"Esta obra –nos dice Robert Jammes– es una polifonía rica y compleja que exige, para ser percibida, atención y silencio (el silencio de la soledad)".
"Góngora –añade Jammes en la introducción del volumen– intentó crear una verdadera lengua poética; a este nuevo lenguaje (nuevo en el nivel del vocabulario, de la sintaxis y de la retórica) corresponde, en la métrica utilizada, una música nueva. Ahí se debe buscar la verdadera correspondencia (no de detalle, sino de conjunto) de la forma con la idea central del poema: lejos del "poblado", en el cual no puede ser más que "cautiva lisonja", la Soledad nos convida a seguirla hasta su "claustro verde", su "mudo horror divino", único sitio -"apacible desvío"- en el que se puede intentar escucharla".
Marcelino Menéndez Pelayo escribe lo siguiente: «Harta desdicha que nos tengan amarrados al banco de la obscuridad solas palabras», decía Francisco de Cascales, escribiendo a Luis Tribaldos. Y admirador de Góngora, como todos, hasta el punto de tenerle por «el cisne que más bien ha cantado en nuestras riberas», no se resolvía a creer que fuese aberración de gusto, sino capricho y bizarría de ingenio, aquella nueva secta de poesía ciega, enigmática y confusa; aquella lengua que parecía todas las de Babel juntas".
"Recordaba el preceptista de Murcia –añade Menéndez Pelayo– la doctrina de Quintiliano sobre la obscuridad del estilo, y declaraba viciosos el Polifemo y Las Soledades por no ofrecer sino palabras transformadas, en catachreses y metáphoras licenciosas , sin sombra de racional sentido. «Que si yo no la entendiera por los secretos de naturaleza, por las fábulas, por las historias, por las propiedades de plantas, animales y piedras, por los usos y ritos de varias naciones que toca, cruzara las manos y me diera por rendido... Que hable el poeta como docto, consiéntolo y apruébolo, y es bien que ya por la divinidad de la poesía, ya porque los poetas son maestros de la filosofía y censores de la vida humana, hablen en sublime estilo y toquen cosas arcanas y secretas... Pero la poesía culta ninguna doctrina secreta tiene, sino sólo el trastorno de las palabras, y el modo de hablar peregrino, y jamás usado ni visto en nuestra lengua ni en otra vulgar... ¿Hemos de traer atada al cinto la Sibyla Cumea, que nos lleve por aquellos subterráneos, y nos diga qué países y gentes son aquellas y qué moneda es la que allí corre?... Estas nuevas y nunca vistas poesías son hijas de Mongibelo, que arrojan y vomitan más humo que luz».
Sumario
Introducción.
I. La redacción de las Soledades.
II. Resumen.
III. Primera aproximación.
1. El contenido narrativo.
2. Las cuatro "Soledades".
3. El peregrino.
4. El hipotético desenlace.
5. La palabra "Soledad".
6. Localización.
7. Dedicatoria y dedicatorios.
IV. Recepción e impacto.
V. Algunos aspectos de la lengua poética de las Soledades.
1. Causas de la dificultad gongorina.
2. Función de la retórica.
3. Versificación.
Bibliografía Selecta
Bibliografía Complementaria.
Nota previa
Soledades.
Dedicatoria.
Soledad Primera.
Soledad Segunda.
Apéndice I: Adiciones a las notas.
Apédice II: Catálogo: La polémica de las Soledades.
Índice Analítico de las Notas.
Índice de Láminas.
Ficha editorial
Luis de Góngora
Soledades
Clásicos Castalia 202
Edición de Robert Jammes
744 págs.
10,5 x 18 cm.
ISBN 978-84-7039-687-8
Genero: Poesía
Época: Siglo XVII
Precio con IVA 14,7 €
Copyright de texto e imágenes © Editorial Castalia. Reservados todos los derechos.
696 días atrás
1061 días atrás
1061 días atrás
1426 días atrás
1792 días atrás
330 días atrás
421 días atrás
2243 días atrás
4122 días atrás
5600 días atrás
597 días atrás
3159 días atrás
565 días atrás








































































