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Cómo se hizo "Airbender, el último guerrero" - Artes marciales y efectos visuales

Índice de Artículos
Cómo se hizo "Airbender, el último guerrero"
Dominando el arte del control
Artes marciales y efectos visuales
El diseño de Airbender, el último guerrero
En exteriores: partida hacia Groenlandia
Todas las páginas

Artes marciales y efectos visuales

Cuatro ‘naciones’ cinematográficas unen sus fuerzas: artes marciales, escenas con dobles, efectos visuales y efectos especiales

Shyamalan ha sido siempre un gran fan de las artes marciales y de las películas de artes marciales. “Soy un fanático de las artes marciales. Soy uno de esos que tienen una estatua de Bruce Lee en el despacho y que han visto ‘Operación dragón’ decenas y decenas de veces”.

Aunque los protagonistas Noah Ringer y Dev Patel tienen sendos cinturones negros de taekwondo, el estilo de arte marcial de Corea, iban a tener que trabajar para transformar sus movimientos, para que coincidiesen con los que se necesitaban para la película. El mundo de Airbender, el último guerrero utiliza el arte marcial chino conocido como wushu, que incorpora varios estilos de lucha.

En la serie original de animación, se utilizaban cuatro estilos de wushu para diferenciar los cuatro tipos de control de los elementos: baguazhang para el control del aire, taichi para el control del agua, hung ga para el control de la tierra, y kung-fu shaolin del norte para el control del fuego. La película utiliza los mismos estilos, y los actores y sus dobles pasaron meses entrenándose antes de empezar el rodaje. El director incluso le hizo ver a Aang la película de Bruce Lee “Operación dragón” como referencia.

Hay miles de clases de wushu diferentes, y es la forma en la que se ejecutan los movimientos la que determina el estilo. Se podría establecer un paralelismo con cantar. Hay muchos estilos (rock, pop, jazz) que se consideran como cantar, pero es la forma en la que se canta la canción la que determina de qué estilo es.

Patel recuerda: “Cuando yo era pequeño, tenía una increíble cantidad de energía en el colegio, y siempre me estaba metiendo en líos. Así que mis padres me apuntaron a clases de arte dramático, y también a algunas clases en una academia de taekwondo. Practiqué artes marciales durante ocho años, y al final me convertí en cinturón negro de kárate. ¿Quién iba a decir que algún día iba a poner en práctica mis habilidades?” El joven actor recuerda un cartel en la pared de la academia de artes marciales donde entrenaba: Las artes marciales no son sólo lucha, son una manera de vivir.

Si es que ya no lo eran, ciertamente se convirtieron en una manera de vivir para muchos de los miembros del reparto y el equipo de Airbender, el último guerrero… al menos durante unos cuantos meses.

Y con independencia de lo expertos en artes marciales que fueran los miembros del reparto, aún así tenían que recurrir al equipo de dobles. Cuando la acción resultaba ser demasiado fuerte para los actores principales, acudían en su ayuda los 61 miembros del equipo de especialistas, así como un amplio equipo de dobles, actores, y un entrenador de wushu. Además, más de 90 de los extras contratados ya tenían experiencia en artes marciales, y fueron posteriormente entrenados por el equipo de especialistas.

Habberstad y su equipo ensayaron las secuencias de lucha durante cuatro meses antes del rodaje. Las luchas escenificadas eran más bien como bailes: coreografiadas hasta el menor movimiento, tendrían que ser interpretadas con un ritmo y una precisión exactos. Dice Jeff Habberstad: “Estuvimos en el escenario haciendo trabajo de base, y luego pasamos a utilizar cables. Nunca antes habíamos hecho algo así, y reunimos a los mejores dobles del sector. No podíamos hacer concesiones en cuanto a la calidad o la estética. Todo tenía que ser perfecto, y perfectamente seguro”.

Incluso con todos los actores clave realizando un entrenamiento en artes marciales, las escenas más peliagudas y complicadas requerían utilizar dobles. Cada actor tenía un doble, excepto Noah Ringer… que tenía dos.

Las expertas especialistas Karine Mauffrey y Jade Quon trabajaron incansablemente para crear las secuencias de lucha con control del aire y del agua aparentemente sin esfuerzo por parte de Aang. Karine, acróbata durante cuatro años en el Cirque du Soleil, le aportó estilo y gracia a los movimientos de Aang. Jade, experta en artes marciales y gimnasia, se encargó con fuerza de los grandes movimientos de Aang y del trabajo con el cable (un arnés especial permitía a Jade dar vueltas y girar simultáneamente en el cable).

El equipo de especialistas utilizó un programa informático llamado Navigator, que pre-programaba el trabajo con el cable midiendo los detalles en una cuadrícula, y mostraba la velocidad del desplazamiento en una gráfica. Manejado por dos técnicos, esta precisa exactitud se activaba pulsando una tecla, ofreciéndoles la posibilidad de replicar perfectamente la escena infinidad de veces. Si hacía falta algún ajuste, el ordenador también lo podía hacer. Esta increíble combinación de tecnologías dio a los especialistas la capacidad de ‘volar’ suspendidos de un cable de acero de poco más de medio centímetro de ancho.

Dice Shyamalan: “Hay varios momentos álgidos en la película en los que Aang sorprende a sus enemigos y combate contra ellos sin ningún esfuerzo. Incluso aunque sabemos que su lucha interior es fuerte, sigue siendo capaz de mantener a raya a sus atacantes utilizando su visión periférica, y queda casi como un movimiento de ballet. Hay momentos clave en la película en los que espero que cada niño y cada adulto de entre el público se digan a sí mismos: ‘¡Ojalá yo pudiera hacer eso!’

