| Índice de Artículos |
|---|
| "La trampa del mal" ("Devil", 2011) |
| Un espacio reducido y superficies reflectantes: El diseño |
| Todas las páginas |

Con el paso de los años, el exitoso cineasta M. Night Shyamalan ha escrito muchas ideas para historias que imaginaba convertidas en películas. Y según iba llenando páginas de cuadernos, sabía que nunca podría transformar todos los tratamientos en guiones y dirigirlos él mismo.
Shyamalan se unió a su productor habitual, Sam Mercer, de la empresa Media Rights Capital (MRC), para producir The Night Chronicles/Las crónicas de la noche, una serie de películas basada en sus ideas. La trampa del mal sería la primera.
El productor Sam Mercer se sintió atraído por La trampa del mal porque le pareció “una historia que no es ajena al espectador. Todos podemos entrar en un ascensor, quedarnos atrapados con cinco personas durante seis horas y pasar por una experiencia traumática”.
“Una de las peores pesadillas es quedarse atrapado en algún sitio”, sigue diciendo. “Si se piensa detenidamente dónde no querríamos quedarnos atrapados, sería en un ascensor entre el piso 21 y 22. Las luces se apagan, pero el hilo musical sigue. Es un caos, empieza a haber muertos, es aterrador. De eso va la película: toca nuestros peores miedos”.
Para M. Night Shyamalan, encontrar al guionista y al director idóneos para La trampa del mal se convirtió en una auténtica educación cinematográfica. Empezó a buscar y descubrió una fuente inagotable de talento. Dice: “Tuve la oportunidad de ver unas películas de terror increíbles, aún sin estrenar, y de hablar con los cineastas para saber lo que pensaban”.Una vez establecida la serie, M. Night Shyamalan empezó a buscar al guionista capaz de escribir el guión a partir de la premisa que él había anotado en un cuaderno: cinco desconocidos se quedan atrapados en un ascensor en Filadelfia. Por desgracia para cuatro de ellos, el quinto es el mismísimo Diablo. Con una idea tan sencilla como escalofriante, era necesario encontrar un escritor con la capacidad de plasmarla y precisarla.
Fue cuando habló con Brian Nelson, el autor del guión de la provocadora Hard Candy, dirigida por David Slade, la película que ayudó a lanzar la carrera de una joven actriz llamada Ellen Page. “Me gustó mucho el guión de Hard Candy”, dice M. Night Shyamalan. “Era brillante, por eso contraté a Brian Nelson. Y transformó un tratamiento de 14 páginas en un guión genial”.
Una vez escrito el guión, M. Night Shyamalan y Sam Mercer, los dos productores, empezaron a buscar a un realizador. En cuanto se corrió la voz, la productora se vio inundada de peticiones.
M. Night Shyamalan recuerda cómo escogieron a los hermanos John Erick y Drew Dowdle para el proyecto. John y Drew Dowdle participaron en todo el proceso, en el casting y la filmación. John Dowdle dice, hablando de su productor: “Night es asombroso, inteligente, entusiasta y nos dejó hacer lo que quisiéramos, fue un placer. Night es ante todo realizador, y nos dio la libertad que cualquier director sueña tener. Nos permitió ser creativos, locos, nos animó a pasarlo bien. Y lo mejor de todo es que la historia era perfecta para nosotros. Al igual que nuestras películas anteriores, tenía muchos elementos realistas”.
Drew Dowdle estaba encantado con el reto que ofrecía la historia al cambiar constantemente “el foco de la sospecha” de un ocupante a otro en el ascensor. El público nunca sabe hasta la revelación final quién es el Diablo. “No suele ocurrir que el productor te pida que seas más artístico y eleves el nivel intelectual de la película”, explica. “Nos ha obligado a sacar lo mejor de nosotros en cada detalle y nos ha ofrecido el mayor nivel de producción que hemos tenido hasta ahora”.
Ambos productores estaban de acuerdo en que los hermanos Dowdle debían ser conscientes de que nadie iba a decirles qué hacer en cada momento. M. Night Shyamalan dice: “Sinceramente, les considero mis iguales. Si teníamos opiniones diferentes, hablábamos. No quería imponer mis ideas. También deseaba aprender algo nuevo”.
Resume su experiencia con las siguientes palabras: “Trabajar con los Dowdle ha sido una inspiración. Su visión y creatividad no han dejado de impresionarme durante el desarrollo del proyecto y el casting. Juntos buscamos un grupo de talentosos actores, las estrellas de mañana”.
Un encuentro con el diablo: El reparto
El núcleo del reparto de La trampa del mal está compuesto por cinco personajes atrapados en un ascensor, un agente de policía muy preocupado y dos guardias de seguridad que intentan sacarlos de su cárcel unas horas después de que un suicidio haya abierto el camino al Diablo.
Los hermanos Dowdle querían encontrar a los actores perfectos. John Dowdle dice: “Buscamos por todas partes. Los cinco personajes del ascensor deben funcionar como un grupo, por lo que era importante encontrar a cinco personas muy diferentes para aportar una energía única. Somos conscientes de que los cinco actores tienen un estilo de interpretación muy diferente y una forma de entender su profesión también muy diferente”.
