gein, a quien años después dedicó un texto poco conocido, "The Shambles of Ed Gein" (1962).

La historia de Edward Theodore "Ed" Gein (1906–1984) es muy difícil de comprender, pero en absoluto difícil de resumir. Este asesino en serie y necrófago se cobró sus macabros trofeos en Plainfield, Wisconsin, y reunió en su hogar un muestrario de restos humanos que fue robando del cementerio local.

Poco después de que falleciera su madre, Gein se dedicó a curtir y a coser pieles de mujer con el objetivo de cubrirse con ellas, y realizar un tosco ritual de travestismo. También acudió al camposanto en busca de rostros con los que fabricarse máscaras de variada apariencia (Como verán, del linaje de este asesino y ladrón de tumbas también nace Leatherface, el homicida de La matanza de Texas).

Aquellos macabros sucesos, con una leyenda creciente, impactaron en la imaginación de Robert Bloch como un demoledor gancho de izquierda. El resto es historia. Bloch empezó a teclear en su Underwood, completó la novela que nos ocupa, y al poco de publicarla, su agente, Harry Altshuler, recibió una oferta más que generosa por los derechos de adaptación al cine.

Un asesino cotidiano

Desechando ese ingrediente sobrenatural que condimentaba los cuentos de su primera etapa, Robert Bloch planificó este libro como un thriller moderno, muy realista y algo desquiciado.

Sin duda, eso fue lo que atrajo a Alfred Hitchcock y lo que mejor define su prodigiosa versión en blanco y negro, escrita por el guionista Joseph Stefano.

El estreno mundial de Psicosis en 1960 inmortalizó a Norman Bates, el solitario encargado de ese motel decrépito que enciende sus luces en las noches de Fairvale, California, lejos de una autopista que le apartó del progreso y del equilibrio mental.

Sin embargo, pese a la fama de la película, conviene recorrer las páginas de esta novela sin pensar en las imágenes de Hitchcock, con la mirada limpia, explorando así la condición humana de Bates: un pobre diablo que se desploma lentamente en el abismo.

No tanto por el argumento como por su punto de vista, el libro otorga un ego inmenso al personaje. Con su apariencia de conducta honrada, Bates no intimida a sus víctimas. Al contrario, parece tener preocupaciones morales, y de hecho, las aplica a los temores que le inspira su madre.

Cuando imagina fantasías criminales, convierte a la anciana en un matarife incontrolable, cuyo rastro de sangre conviene ocultar de las autoridades.

¿Y qué consigue con ello? Para empezar, no avergonzarse de su vida mediocre y ajena a cualquier ambición. Pero hay algo más.

Bates interpreta sus experiencias cotidianas según las reglas de un pavoroso delirio. Y esto es algo que sólo descubrimos en el último tramo de la lectura, cuando el gran secreto del protagonista sale a la luz con un envidiable poder de síntesis.

Bloch vivía a medio centenar de kilómetros de Plainfield cuando el caso de Gein saltó a las portadas de los tabloides. Gein, al igual que Norman Bates, era uno de esos vecinos a quienes los lugareños conocen de vista y de reputación. El típico e insignificante parroquiano que nunca despierta sospechas y que, cuando la policía lo interroga en su cubil, descubre el monstruo que lleva dentro.

Esa es su condena y también su gloria.

En cierto modo, este último es el gran hallazgo de la novela que nos ocupa. Psicosis, además de ser un fabuloso ejercicio de narrativa popular, tan fluido como natural, acaba convirtiéndose en un estudio de psicopatología, y nos recuerda que las peores amenazas se ocultan, a veces, tras un porche familiar y bien cuidado.

Sinopsis

Era una noche oscura y tormentosa; Mary Craine estaba exhausta, perdida, y al límite de sus fuerzas, ansiosa por darse una ducha caliente y encontrar un lugar donde pasar la noche.

Cuando el Motel Bates apareció de pronto entre la tormenta, Mary pensó que era su salvación.

Las habitaciones eran viejas y húmedas, pero estaban limpias, y el encargado, Norman Bates, parecía un tipo bastante agradable, aunque un poco raro...

Después Mary conoció a la madre de Norman. Y el cuchillo de carnicero. La pesadilla acababa de empezar.

Robert Bloch es conocido por ser el autor de la obra maestra del terror Psicosis, llevada al cine en el clásico de Hitchcock, pero además escribió más de veinte novelas por las que recibió premios como el Hugo, el Bram Stoker y el premio Mundial de Fantasía.

Fue discípulo de H. P. Lovecraft, y colaboró con él en la escritura de Los mitos de Cthulhu.

Ficha editorial

Psicosis

Robert Bloch

Traducción de Ester Mendía Picazo

La Factoría de Ideas

ISBN: 9788498005622

Páginas: 192

PVP: 14,95 €

Copyright del texto © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © La Factoría de Ideas. Reservados todos los derechos.


logonegrolibros

Términos de uso y Aviso de privacidad. ISSN 2530-7169 (Ilustración: Kellepics, CC)

  • Cine maravillosamente sonoro
    Escrito por
    Cine maravillosamente sonoro Si no la madre, al menos la comadrona. Eso fue la ópera para el cine .Y si caben dudas, revéanse los primeros largometrajes de aparato, como Intolerancia de Griffith y Cabiria de Giovanni Pastrone: los…

logonegrociencia

Comfreak, CC

  • Twitter, we have a problem!
    Twitter, we have a problem! La ciencia y la tecnología no sólo nos revelan cosas nuevas sobre el universo y nos dan herramientas para hacer cosas que antes parecían imposibles (curar infecciones, volar, comunicarnos a distancia instantáneamente…). También…

Trestesauros500

Vlynn, CC

Cartelera

Cine clásico

logonegrofuturo2

Imagen © Richard Kingston (young rascal)

logonegrolibros

MystycArtDesign, CC

logonegromusica

Fradellafra, CC

  • “The Cars” (1978)
    Escrito por
    “The Cars” (1978) Supongo que es un lugar común empezar una crítica de este disco señalando lo explotado que estuvo y está en las radios musicales. En España no es que suene mucho en los 40 Principales, que…
  • Mignon recupera su idioma
    Escrito por
    Mignon recupera su idioma En la bella ópera de Ambroise Thomas, Mignon, su protagonista, en un momento de la obra, se vuelve a su salvador Wilhelm Meister y le cuenta que ella procede del país donde florecen las naranjas,…

logonegroecologia

Coffy, CC

  • Sexo peligroso en el lago Victoria
    Escrito por
    Sexo peligroso en el lago Victoria El 30 de julio de 1858, John Hanning Speke se convirtió en el primer europeo que contempló la inmensidad del lago Victoria. Speke formaba parte de la expedición de Richard Burton que pretendía encontrar la…

etimologia