Corrían los años sesenta en Barcelona, cuando Andrés Sardá, decidió crear su propia empresa de ropa interior femenina.
Sardá, ingeniero textil perteneciente a una familia ligada a la industria del vestir desde finales del siglo XIX, decidió romper con los convencionalismos de aquella época estéticamente oscura, y soñó con aportar su particular gota de luz.
Convencido de que las lencería femenina podía ser delicada, favorecedora y tentadora, se puso del lado de las mujeres y dedicó sus esfuerzos a desterrar de los cajones de la ropa interior aquellas prendas de uso y poco evolucionadas que los llenaban hasta el momento.
Andrés Sardá buscó para ellas los tejidos más suaves, las formas más ligeras y los colores más fascinantes.
El diseñador se alió con las últimas tecnologías y buscó los materiales más revolucionarios para crear colecciones sugerentes y vanguardistas, prendas capaces de cautivar a las mujeres y de sublimar su hechizo y sus ansias de libertad.
Movido por su inquietud, quiso medirse con los grandes de la moda, y amplió sus horizontes con vocación internacional y con vistas al mercado más exigente, el del lujo.
Poco a poco, gracias a sus seductoras propuestas, sus marcas alcanzaron el éxito y el diseñador el reconocimiento mundial.
A las colecciones de íntimo se unieron las de baño, porque como creador no tuvo límites; como empresario, transgredió todos ellos y abrió nuevas vías nunca exploradas hasta el momento por una marca española.
Con la complicidad de los fotógrafos más cosmopolitas del momento, y de las modelos más admiradas, apoyó la belleza de sus prendas con imágenes magníficas y evocadoras, convirtiendo en luminoso aquel mundo de sombras.
Renacentista en sus conceptos y revolucionario en las ideas, Sardá ha puesto en manos de las mujeres el placer de sentirse arropadas en su intimidad por prendas bonitas, a la moda, favorecedoras y con un punto de locura.
Les da armas para sentirse bellas y seguras, y las ayuda a sentirse más poderosas en éste mundo tan exigente.
Años después, su sueño está más vivo que nunca. Leal a su proyecto, siempre ligado a su Barcelona del alma, Andrés Sardá ha sabido también ser maestro, y ha depositado en su hija, Nuria Sardá, aquella gota de luz que un día persiguió.
Juntos, han dado continuidad a la gran marca de lujo en que se ha convertido aquel deseo de crear belleza y juntos han disfrutado del placer de envolver de hermosura a las mujeres.
El tiempo ha condensado la esencia y hoy la marca sigue transmitiendo el cariño con el que se cortan las prendas.
Fiel al legado de su padre, Nuria es ahora la alquimista que funde con imaginación las materias más exquisitas.
Líneas de la colección primavera-verano
Dia y noche masculino y Femenino blanco y negro
Esta colección se ha inspirado en el mundo y el trabajo de Helmut Newton. No hay normas preestablecidas. La noche se anticipa al día, Lo masculino se vuelve femenino.
Lo femenino se vuelve masculino. Lo cubierto se descubre.
En un mundo de color, dividimos dos etapas muy marcadas. Día blanco y noche negra.
Todo es posible. Mezclaremos íntimo y baño, color y oscuridad.
Encajes y puntillas se alternan con lycras y tricots. Plumas con flecos y cristal.
Alternan los colores vivos como el amarillo el coral o el turquesa con otros más sobrios, como topos, piedras y malvas, combinados con blanco o negro.
Copyright de texto e imágenes © Cibeles Madrid Fashion Week (7 al 22 de septiembre de 2010. Colección primavera verano’11). Cortesía de la Oficina de Prensa de Cibeles Madrid Fashion Week. Reservados todos los derechos.
Copyright de la imagen (Cibeles Madrid Fashion Week 2010) © Ugo Camera / IFEMA. Cortesía del Departamento de Prensa de IFEMA - Feria de Madrid. Reservados todos los derechos.
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