El diseño de Airbender, el último guerrero
La transformación del diseño de la serie de Airbender, el último guerrero en un largometraje comenzó en noviembre de 2007, cuando los productores ejecutivos (y coautores de la serie) DiMartino y Konietzko entregaron todas sus viñetas y dibujos de la serie al director artístico Philip Messina. Buscando expandir ese mundo desde la pequeña hasta la gran pantalla, Messina y su departamento artístico comenzaron a buscar referencias. Buscando en toda clase de cosas, desde revistas de viajes e historia hasta revistas de sociología, pasando por libros dedicados a lenguas muertas, empezaron a compilar lentamente un manual de sus propias ilustraciones originales. Desde China al norte de África pasando por la India, e incluso por la época medieval, Messina no descartó nada que pudiera inspirarle durante el proceso de diseño. Más tarde, el trabajo conceptual original de Messina para cada escenario ejerció como referencia principal durante toda la producción.
Messina, que trabajó como director artístico con Shyamalan en “El sexto sentido”, dice: “Tenía que pensar cómo eran los integrantes de cada nación. Desde los extintos Nómadas del Aire pasando por la grandiosidad de la Tribu del Agua del Norte, en contraste con los Aldeanos de la Tierra, que eran más orgánicos, hasta la industrializada Nación del Fuego. El diseño de las naciones fue como el de las cuatro piezas de un rompecabezas. Cada vez que cambiaba una de ellas, otra se veía afectada. Quería hacerlas conjuntadas entre ellas, y hacer que parecieran coherentes, y a la vez sumamente distintas”.
Un año antes del rodaje, Messina estaba listo para trabajar con un departamento entero, artístico y de construcción, de más de 250 artesanos. El director artístico colaboró estrechamente con la diseñadora de vestuario Judianna Makovsky, la encargada de peluquería y maquillaje Ivana Primorac y el director de fotografía Andrew Lesnie. Juntos, decidieron coordinar todas las decisiones del diseño, desde un botón hasta una peluca, pasando por determinados planos, para que ningún detalle fuera pasado por alto.








































































