"Canciones para los niños muertos", de Gustav Mahler

Canciones para los niños muertosLa entrega que presentamos reúne tres álbumes con un prodigioso contenido: cinco Sinfonías de Mahler y dos ciclos de canciones. Registradas entre 1947 y 1957, estas grabaciones muestran el arte de Kathleen Ferrier en toda su plenitud.

"El dolor –escribe Blas Matamoro sobre Mahler– acabó siéndole amable y el amor, doloroso. Era un tímido sexual, esquivaba a las mujeres y se casó virgen y cuarentón con Alma, que ya había conocido el amor de otro músico, Alexander Zemlinsky, cuñado de Schonberg, el líder de la Escuela de Viena, formada por alumnos de Mahler. Todo quedaba en casa.

El matrimonio se fue riñendo de colores siniestros.

Mahler compuso sus Canciones para los niños muertos y poco después, en 1907, moría su hija mayor.

La madre, al oír estas canciones desde el jardín de la casa, tenía presentimientos mortíferos respecto a sus hijas. Mahler, tras la muerte de la niña, nunca volvió a ejecutar la obra.

La música era para él no sólo el exutorio del dolor sino también lo contrario, el complemento: el lugar utópico de la dicha. Por eso se marchó de casa con su hermano mayor Otto, que también era músico y que fungió como una suerte de padre aceptable.

Otto acabó suicidándose.

Otro hermano, Alois, marchó a América y se convirtió en un millonario rastacuero.

La dicotomía de los hermanos parece calcada de una novela alemana del siglo XIX.

Y, efectivamente, Mahler era un hombre de aspecto romántico, de un romanticismo siniestro y dominado por la Sehnsucht, por el anhelo de algo definitivo e inefable, mezcla de nostalgia y gozo, como parece asomar tantas veces en las secciones lentas de sus sinfonías.

Su amigo y discípulo, el ya recordado Bruno Walter, lo evocó empujado por fuerzas internas, ocultas y demoníacas.

Alma era más gráfica y lo veía como un demonio vestido de monje, una suerte de Savonarola en medio de la corrupta y terminal monarquía austrohúngara, con su apocalipsis alegre. Era, para mejor proveer, un enfermo cardíaco crónico, pues padecía una malformación de nacimiento.

Crisis y desmayos regulares, ataques y sobredosis de medicamentos lo mantenían en una especie de crepúsculo mórbido, mezcla de rito satánico y ceremonia de purificación".

Ficha de la grabación

Kathleen Ferrier

Mahler: Sinfonía nº 3; Kindertotenlieder

REF.: SBT2 1422

EAN 13: 0749677142223

20/05/2008

Kathleen Ferrier

BBC Symphony Orchestra

Concertgebouw Orchestra, Amsterdam

Sir Adrian Boult, director

Otto Klemperer, director

Gustav Mahler (1860-1911):

CD 1

Sinfonía No.3 en Re menor:

1. I

2. II

3. III

CD 2

Sinfonía No.3 en Re menor:

1. IV

2. V

3. VI

4-8. Kindertotenlieder (sobre poemas de Friedrich Rückert)

9. CBC Interview with Kathleen Ferrier

2 CD - Mono ADD - 57'38''

Copyright del comentario © Blas Matamoro. El texto aparece publicado en "Cine y Letras" con el permiso de su autor. Reservados todos los derechos.

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