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Julia Roberts leyó las memorias de Elizabeth Gilbert, Come Reza Ama, cuando se publicaron en el año 2006. Le envió el libro a uno de sus mejores amigos, ambos lo leyeron al mismo tiempo y conectaron inmediatamente con la historia.
“Para todo el mundo existe un viaje, un momento en su vida en que necesita redefinir quién es y lo que busca”, afirma Roberts. “El viaje de Liz es muy específico y visual, de tal forma que resulta ser una historia muy atractiva, a la vez que una historia universal que podría aplicarse a cualquiera”.
Las memorias de Gilbert –descritas por la propia escritora como “una búsqueda de todo”– han alcanzado un éxito extraordinario, vendiendo más de 6,2 millones de copias en Estados Unidos y siendo traducidas a 40 idiomas. Lo que atrajo a Roberts del proyecto fue el libro y la oportunidad de trabajar con Ryan Murphy, director y co–guionista de la película. “Me encanta la forma en que el libro habla de la experiencia vital, de la búsqueda de respuestas y de lo importante que la gente puede resultar en nuestras vidas. Creo que es una historia realmente vibrante. Es estupendo formar parte de ella, y además con Ryan a la cabeza del proyecto, fue un esfuerzo delicioso”, asegura la actriz.
Murphy, mejor conocido por su trabajo en las series de televisión ganadoras del Globo de Oro, Nipcome/Tuck (A golpe de bisturí) y Glee, ha sido aclamado por sus diálogos agudos y realistas. Escribió el guión junto a Jennifer Salt, con quien había colaborado previamente en Nip/Tuck (A golpe de bisturí). “Ryan y Jennifer lograron una adaptación muy respetuosa”, afirma Roberts. “Ryan conectó perfectamente con Liz Gilbert, habló mucho con ella y en todo momento trataron de ser fieles al libro. En toda adaptación a la pantalla siempre llega un momento en que las cosas tienen que ser ligeramente diferentes, pero siempre protegimos la columna vertebral de la historia: el viaje de auto descubrimiento de Liz”.
“La belleza del libro –y creo que la razón por la que todos quisimos hacerlo– es que te dice: ‘Rompe con lo establecido’, opina Murphy. “Me encanta esa idea, que en mi caso me tocó muy de cerca, porque puedo llegar a ser muy rígido en mis elecciones y repitiendo los mismos patrones día tras día. Por ejemplo, adoro la escena en Roma, cuando Julia está toda la tarde en el suelo comiendo una comida perfecta. Pienso en ello en mi día a día; trato de saborear las pequeñas cosas sin esperar resultados inmediatos. Esto es lo que he aprendido a nivel personal de este proyecto”.
“Ryan me dio el libro sin que tuviera nada que ver con la película, me lo recomendó como amigo”, cuenta Salt. “Me dijo: ‘Estoy leyendo este libro y me parece estar oyéndote hablar. Te va a encantar’. Y así fue, porque es de una gran honestidad y autenticidad. Cuando Ryan me dijo de que iba a comprar los derechos y que quería que lo escribiera con él... para mí fue un momento mágico”.
El tema del libro, el ser fiel a tu verdadero yo, se convirtió en la fuerza motora de la historia y del guión. Aunque Gilbert hace un exótico y maravilloso viaje literario, viajando por el mundo, esa es solo una parte de la historia. La razón de que el libro tuviera tanta repercusión entre tanta gente es que su viaje de autodescubrimiento se siente verdadero y puede hacerse en cualquier sitio. Dede Gardner, la productora del filme, afirma: “La curiosidad de Liz Gilbert por lo desconocido es una de las cosas que más me atrajo. Es posible, si uno está dispuesto, caminar media calle y conocer a alguien que jamás has visto, o encontrar un nuevo idioma, comida, cultura u otras formas de comportamiento”.
