
En esta representación, Tamerlano, emperador de los tártaros, es encarnado por Bejun Mehta, Bajazet, emperador de los turcos, prisionero de Tamerlano, es Plácido Domingo, Asteria, hija de Bajazet, enamorada de Andronico, es Sarah Fox, Andronico, príncipe griego, aliado de Tamerlano, es Max Emanuel Cencic, Irene, princesa de Trabisonda, prometida de Tamerlano, es Anne Sofie von Otter, y Leone, confidente de Andronico, es Vito Priante.
La dirección musical corre a cargo de William Lacey.
Tamerlano fue estrenada el 31 de octubre de 1724 en el King’s Theatre de Haymarket, en Londres.
Resumen argumental
Tamerlano, «dramma per musica» en tres actos, de Georg Friedrich Haendel, con libreto de Nicola Francesco Haym –sobre una obra de Agostino Piovene a partir de la tragedia de Jacques Padron Tamerlan ou la mort de Bajazet (1675)– fue estrenada por la Royal Academy of Music de Londres, en el King’s Theatre, el año 1724.
El tema –la derrota y prisión del sultán otomano Bajazet por parte del guerrero turco-mongol Tamerlano)– era muy conocido y tratado en la época, especialmente desde el éxito de un drama de Marlowe de 1587 o el de Nicolas Rowe de 1702. En este último, el guerrero es una contrafigura de Guillermo III de Inglaterra y Bajazet de Luis XIV de Francia.
La acción se sitúa en los primeros años del siglo XV en Prusa, capital de Bitinia, lugar donde Tamerlano tiene prisionero a Bajazet, derrotado en la batalla de Ankara (1402).
Acto I
En el palacio de Tamerlano, el sultán Bajazet, prisionero del guerrero mongol, sale de la oscura y terrible prisión por orden del príncipe griego Andronico, aliado y al servicio de Tamerlano. El sultán muestra ira y resentimiento contra el tirano, humillación por su derrota y voluntad de morir, pero la presencia de su hija Asteria, asimismo prisionera, amada profundamente por Bajazet, detiene su mano armada.
Tamerlano cede a Andronico el trono de Bizancio, pero el príncipe le pide permanecer a su lado –porque ama y desea proteger a Asteria. El mongol le confiesa que se ha enamorado de Asteria –ignorando la relación entre los jóvenes– y confía a Andronico la misión de obtener del sultán prisionero la mano de su hija, pidiéndole además que tome por esposa a Irene, princesa de Trebisonda, prometida de Tamerlano que está a punto de llegar a la corte. Andronico queda dividido entre su amor por Asteria y la lealtad a Tamerlano.
Asteria se lamenta de que Andronico sea ahora un aliado del gran mongol. Tamerlano afirma que la suerte de ella y de su padre, como la de Andronico y de él mismo, se encuentra en sus manos: le confiesa su amor y que el príncipe griego está intentando obtener de Bajazet el consentimiento de matrimonio.
Asteria sospecha que Andronico ha renunciado a su amor y acepta a Irene para obtener el trono de Bizancio. Bajazet rechaza la propuesta de Tamerlano, a pesar de que puede costarle la vida. Asteria se muestra cauta. Sospecha que Andronico es un traidor y parece dispuesta a ceder a la propuesta de boda para luego vengarse del cruel tirano. La princesa Irene llega dispuesta a casarse con Tamerlano y Andronico le notifica el cambio de planes del jefe mongol, con gran indignación de la burlada prometida, pero le recomienda que no descubra su identidad.
Irene acepta la propuesta y Andronico expresa su pena y sus encontrados sentimientos.
Acto II
Tamerlano comunica a Andronico que Asteria acepta ser su esposa a pesar de la oposición de su padre Bajazet y la disposición al doble casamiento –Tamerlano y Asteria, Andronico e Irene– con solemnidad.
Asteria reprocha al antiguo enamorado que la haya obligado a consentir el matrimonio con Tamerlano, a quien odia. Él confía en que Bajazet sea capaz de convencer a su hija de rechazar el casamiento. Irene y Asteria se enfrentan con Tamerlano. Asteria convence a Irene de que no es ambición y menos amor lo que la inclina a aceptar y le recomienda que espere el desenlace.
Andronico comunica a Bajazet la incomprensible aceptación de Asteria de convertirse en esposa de su enemigo y está dispuesto a matar a Tamerlano y darse muerte él mismo. Al inicio de la ceremonia del desposorio con Asteria, entran de repente Bajazet y Andronico.
El padre increpa con ira a la hija. Tamerlano obliga al antiguo sultán a humillarse y éste se echa al suelo en el último escalón que va a subir la prometida. Asteria se niega a pasar por encima del cuerpo de su padre. La llegada de Irene hace más tensa la escena, con sus reproches al mongol. Asteria no puede soportar la desesperación de su padre y de su amado y confiesa públicamente sus propósitos: dar muerte a Tamerlano la misma noche de bodas.
La admiración de Bajazet, Andronico e Irene ante el coraje y fidelidad de Asteria contrastan con la indignación del mongol, que ordena el encarcelamiento de padre e hija.
Acto III
En la cárcel, Bajazet ofrece a Asteria compartir el veneno que guardaba para él para acabar con el sufrimiento y las humillaciones.
Tamerlano admira el coraje de la joven y ordena al príncipe que le proponga de nuevo en su nombre aceptar el casamiento y el trono. Pero Andronico le revela abiertamente su amor y se declara rival de Tamerlano. El mongol amenaza con decapitar a Bajazet y obligar a Asteria a casarse con el más vil de sus esclavos. Asteria le suplica piedad para su padre, que la insulta al verla de rodillas ante Tamerlano.
Éste decide invitar a Andronico, Asteria y Bajazet a un banquete para someterlos a nuevas humillaciones. Ambos enamorados afirman su amor más allá de la muerte. Para castigar el orgullo de Bajazet, le obliga a sentarse en la mesa y que sea su hija la sirviente, aprovechándolo ésta para verter en la copa del tirano el veneno que su padre le había dado. Pero Irene lo advierte, deteniéndole cuando va a beber y declarando que ella es Irene, princesa de Trebisonda, y que Asteria ha envenenado la copa.
La joven lo niega y el tirano la pone a prueba ordenándole escoger entre padre o amante para beber la copa. Asteria va a beberla ella, pero Andronico se la arrebata de las manos. Tamerlano decide castigar a Asteria a ser librada a sus esclavos, Bajazet se desespera y amenaza al tirano con su venganza desde el otro mundo.
Tamerlano decide casarse con Irene, agradecido por salvarle la vida. Bajazet toma su veneno y sigue una emotiva escena de despedida entre padre e hija antes de caer sin vida.
Asteria pide la muerte, Irene suplica piedad y Andronico, desesperado, intenta darse muerte. Finalmente, Tamerlano se conmueve ante tanto amor y dolor y perdona a sus enemigos: reinará con Irene como esposa y permite que Andronico y Asteria se casen y reinen sobre Bizancio.
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