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Cómo se hizo El Señor de los Anillos: Las dos torres - Alan Lee, John Howe y El Señor de los Anillos

Índice de Artículos
Cómo se hizo El Señor de los Anillos: Las dos torres
La comunidad disuelta
Nuevos personajes, criaturas y civilizaciones
Alan Lee, John Howe y El Señor de los Anillos
La música y el diseño de sonido
Todas las páginas

Alan Lee, John Howe y El Señor de los Anillos

Desde los primeros bocetos hasta el resultado final, los esfuerzos de Peter Jackson y su equipo por recrear el mundo de Tolkien con el mayor realismo posible condicionaron todos los aspectos de la superproducción.

En los primeros meses de preproducción Peter Jackson contrató al dibujante Alan Lee –autor de la premiada edición ilustrada de El Señor de los Anillos publicada por Harper Collins- para que colaborara con el diseñador de producción Grant Major en la tarea de recrear el mundo de Tolkien. John Howe, considerado otro de los mejores ilustradores del mundo de Tolkien, también colaboró con el equipo de diseñadores desde el primer momento.

La obra de Lee y Howe fue una guía para el trabajo de los diseñadores y marcó profundamente la imagen de la Tierra Media que presenta la trilogía de Peter Jackson. «La Tierra Media tiene que ser un lugar muy real», explica Lee, «no es ninguna fantasía. Tiene que parecer lo más real posible, y cuando ilustraba los libros intentaba tener esto en cuenta al máximo, concentrándome muy especialmente en los paisajes».

Lee estuvo presente en los platós a lo largo de todo el rodaje aportando ideas e incluso echando mano del pincel para retocar algún decorado.

Grant Major (candidato al Oscar de la Academia) supervisó la creación de algunos decorados de tamaño natural: Edoras, por ejemplo, la capital de Rohan, situada en lo alto de una colina y rodeada de vastas llanuras y de una espléndida cordillera. Realismo y minuciosidad exquisita eran las consignas claves, desde el emblema de los jinetes de Rohan hasta las hojas de los árboles vivos del bosque de Fangorn.

Desde Weta Digital, Richard Taylor y Tania Rodger, dos veces ganadores del Oscar y colaboradores de Jackson en películas como Meet the Feebles y Criaturas celestiales, continúan supervisando aspectos de la producción de El Señor de los Anillos, concretamente todo lo referente a criaturas, miniaturas, armaduras y efectos especiales de maquillaje.

Antes de construir y dar forma a los grandiosos castillos, imponentes fortalezas y civilizaciones enteras que pueblan el mundo de la Tierra Media, el dibujante Christian Rivers confeccionó los storyboard de las tres películas. Más tarde estas ilustraciones y storyboards se adaptaron a una visualización animada de Las dos torres que sirvió de guía a todos los departamentos (diseño de producción, fotografía, e incluso los revolucionarios efectos especiales y visuales realizados por Weta).

A continuación, Weta construyó en miniatura todos los edificios y paisajes de la Tierra Media y Peter Jackson recorrió esta maqueta con una mini cámara para así poder visualizar la acción que más tarde filmaría en decorados de tamaño natural. Cuando empezó a rodar fue como si ya hubiera estado allí.

En Weta Workshop, Taylor y su equipo crearon más de 48.000 artículos distintos: prótesis, espadas labradas a mano, 2.000 armas, 1.600 pares de pies Hobbits, 200 máscaras de orcos creadas a mano. Weta también se ocupó del diseño, construcción y funcionamiento de la ingeniería animatrónica.

En el momento de mayor actividad de rodaje el equipo de producción estuvo compuesto por 148 personas, a las que había que añadir otros 45 técnicos encargados de vestir a 500 actores con el vestuario creado por Weta y a 200 figurantes que portaban las distintas prótesis de atrezzo.

Para Weta Workshop una de las tareas más monumentales fue la creación de armaduras envejecidas, efectivas y realistas que al tiempo resultaran cómodas y seguras para los actores. «Weta procuró hacer a mano todos los elementos de la Tierra Media», explica Taylor, «batimos a mano las láminas de acero de las armaduras igual que se hacía en la Edad Media; las espadas de acero también están forjadas a mano; las barras y empuñaduras se sacaron de moldes de cera. Intentamos que el procedimiento de fabricación se asemejara lo más posible a lo que se hacía hace quinientos años».