De hecho, encontrar el equilibrio entre el viaje interno y externo fue la clave en la adaptación del material a la pantalla. El argumento que hace que la historia avance es el viaje de Liz de Nueva York a Italia, de allí a la India y luego a Indonesia, y para los realizadores era importante transmitir al público el reto personal que Liz se impone a sí misma al viajar sola por el mundo. “Es solitario y no es fácil”, explica Gardner. Ese es el argumento que hace que la historia salga del papel y cobre vida en la película.
A medida que escribían la adaptación, Murphy y su socia en el guión, Jennifer Salt, mantuvieron reuniones creativas con Roberts y Gardner, en las que cada uno contribuyó con aquellas partes del libro que más habían hecho eco en ellos. Muchas cosas se solapaban, por supuesto, pero también había algunos momentos que se relacionaban de forma individual con cada uno de ellos. Estas profundas discusiones se convirtieron en la base sobre la que se escribió el guión de la película.
Otro recurso importante para Murphy y Salt fue, por supuesto, la autora, Elizabeth Gilbert. Durante el proceso de escritura, Murphy y Gilbert mantuvieron un continuo intercambio de correos electrónicos; siempre que tenían alguna pregunta acerca de la motivación de los personajes, encontraron en la autora a una valiosa aliada. Por ejemplo, cuando escribieron la parte de la película que transcurre en Italia, a Murphy y a Salt les pareció que la comida de Acción de Gracias con todos sus amigos italianos sería la clave que abriría todo ese acto de la película. ¿Qué había en esa comida que fuera tan importante para Gilbert? La autora respondió que en ese momento –al principio de todo su viaje– no estaba segura de que pudiera sentirse feliz por sí misma, pero sí que estaba segura de que podía sentirse feliz por los demás. “Ella dijo que ese momento fue como un destello de vida”, recuerda Gardner. “Momentos como ese son los que nos ayudaron mucho en el proceso narrativo de la historia”.
Desde el principio, cuando Gardner leyó el libro, la única opción posible para interpretar a Elizabeth Gilbert era Julia Roberts. “Para mí fue obvio que tenía que ser Julia Roberts”, afirma la productora. “Nunca había trabajado con Julia y estoy realmente impresionada por su talento. En este papel maneja todo un espectro tonal, desde la vulnerabilidad a la fortaleza y de la indecisión a la seguridad. Ella entiende a la perfección los avances y retrocesos de Liz”.
“Liz pasa por una gran variedad de estados de ánimo, como podría esperarse de una historia que cubre un año de su vida”, cuenta Roberts. “Un divorcio, volver a ilusionarse con otra persona, viajar, conocer a extraños, y en muchas ocasiones no saber qué hacer. Es una gran oportunidad para interpretar a un personaje complejo y fascinante”.
“Al principio de la película, Liz se desmorona un poco y no sabe bien por qué”, agrega Roberts. “Es una viajera –siempre ha viajado– así que para ella hacer las maletas fue algo instintivo. Obviamente, no todo el mundo puede hacer lo que hizo ella, pero no se trata solo de eso. Es divertido verla ir alrededor del mundo en la película, pero lo que cuenta en realidad es su proceso de auto–reflexión y descubrir lo que quiere hacer de su vida”.
Roberts afirma que ese tipo de reflexión no es fácil y eso es lo que hace el viaje de Gilbert tan especial. “Tomarse ese tiempo para ella es lo que lo hace profundamente interesante y alentador para otra gente”, continúa la actriz. “Creo que es valiente y admirable; el mundo en el que vivimos es vertiginoso y agitado, así que detenerse y descubrir qué es lo que quieres hacer en la vida es algo positivo”.
Viola Davis, quien interpreta a Delia, la mejor amiga de Liz en la película, dice que ella también vio la conexión entre Liz Gilbert y Julia Roberts. “Cuando leía 'Come Reza Ama', pensaba que Liz probablemente no se daba cuenta de lo fantástica que era. Es capaz de hacer amigos en cuanto entra en una habitación. Y pienso lo mismo de Julia, la gente se siente atraída por su espíritu. Ella es una luz”.
