| Índice de Artículos |
|---|
| ¿Qué es el IPC? Mentiras y estadísticas |
| Segunda parte |
| Todas las páginas |

Me gustaría hacer una pequeña encuesta con esta pregunta: Si alguien nos propone anotar todos los gastos que tengamos durante los próximos catorce días junto con el resto de los miembros de nuestra familia para entregarle después las anotaciones, con nuestro nombre y apellidos. ¿Habría algún gasto que usted no haría o que no anotaría durante ese periodo?
Si la respuesta es sí, puede pasar los siguientes párrafos hasta la siguiente encuesta. Si la respuesta es no, continúe leyendo.
¿No? ¿No se dejaría algún gasto por anotar?
¿Aunque solo fuera… por si acaso? ¿No?
Tal vez haya algún caso que no. Pero… por ejemplo, si eres un padre de familia que frecuenta los prostíbulos en sus viajes de trabajo, o si eres una madre de familia que ha comprado una corbata (un pequeño detalle) para ese amigo suyo de la oficina con el que comparte confidencias y se lleva tan bien, o si te has ido a una casa rural con tu novio cuando les habías dicho a tus padres que te quedabas a estudiar para el examen con una amiga en su casa de El Escorial.
No es necesario ser infiel para tener la necesidad de esconder gastos.
Simplemente gastarse treinta euros comiendo con tus amigos cuando hace más de un mes que no sales a cenar con tu pareja puede ser un buen motivo. O lo contrario, el haber comprado una pequeño detalle para tu pareja puede motivar que no se anote el gasto para no estropear la sorpresa.
Es decir, ya no solo se trata de los gastos que podemos tener un cierto interés en ocultar a un extraño, sino de los que queremos ocultar al resto de nuestra familia.
Repitamos la encuesta:
Si un representante del Estado nos propone anotar todos los gastos que tengamos durante los próximos catorce días junto con el resto de los miembros de nuestra familia para entregarle después las anotaciones, con nuestro nombre y apellidos, jurándonos por lo más sagrado que no se van a utilizar nuestros datos más que a efectos estadísticos…
¿Habría algún gasto que usted no haría o que trataría de ocultar?
Estamos hablando de una encuesta oficial, del Instituto Nacional de Estadística. La encuesta de presupuestos familiares, nueva versión de la encuesta continua de presupuestos familiares que se vino desarrollando desde 1997 hasta 2006, año en el que se comienza a efectuar en la nueva modalidad.
En ambos casos la encuesta es básicamente la misma, sólo que en la nueva versión la molestia de anotar los gastos de la casa solo se da durante dos periodos de catorce días.
Esta encuesta se encuentra encuadrada en el epígrafe “Nivel, Calidad y Condiciones de Vida”, y sin duda, es una de las más importantes que realiza el Instituto Nacional de Estadística.
Probablemente la más importante. Enseguida veremos por qué.
Cuando entramos en la Unión Europea un montón de asuntos de los que antes tenía la culpa el gobierno pasaron a ser responsabilidad de la Comisión Europea. Uno de ellos fue el cálculo del IPC, cuya fórmula pasa a ser controlada por EuroStat, el organismo estadístico central de la Unión Europea.
En España tuvo un efecto inmediato: el precio de la vivienda en propiedad dejaba de ser uno de los componentes del cálculo del IPC, porque EuroStat considera que la adquisición de vivienda es una inversión y no un gasto.
La salida de la vivienda del IPC fue uno de los componentes que propiciaron que los precios comenzaran a dispararse, porque ya no formaba parte del indicador sobre el que el Gobierno debe mantener una atención permanente para controlar la inflación.
La fórmula de cálculo del IPC viene dada por EuroStat. Se compone de una serie de categorías de elementos de consumo, llamadas Grupos COICOP, para los que se calcula un precio medio y que se ponderan según los hábitos de consumo locales.
Los grupos COICOP son los siguientes: Alimentos y bebidas no alcohólicas, Bebidas alcohólicas y tabaco, Vestido y calzado, Vivienda (se supone que se trata del alquiler y gastos de mantenimiento de la vivienda habitual), Menaje, Medicina, Transporte, Comunicaciones, Ocio y cultura, Enseñanza, Hoteles, cafés y restaurantes y un último grupo de cajón de sastre donde va todo lo demás.
Los grupos se organizan en subgrupos, éstos en clases y éstos en subclases y luego en rúbricas.
Por ejemplo: en el nivel de subclase ya distinguimos entre carne de vacuno y carne de porcino entre los Alimentos, y entre transporte terrestre, marítimo y aéreo en el Transporte.
No debe de ser difícil saber cuánto ha subido el precio de una cocina eléctrica o el de un billete de avión Madrid-Barcelona.
Estas informaciones son públicas en la mayoría de los casos, independientemente de lo que uno pueda negociar con el vendedor de electrodomésticos o la agencia de viajes.
Si el precio público ha variado un cinco por ciento, nuestra capacidad de negociación habrá variado, como mínimo, un cinco por ciento.
Insisto no es difícil obtener el dato y, por lo tanto, es muy difícil falsearlo. No se puede ocultar que la gasolina ha subido un 45%, por ejemplo.
Lo que es muy complicado de averiguar es qué porcentaje del consumo nacional debe atribuirse a la adquisición de cocinas o al transporte por avión. Es esta la ponderación según los hábitos de consumo locales que indica EuroStat.
Para conseguir esta ponderación se utiliza la encuesta de presupuestos familiares.
Hace algún tiempo, durante un periodo en el que alguna petrolera nacional necesitaba aumentar el precio (que no el valor) de sus acciones para evitar alguna OPA hostil, quise comprobar cuánto afectaría una subida del 45% en el precio medio de los combustibles al IPC.
Los carburantes aportaban en aquel entonces apenas un mísero 5% del IPC, por lo que la macrosubida del 45% se notaría en apenas un 2,25% (5%*45%) puntos del IPC. Más gráficamente: si el IPC estaba al 3%, el subidón de la gasolina lo pondría en el 5,25%.
Vamos a utilizar estos datos al revés.
Supongamos un sueldo de 1000 euros. Según la encuesta continua de presupuestos familiares, se dedica un 5% de este sueldo a carburante: 50€.
Supongamos que sube la gasolina un 45%.
Lo que se destina a carburante ahora es 73€. Y ahora supongamos que es el momento de revisar el sueldo. Con un 5,25% nuestro mileurista llegará a 1053 euros. Los primeros 30 euros de esta subida son para el 3% que ha subido el pan, los huevos, la carne, la leche y el Dyc con CocaCola. Los 23 siguientes para compensar la subida de combustible. El cálculo es correcto y nuestro mileurista no ha perdido poder adquisitivo.
¿O sí?

































