Pero el casting no fue tarea fácil. Los papeles están muy entrelazados, y los cineastas veían a cada personaje como una pieza dentro de un conjunto. Además, preferían caras nuevas para que el público no los asociara con papeles anteriores. Vieron a centenares de actores y se quedaron con ocho.
Los personajes atrapados en el ascensor son:
El comercial (Geoffrey Arend): Seguro de sí mismo, chulo, convencido de que es capaz de vender cualquier cosa a cualquiera, sarcástico. Por desgracia para él, tiene algunos secretos nada bonitos.
La mujer mayor (Jenny O’Hara): Cansada de desconfiar del mundo, expresa su racismo sin tapujos. Pero debajo de un caparazón de mezquindad se esconde una voluntad de hierro.
El mecánico (Logan Marshall–Green): Físicamente fuerte, acostumbrado a trabajar duro, pero empieza a estar harto. No entiende por qué el mundo siempre se la juega cuando intenta poner orden en su vida. Mientras tenga la oportunidad de redimirse, seguirá esforzándose.
La mujer joven(Bojana Novakovic): Una esposa joven y esbelta, un “trofeo”. Está amargada porque su ingenio mordaz, su inteligencia y belleza no han conseguido más que un matrimonio con un director general que no la respeta. Pero no deja que nadie se meta con ella y está decidida a descubrir qué pasa.
El guardia de seguridad (Bokeem Woodbine): Delgado, pero debajo del uniforme sólo hay músculo. Divorciado, con hijos, trabaja como guardia de seguridad porque es el único lugar donde tiene autoridad.
Los tres personajes principales que intentan bajar el ascensor y liberar a sus ocupantes son:
Bowden, detective de Homicidios (Chris Messina): Seguro y responsable, es el perfecto profesional. Los demonios de su pasado y el sentirse responsable de todas las muertes que ocurren a su alrededor le llevaron a beber demasiado. Lleva seis meses sin tocar el alcohol, pero no consigue olvidar la brutal muerte de su familia.
Ramírez, un guardia de seguridad (Jacob Vargas): Un ferviente católico recién llegado de su país. Es supersticioso y el primero en darse cuenta de que hay algo demoníaco en lo que está pasando en el edificio. Intenta convencer a los demás de que las imágenes de las cámaras de seguridad no son de este mundo.
Lustig, un guardia de seguridad (Matt Craven): Ex miembro de la Marina, fuerte y grande. Trabajar de guardia de seguridad en un edificio es fácil para él. Sólo quiere unos años tranquilos hasta que pueda jubilarse.
El director John Dowdle habla de los tres actores que interpretan a los personajes del ascensor: “Bokeem brilla, es único, nos pareció perfecto para encarnar al guardia. En cuanto al mecánico, todos los que hacían la prueba le interpretaban con ira y agresividad. Llegó Logan Marshall–Green y casi susurraba; nos sorprendió y supimos que era él. En cuanto al personaje de Geoffrey, queríamos un toque de humor. Y no hay más que verle en Supermaderos para saber que es divertido”.
Para las dos mujeres que se quedan atrapadas con el mecánico, el comercial y el guardia de seguridad, los cineastas se inclinaron por la joven actriz australiana Bojana Novakovic, que llamó la atención en Arrástrame al infierno, y por la veterana Jenny O’Hara. “Es un placer mirar a Bojana”, dice John Dowdle. “Es una actriz genial, intensa, aporta mucha emoción al papel. Su mirada lo dice todo, su presencia es portentosa aunque hable muy poco en la película. Trabajar con Jenny O’Hara fue un placer. Es una actriz maravillosa”.
Escogieron a Chris Messina para el papel del detective Bowden, el policía delegado para solucionar la crisis. Gran parte de la película se ve desde su punto de vista en la oficina de seguridad, mientras contempla lo que pasa en la cabina a través de los monitores de seguridad. Bowden ve a los cinco ocupantes, pero no les oye, y a ellos les pasa lo contrario; le oyen, pero no le ven.
El prometedor actor ya ha trabajado con realizadores de la talla de Woody Allen y Nora Ephron. M. Night Shyamalan recuerda: “Chris hizo una prueba maravillosa y todos pensamos: ‘Este tío es asombroso’. Le había visto en Vicky Cristina Barcelona y en Julie y Julia. Al sentarme a su lado, pensé: ‘Es un protagonista nato’”.
Los guardias de seguridad Ramírez y Lustig, interpretados por Jacob Vargas y Matt Craven, respectivamente, están en el edificio con Chris Messina. El director John Dowdle dice: “Chris, Jacob y Matt funcionaban a la perfección juntos. Estaban tan cohesionados que, en la mayoría de los casos, lo mejor que podía hacer como realizador era no entrar en la sala de seguridad. Los tres son muy diferentes, pero se metieron en la piel de su personaje”.

















