A mediados del siglo XVIII, un sabio benedictino francés, Augustin Calmet, publicó un volumen sobre los no muertos que salen de sus tumbas para alimentarse con la sangre de los vivos. El Tratado sobre los Vampiros de este auténtico monstruo de la erudición bíblica originó uno de los mitos que todavía hoy goza de mejor salud literaria y mayor atractivo popular: el vampirismo.
El primer libro sobre vampiros de la historia de la literatura, escrito por Augustín Calmet en el siglo XVIII, sirve de presentación para un nuevo sello editorial, Reino de Cordelia.
El Tratado sobre los Vampiros ha sido traducido por Lorenzo Martín del Burgo e incluye un excelente prólogo de Luis Alberto de Cuenca.
Sin la aportación de Calmet Drácula no habría surgido de la pluma de Bram Stoker ni Polidori ni Sheridan Le Fanu hubieran creado sus monstruos chupasangres. Aquí está el origen del mal, el primer libro de vampiros de la historia de la literatura.
Agustín Calmet (Mesnil-la-Horgne [Lorena], 1672 – París, 1757) Se educó en el priorato benedictino de Breuil y en 1688 profesó como monje. Fue ordenado sacerdote en 1696 y enseñó Filosofía y Teología en la Abadía de Moyenmoutier, donde comenzó a recopilar material sobre la Biblia, labor que continuaría durante su estancia como subprior y profesor de Exégesis en Münster, Alsacia.
Esta dedicación le convirtió en un auténtico coloso de la erudición bíblica, como demuestran los veintitrés volúmenes de su Comentario sobre el Antiguo y Nuevo Testamentos (París, 1707-1716).
Sin embargo, no fueron estos esfuerzos intelectuales los que le proporcionaron fama universal, sino los dos tomos de su Tratado sobre las apariciones de espíritus, y sobre los vampiros, o los revinientes de Hungría, Moravia, etcétera, publicado en París en 1751.
Esta obra, que atrajo la atención de fray Benito Feijoo y de Voltaire, influiría decisivamente en la popularización del mito del vampirismo.
En reconocimiento a sus cualidades como hombre instruido y pío, Calmet fue elegido en 1715 prior de Lay-Saint-Christophe, en 1719 abad de St-Léopold en Nancy y de Senones en 1729.
En dos ocasiones se le nombró superior general de su congregación y, aunque el Papa Benedicto XIII deseó ordenarle obispo, rechazó el cargo.
"En 1749 –escribe Luis Alberto de Cuenca–, el abad de Sénones, en Lorena, daba a las prensas sendas disertaciones sobre apariciones de espíritus y sobre los vampiros o revenans (sic, sin la T final; es decir, “revinientes” o “redivivos”) de Hungría, de Moravia, etc. El abad de Sénones era un sabio benedictino llamado Dom Augustin Calmet. Había nacido en Mesnil-la- Horgne, cerca de Commercy (Lorena), en 1672. Moriría en París en 1757. Entre sus numerosas obras se cuentan (...) un Diccionario crítico e histórico de la Biblia (cuatro gruesos volúmenes en folio), una monumental Historia universal sagrada y profana (Estrasburgo, 1735-1771; los últimos volúmenes aparecieron póstumamente) y un nutrido acervo de obras de erudición local referidas a la Lorena. Este auténtico monstruo de la erudición bíblica corrigió y aumentó sus disertaciones sobre aparecidos y vampiros de 1749 dos años después, dando a la luz un Traité sur les apparitions des esprits, et sur les vampires, ou les revenans de Hongrie, de Moravie, &c. en dos tomos (París, chez Debure, 1751) que constituyen un verdadero festín de dioses para el buen bibliófilo y que ahora tengo sobre mi mesa. Cuando Dom Calmet redactó este primer manual de Vampirología —el segundo tomo, ofrecido en esta edición, es el que se ocupa propiamente del tema vampírico— quizá no fuera consciente de que estaba iniciando, en pleno Siglo de las Luces, una corriente subterránea y oscura que amenazaba con prestigiarse mucho en años posteriores. La obsesión por lo sombrío, por lo nocturno, por lo irracional, por lo “gótico”, alcanzaría pronto a la más rancia aristocracia británica: The Castle of Otranto, cuyas primeras copias salieron de los tórculos de Strawberry Hill en las Navidades de 1764, sería el primer fruto literario de esta nueva sensibilidad que tendría en su autor, Lord Walpole, y en sus sucesores Mrs. Radcliffe, Clara Reeve, M. G. Lewis, Beckford, Maturin y tantos otros, cultivadores literarios de excepción".
“La fuerza más importante del vampiro –añade– radica en que nadie cree que existe”, solía repetir Van Helsing en la novela de Stoker. Calmet no afirma ni niega nada, pero ofrece un sinfín de testimonios. Entre ellos, el del escritor francés Joseph Pitton de Tournefort, quien fue testigo de la gran epidemia vampírica que, entre los años 1700 y 1702, diezmó la población de Mícono, pequeña isla del archipiélago de las Cícladas, en el Egeo."
Ficha editorial
Tratado sobre los Vampiros
Agustín Calmet
Traducción de Lorenzo Martín del Burgo
Colección: Reino de Cordelia
Prólogo: Luis Alberto de Cuenca
Páginas: 304
Formato: 17 x 21 rústica con cuadernillos cosidos al hilo
Precio: 18,50 €
ISBN-13: 978-84-936929-1-9
Copyright de texto e imágenes © Reino de Cordelia. Reservados todos los derechos.
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