Roberts tuvo la oportunidad de conocer a la verdadera Elizabeth Gilbert en Roma. “Ryan se relacionó con ella desde la preproducción, pero sentí que era importante dejarme llevar por mi propio instinto en la manera de retratarla, y haber fijado ya un curso concreto y haber rodado el material suficiente antes de conocerla”, explica Roberts. “Ella es una mujer encantadora, tiene una forma muy característica de hablar y es dueña de gestos muy propios, y mi idea jamás fue imitarla. Es una bellísima persona”.
Igual que en el caso de Julia Roberts, los realizadores no veían ninguna otra opción más que rodar en las localizaciones que Gilbert visitó durante su viaje. “Ese fue nuestro principal objetivo, visitar la mayor parte posible de los sitios a los que ella fue”, cuenta Murphy. “Algunos fueron fáciles, especialmente algunos de los lugares famosos de Roma”. En otras ocasiones, asegura Murphy, tuvieron mucha suerte ya que la producción pudo rodar en la verdadera casa de Ketut Liyer, un personaje clave de la secuencia de Bali. “Dedicamos mucho tiempo a la preproducción, en tres ocasiones diferentes fuimos a los tres países para hallar las localizaciones exactas. Si no podíamos rodar en una localización real por razones que escapaban a nuestro control, nos documentamos con cientos de fotografías para poder recrearlos. Debido a que el libro es tan querido y conocido, para mí, como director, fue muy importante ser fiel a los sitios que ella visitó”, continúa Murphy.
Richard Jenkins, que interpreta un personaje clave en la secuencias de la India, da vida a Richard de Texas y explica lo que significó para la película poder rodar en esas exóticas localizaciones. “Cuando era niño y crecía en un pequeño pueblo del Medio Oeste, las películas eran la forma en que veía el mundo. En los filmes viajé a lugares a los que jamás podría haber ido”, recuerda el actor. “Así que fue muy importante poder rodar en la India –no se podría haber hecho en ningún otro sitio–, por el calor, la sensación, el aire, la gente. Transmite unas vibraciones completamente diferentes”.
Pero la producción no solo rodó en las localizaciones reales, sino que además lo hizo en orden cronológico, primero en Nueva York, después Italia, después India y por último Bali. De esta manera, afirma Roberts, le pudo agregar otra capa a su interpretación. “Experimentamos las mismas respuestas emocionales por las que pasó Liz”, afirma la actriz. “Lo convirtió en una experiencia increíble”.
“Cuando lo hablamos con Ryan y Dede, fue evidente que había algo muy especial en todos esos sitios, y la gente querría hacer un viaje similar al que realizó Liz cuando fueran a ver la película”, afirma el productor ejecutivo Stan Wlodkowski. “Así que fue unánime, los realizadores y el estudio por igual estuvieron de acuerdo en que rodarían en Nueva York, Italia, India y Bali en la misma progresión que Liz experimenta en su libro. No creo que jamás vuelva a experimentar en mi carrera un calendario como este. Estábamos haciendo, literalmente, cuatro películas separadas”.
Uno de los primeros puzzles fue cerrar el plan de rodaje para la película. No solo había que tener en cuenta la disponibilidad de los actores y el equipo sino también el clima y los desplazamientos. Algunas de las localizaciones internacionales contaban con una infraestructura cinematográfica que ya había hospedado a muchas otras películas, mientras que otros, como Bali, jamás había acogido una película de estas proporciones.
"Desde el momento en que empezamos el rodaje en Nueva York, en algún lugar del mundo alguna de nuestras oficinas de producción estaba abierta. Esta película abría las 24 horas del día. Teníamos oficinas de casting, departamentos artísticos, de construcción y vestuario en todo el mundo”, cuenta Gardner.








































