Realmente fue cosa de uno para todos y todos para uno el llevar a cabo las complejas escenas de lucha: cada director de departamento tenía que trabajar en equipo con los otros para realizar algunas de las labores más complejas. “Fue un descubrimiento afortunado durante el rodaje de la acción más potente”, dice Shyamalan. “Todo el mundo se nutría de los demás hasta que conseguíamos el resultado que nos dejaba satisfechos”.

Otro departamento igualmente importante para la magia en pantalla era la sección de efectos visuales, dirigida por el supervisor de efectos visuales Pablo Helman. Su equipo de Industrial Light & Magic resultaría ser clave a la hora de crear el mundo de fantasía de Airbender, el último guerrero, comenzando por la pre-visualización animada creada meses antes del rodaje.

Y meses después, cuando las cámaras dejaron de grabar, comenzó de nuevo el trabajo de ILM. La agenda de posproducción incluía seis meses para introducir todos los planos con efectos visuales, y otros cinco meses para perfeccionar todos los detalles del inmenso lienzo de Shyamalan.

Explica Helman: “Tuvimos un período bastante largo de investigación y desarrollo para determinar exactamente lo que sería en ‘control de los elementos’, y qué aspecto tendría. Lo que sabíamos era que, para que funcionara, tenía que ser orgánico. Tenía que parecer creíble, pero también tenía que tener la capacidad de meterte en un mundo de fantasía en donde podía suceder cualquier cosa, tenía que tener emoción”.

Añade Shyamalan: “Queremos que todo el mundo crea que el control de los elementos es real. Ese control debe ser una extensión de las cualidades humanas, una capacidad que se controla con el chi, y el chi puede manipular el elemento”.

Pero harían falta los efectos visuales para hacer muchas más cosas que ‘controlar’: se necesitarían para hacer un ‘maquillado en profundidad’ en la creación, embellecimiento y ampliación de los entornos. Shyamalan admite: “Las imágenes generadas por ordenador eran para mí un fastidio, y ahora, tras utilizarlas en esta película, comprendo que son una herramienta narrativa emocional”.

Airbender, el último guerrero marcó también la diferencia con el proceso de rodaje habitual de Shyamalan. En sus películas anteriores, no entró en la sala de montaje a editar hasta que la película estuvo terminada. Pero en Airbender, el último guerrero, comenzó a montar durante la producción. Entonces, podía enviar las escenas montadas a ILM para que comenzaran su trabajo por ordenador.

Siempre que fue posible, se construyeron platós para el rodaje en lugar de basarse en el uso de la pantalla verde. Dice Helman: “En efectos visuales siempre preferimos poner algo para que el actor actúe y reaccione ante ello. Entonces partimos desde ahí”.

ILM hizo mucho más que crear y ampliar los entornos. También se les pidió que crearan unas criaturas asombrosas que sólo podían existir en un universo en el que un puñado de personas pueden controlar los elementos. Entre esos seres están Appa, un bisonte con seis patas, que mide 5 metros de alto y 4 de ancho, y que vuela por los aires con un movimiento inspirado en los manatíes y los ornitorrincos; Kimo, el rinoceronte de la Nación del Fuego, un animal de combate, con una longitud de más de 10 metros (contando la cola) y de casi 6 metros de alto; el lémur murciélago Momo, al que le encanta la fruta, y el Espíritu del Dragón, que se aparece para guiar a Aang en su peligroso viaje. Todas esas criaturas, sin excepción, cobraron vida en el plató. A veces no eran más que un punto en el que los actores se podían centrar, estableciendo un sitio donde mirar, o una simple silla donde se podían sentar y simular que ‘cabalgaban’ sobre el animal.

Para el trabajo de crear efectos durante el rodaje real, Shyamalan recurrió al equipo de efectos especiales, dirigido por Steve Cremin, quien ha colaborado con Shyamalan en todas sus películas anteriores.

Una de las principales tareas de Cremin era crear fuego, lo cual parece bastante fácil pero, al ser el arma predominante de la Nación del Fuego, el fuego en el guión de Shyamalan tiene que hacer muchas cosas. Cremin utilizó principalmente tubos de gas (cuyo aparejamiento es muy complejo), pero además creó escombros ardientes, llameantes bolas de fuego, antorchas y, por supuesto, humo. Casi todos los tipos de fuego aparecen en la secuencia en la que Aang y Zuko se encuentran cara a cara. Dentro de un plató circular, los actores y los especialistas iban atados a cables para subirse por las paredes entre las explosiones (que se producían gracias a unos botes llenos de petardos, unidos con cables a un detonador fuera de la vista de la cámara).

De hecho, siempre que Zuko mantiene un combate cuerpo a cuerpo, está rodeado por un círculo de fuego. Para conseguir el principio del control del fuego, se montó un cable a través del plató y se le prendió fuego. Dice Patel: “Es un subidón de adrenalina, esa bola de fuego pasando justo junto a mi cara. En la lucha con Aang, yo hacía una patada con giro, y tan pronto como extendía la pierna, uno de los tipos de los efectos especiales pulsaba una tecla, haciendo que pareciera que una llama salía de mi pierna. Luego lo enfocaba sobre uno de los botes y lo hacía estallar en pedazos. Destrucción y fuego, todo en uno”.

Pero, al igual que a Aang, a Cremin le pidieron que controlase algo más que el fuego: utilizando de todo, desde sistemas hidráulicos hasta mangueras de aire, pasando por el agua en todas sus formas, ¡por no decir las rocas en movimiento!, el equipo de efectos especiales podía además proporcionar un control instantáneo del aire, la tierra y el agua, ¡ofreciéndoles a los actores y los dobles bastantes cosas ante las cuales reaccionar!



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