Weta montó una fundición con dos armeros, Stu Johnson y Warren Green, para batir a mano el acero de las armaduras. De estas primeras planchas se hicieron moldes que sirvieron de base para fabricar las nada menos que 48.000 armaduras necesarias para equipar a todas las civilizaciones de la Tierra Media (Elfos, Orcos, Uruk-hai, Rohirrim y Gondorianos).

Con ayuda de los diseños de John Howe, Taylor pretendía crear armaduras que resultaran originales y parecieran reales. Weta creó cota de malla falsa mediante tubos de goma pintados imitando metal. Un equipo de cuatro técnicos especializados ensamblaron las más de doce millones de anillas que componen los trajes de cota de malla que podemos ver a lo largo de toda la trilogía.

Como cada par de pies sólo duraba dos sesiones de rodaje, a lo largo del rodaje se construyeron mil seiscientos pares de pies Hobbit. Se tardaba una hora en colocar las prótesis a los actores correspondientes (Elijah Wood, Sean Astin, Dominic Monaghan y Billy Boyd). «La verdad es que son como las zapatillas de tenis más cómodas del mundo», asegura Astin.

Todas las espadas que Weta Workshop creó para El Señor de los Anillos llevan inscripciones en los diferentes idiomas inventados por J. R. R. Tolkien.

Como el mundo de la Tierra Media nunca había sido mostrado en una pantalla de cine, todos los elementos de atrezzo fueron creados desde cero. El Anillo Único lo hizo Jens Hansen, un prestigioso diseñador de joyas que tiene su estudio en Nelson, Nueva Zelanda. Hansen falleció poco antes del comienzo del rodaje, pero su hijo, Thorkild Hansen, se hizo cargo de su trabajo durante el resto de la filmación.

Para el vestuario, Ngila Dickson (candidata al Oscar de la Academia) y su equipo necesitaban crear prendas nuevas para los habitantes de Rohan, para el siniestro Gríma Lengua de Serpiente, para Faramir y para su grupo de soldados. «Desde el punto de vista del vestuario, es una película completamente distinta. De repente nos vimos creando un mundo nuevo, una estética completamente nueva. Siempre estamos intentando definir detalladamente cada civilización, para que el público no olvide de dónde es cada personaje, o cuál es su función durante su periplo por la Tierra Media».

En el caso de Éowyn (Miranda Otto), Dickson hizo algunos cambios en su vestuario para reflejar las transformaciones que vive su cultura. «En su personaje siempre hay una dicotomía», explica Dickson, «es entusiasta por naturaleza y siente pasión por su pueblo, pero vive presa de las estrictas normas de una sociedad que le exige llevar ropas de mujer y comportarse como una dama».

Dickson quiso que el vestuario de los cuatro hobbits protagonistas reflejara los retos a los que se enfrentan. Frodo va vestido de castaño y granate, reflejo de cierta cualidad principesca a tono con su condición de Portador del Anillo. Sam lleva tonos terrosos que indican que es digno de confianza.

La ropa de los hobbits también estaba diseñada para acentuar su escasa estatura. Así, se elevó el bajo de los pantalones, se pusieron cinturas altas y bolsillos situados a la altura de las caderas. Dickson empleó tejidos naturales que al envejecerlos adquirían un aspecto gastado y realista, e hizo dos copias de todo, para los dobles de muchos de los personajes de Las dos torres, sobre todo de los hobbits. En conjunto, el departamento de vestuario produjo entre treinta y cuarenta trajes por actor.

Los elfos llevan vestiduras vaporosas y luminiscentes, como la que luce Galadriel. Llevan tejidos delicados, varias capas de tela y finos bordados.

En Las dos torres, Arwen se cambia varias veces de vestuario. Todos sus trajes son de diseño único y están hechos de seda y terciopelo. «Se diría que tengo manía por las chicas que llevan vestidos muy pesados», bromea la actriz, «y muchos de los colores forman parte de la gama de Arwen, azules oscuros, diversos tonos de morado y lila».

Desde Wellington (Nueva Zelanda), Jasmine Watson suministró las joyas que adornan la ropa.

 



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