En 1839, un barco cargado de cautivos, futuros esclavos africanos, el Anistad (como su nombre indica, era español) fue escenario de una sublevación.
Al llegar a su destino en los Estados Unidos, sus ocupantes fueron juzgados y absueltos, con el argumento de que no habían sido esclavizados y América no podía quitar la libertad a ningún hombre libre, valga la redundancia.
El tema dio para un filme de Steven Spielberg, con ilustre reparto encabezado por Morgan Freeman y Anthony Hopkins. En 1997, la Ópera Cívica de Chicago sirvió para el estreno de Amistad, obra del compositor Anthony Davis (X. Vida y tiempo de Malcolm X, Tania) con palabras de su prima Thulani Davis.
Más que ante una ópera estamos ante una suerte de oratorio profano con ritmo de película, libremente compuesto en tanto historia, pues va y viene en el tiempo, y que resulta factible de llevarse a escena. De algún modo continúa la tradición de títulos como Oedipus Rex de Stravinski-Cocteau, Juana de Arco en la hoguera de Honegger-Claudel y El libro de Cristóbal Colón de Milhaud-Claudel.
Los hechos históricos están considerados con holgura imaginativa, al igual que los citados, pues junto a seres humanos cuya existencia está documentada, hay otros, sobrenaturales. Nada menos que el más importante y compometido papel es el Dios Embarcador y una de las mejor conseguidas arias del conjunto está a cargo de la Diosa de las Aguas.
Davis se vale, con riqueza y mestiza ambición, del eclecticismo que sabiamente mantiene viva y en primer plano a la operática norteamericana.
Su orquesta es suntuosa de colores, canta y contrapuntea en tonalidades y ritmos con las voces, por no decir que danza, ya que hay momentos de eco bailable, tanto del folclore afroamericano como caribeño, el jazz y los cultos espiritistas que acuden al trance por medio de obstinaciones rítmicas.
No faltan ni los solos de saxofón, serpentinos y voluptuosos, ni las jitanjáforas (vocablo inventado por Alfonso Reyes) o palabrismos de las charadas jazzísticas. Todo ello se va alternando con coros de muy distintos caracteres –rituales y dramáticos entre los negros, ascéticos y crueles entre los blancos, caricaturescos entre los reporteros de la época-, ariosos de amplio explayamiento, recitativos, voces semihabladas, diálogos, monólogos, comentarios.
La grabación registra las funciones del estreno (17 y 20 de diciembre de 1997), con la vitalidad, veracidad y desplazamientos que le dan tanto valor documental como expresivo. El empeño no fue fácil porque la obra es compleja y demanda un elenco muy nutrido. Si mi cuenta no falla, hay 39 solistas y un par de masas corales.
El mayor mérito de la homogeneidad y el equilibrio del conjunto, cuyo estilo ha sido, con toda probabilidad, supervisado por los autores, corresponde al maestro concertador Russell Davies. Explota todas las sugestiones narrativas, tímbricas y de medida que la partitura ofrece, y se convierte en una suerte de cuentacuentos sin palabras que refuerza al libreto y lo enriquece con introducciones e interludios que forman parte de la trama.
Resulta imposible detallar el comportamiento de los cantantes, dado su elevado número. En el Dios Embarcador, el tenor Thomas Young sostiene con completa solvencia una tesitura exigentísima, da intensidad a su decir y, según recogen las crónicas del estreno, mima, actúa y hasta baila lo suyo admirablemente. Con vocalidad de caverna, Eugene Perry y Patrick Blackwell.
De especial lirismo, la soprano Kimberly Jones. La contralto Florence Quivar presta sus medios carnosos y esmaltados a la racial envergadura de su diosa marina. Nobles y autorizados, John Dabiecki en el abolicionista Tappan y Stephen West como su colega John Quincy Adams, abogado defensor y luego presidente del país. Los coros, límpidos, de ancha sonoridad y acentuados de elocución. En fin, la enésima prueba de que el teatro cantado sigue vivo y puede dar, no sólo que cantar sino también que hablar.
Título: Amistad.
Autor: Anthony Davis.
Referencia: New World Records - 80627-2 .
Discográfica: New World Records.
Distribución: Diverdi.
Fecha de edición: 2008.
Precio: 39,00 €.
(Copyright © Blas Matamoro. Publicado por cortesía de www.diverdi.com con permiso del autor. Reservados todos los derechos)
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