
Amigo del músico, de sus dos sucesivas mujeres y de Galina y Maxim, sus hijos, el autor, Mijaíl Árdov, ha recogido en este volumen (Shostakovich. Recuerdos de una vida) sus conversaciones con éstos, memorias de sus encuentros con el propio Dimitri Shostakovich, con terceros que lo trataron, cartas y documentos públicos.
El conjunto es una suerte de Shostakovich vivaz y de cerca, que ilumina aspectos de su psicología y de su época que pueden mejorar nuestra percepción de su arte. Vemos a un Shostakovich taciturno, reconcentrado, acaso tímido, poco aficionado a los actos públicos, reservado en su casa de familia en la que soporta mal a los extraños.
Compone curiosamente, sobre una mesa, sin tocar apenas su piano. Colecciona relojes, la mayoría detenidos. Es protector de los jóvenes, elogia y censura a sus colegas sin parar en amistades. A la hora de reprender a sus hijos, se muestra reticente y no pasa de los buenos consejos.
En torno, un régimen que todos evocan como criminal e implacable, lo honra y le otorga privilegios (dos casas, comida barata, cargos desde diputado a presidente del gremio de compositores) a la vez que controla su obra. Stalin, personalmente, la manda prohibir dos veces, en 1936 y 1948 y también personalmente levanta la interdicción. Shostakovich es sometido a humillantes exámenes de pureza política y debe componer para el cine, tarea que detesta, a fin de asegurarse el sustento. Al revés de lo que hará su hijo Maxim en 1981, nunca pensó en exilarse.
Siempre creyó ser más útil a los perseguidos quedándose en Rusia que sumándose a la oposición desterrada.
Tal vez, también, necesitaba estar entre los suyos en un imaginario lugar igualmente propio. La obra de Shostakovich tiene la suficiente autonomía como para ser recibida sin la biografía de su autor.
No obstante, estas páginas nos harán oír de manera variable, por ejemplo, su octavo cuarteto de cuerdas y algunas de sus canciones. Un plus de dolorosa ironía o de dramática certidumbre nos hará releer ciertas páginas tremendas de nuestra historia reciente, la sempiterna historia del ser humano en busca de una libertad que no puede ser recibida sino que ha de ser construida, por ejemplo, componiendo la música que conservará para siempre el terrible sonido del siglo XX.
Copyright © Blas Matamoro. Este artículo fue publicado originalmente en el suplemento cultural del diario ABC. El texto aparece publicado en Cine y Letras con el permiso de su autor. Reservados todos los derechos.
151 días atrás
653 días atrás
689 días atrás
689 días atrás
1165 días atrás
1165 días atrás
1165 días atrás
1165 días atrás







































































