Las teleseries. ¿Qué más se puede decir sobre ellas? La ficción que nos trae la pequeña pantalla supera en calidad a la cinematográfica. En realidad, las series pasan por una Edad de Plata. Jorge Carrión se encarga de analizar concienzudamente las claves de este fenómeno en un libro muy recomendable, Teleshakespeare.
Con la primera década del siglo XXI ha llegado hasta nuestras pantallas un nuevo fenómeno de culto que suma cada día miles de espectadores en todo el mundo: las series de televisión.
"Hemos decidido –dice Jorge Carrión en una entrevista emitida en Radio Klara– que los grandes creadores son personajes como David Simon o J.J. Abrams, pero lo cierto es que ha habido figuras como Mark Frost o Steven Bochco, sin un gran protagonismo, sin una dimensión pública, que han hecho un trabajo muy importante desde finales de los ochenta y sobre todo en los noventa. Doctor en Alaska, Homicidio y después El ala oeste de la Casa Blanca son las series que dan el impulso de ambición narrativa que después vamos a encontrar en Mad Men, en The Wire o en Los Soprano. Por eso hay una serie de personajes que yo reivindico en Teleshakespeare. Porque cualquier fenómeno tiene una historia, tiene unas raíces, y las cosas no surgen de la nada. Es interesante preguntarse de dónde vienen esas corrientes y darles nombres a los grandes creadores, porque estamos ante un fenómeno sin autores individuales claros. Incluso David Simon u otros responden a una voluntad de marca, porque interesa que un producto tenga un autor. En realidad, siempre hay una autoría colectiva, compleja, pero sí que hay quince o veinte nombres que han hecho que esto exista y creo que hay que reivindicarlos".
Sí, es cierto, las teleseries existieron prácticamente desde que se inventó la «caja tonta», pero gracias a todas estas nuevas series hemos visto cómo nuestro televisor se convertía en la «caja inteligente».
Piensen en Los Soprano, The Wire, Mad Men, Dexter, A dos metros bajo tierra, Galáctica: Estrella de combate, Deadwood, Roma y tantas otras producciones cuyos niveles de calidad y difusión son simplemente extraordinarios.
"Me pareció que Teleshakespeare –dice Jorge Carrión en la misma entrevista– era un buen título porque justamente yo provengo de la literatura, y me pareció que era una buena forma de unir lo audiovisual con lo literario. Después, dándole vueltas, me di cuenta de que hay otros autores como Borges o como Cervantes que están también muy presentes en las series, tanto en las técnicas y estructuras como de forma explícita. De hecho, hay un capítulo de Flashforward que se llama como un cuento de Borges. No obstante, como es un fenómeno anglosajón, lo cierto es que Shakespeare es el autor que han leído todos los guionistas. Se trata de su autor de cabecera, porque todos los guionistas de series vienen de facultades prestigiosas. Así pues, me parece que Teleshakeapeare reactualiza el legado, la tradición, la herencia de Shakespeare".
Desde esta premisa, Teleshakespeare se propone un doble objetivo: por un lado, conformar una suerte de guía de las más destacadas series de televisión de los últimos años, algunas muy conocidas y otras sin duda por descubrir, proporcionando un conjunto de ensayos breves, ágiles y lúcidos sobre cerca de una veintena de estas producciones.
"Ha habido series en la historia –añade Carrión– con muchísima más audiencia que las actuales, en épocas en que había muchos menos canales, de modo que era más fácil focalizar la audiencia en ciertos productos. Yo creo que en nuestra época el auge del fenómeno tiene que ver con que ya no sólo les pedimos que nos cuenten una historia o que nos entretengan, o que nos enganchen, como se dice popularmente, sino que además también les estamos pidiendo que tengan una calidad cinematográfica. Tanto en el guión, que es muy literario, como en la producción o en los efectos especiales. Por ejemplo, Juego de Tronos es una serie que no tiene nada que envidiarle en tema de producción y de efectos a El Señor de los Anillos. Por último, lo que faltaba era que estas teleseries fueran protagonizadas por actores de cine y de teatro. Ahora que grandes estrellas como Glenn Close están protagonizando series, ese último elemento que solo lo encontrábamos en el cine, también lo tenemos en televisión".
Por otro lado, este libro articula la primera reflexión general publicada en nuestro país sobre este nuevo fenómeno visual y narrativo que ya ha transformado nuestra definición del relato audiovisual, construyendo, además, nuevos modelos de visionado e interpretación que gracias a internet adquieren una dimensión global inmediata.
"Mad Men –dice Carrión– sigue una premisa muy literaria, propia del cuento breve del siglo XX. Es una premisa que viene de Chejov y que encontramos sobre todo en Hemingway. Un relato es muy profundo, pero finalmente, en el texto solo encontramos un diez por ciento. Después hay que excavar y hay que pensar y profundizar para llegar a otras capas de sentido. Creo que Mad Men se basa en esa misma idea. Por lo general, en estas series, dado que no son explicativas sino que se basan en la sugerencia, eres tú quien tienes que hacer un esfuerzo para ir entendiendo en profundidad esos personajes y esas tramas. Un ejemplo sería claramente Perdidos, no solo por la complejidad de la isla y la cantidad de lecturas que la isla propiciaba, sino porque incluso el propio héroe, Jack, no son es sencillo. Es muy complicado entender a Jack, que por un lado es muy noble, y muy valiente, y por otro es muy temerario y muy estúpido, y no se da cuenta de que es un mal líder, y quiere seguir mandando cuando una y otra vez demuestra su incapacidad. Tú tardas mucho en darte cuenta de eso, porque has aprendido a leer las series desde el maniqueísmo, y cuando una ficción no se mueve entre el blanco y el negro, sino en la gama de grises, te cuesta mucho situarte. A eso me refiero al hablar de de profundidad".
"En el caso del cine –continúa en la misma entrevista–, el fenómeno del culto tiene que ver con ciertos autores, con ciertos géneros que son de tu predilección, pero en las series, como el nivel es bastante alto, y hay varias decenas de series realmente buenas, ya no estamos ante una voluntad de seguir a cierto autor. Hay mucho más contagio y espíritu de época. La otra novedad es que, a diferencia de lo que ocurría antes con Star Trek o con Doctor Who, ya no hay una diferencia entre los seguidores de las series fantásticas y los seguidores de series realistas. Ahora lo que nos interesa es el fenómeno más allá de los autores concretos y más allá de los géneros concretos (Café con vistas, Radio Klara)".
Si nadie como Shakespeare supo retratar al hombre y a la mujer de su tiempo, nada como estas nuevas series de televisión retrata la evolución de nuestras sociedades, nuestros deseos, nuestras inquietudes. Shakespeare queda lejos, desenfocado. Hacemos zoom, nos acercamos, pero inmediatamente la imagen se pixela. Teleshakespeare.
Jorge Carrión (Tarragona, 1976) es escritor, crítico cultural y Doctor en Humanidades por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, donde imparte clases de escritura creativa y de literatura contemporánea. Fue miembro del consejo de redacción de la desaparecida revista Lateral y co-director de la revista Quimera.
Es autor de diversas obras de no ficción, como Australia. Un viaje (2008) y Viaje contra espacio. Juan Goytisolo y W. G. Sebald (2009); así como de la novela Los muertos (2010), que explora la relación entre la memoria histórica y el lenguaje de las teleseries norteamericanas.
Ficha editorial
Teleshakespeare
Jorge Carrión
Formato: 14× 21,5
Páginas: 232
Precio: 19,90 €
ISBN: 978-84-15217-01-5
Copyright de texto e imágenes © 2008 Errata Naturae. Reservados todos los derechos.
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