
Dado que George Lucas había ambientado la película en una época en la que los caballeros Jedi estaban en el cénit de su poder, Gillard acrecentó la acción, el trabajo de los especialistas y, ni que decir tiene, el número de duelos a espada de luz en la nueva película.
Para empezar, y con el propósito de justificarse a sí mismo la razón por la que los Jedi emplean un viejo método de lucha contra enemigos que en ocasiones se valen de armas más modernas, Gillard creó un arte marcial ficticio.
“Pensaba yo que puesto que los Jedi habían elegido un sable, tendrían que ser verdaderamente buenos con él”, comenta Gillard. “Así que tomé la esencia de todas las grandes técnicas de combate con espadas, desde el kendo hasta el florete, pasando por el sable y la espada, e intenté combinarlos todos”.
El trabajo de Gillard, que incluyó el estudio durante meses de prácticamente todos los grandes estilos de lucha, tenía implicaciones que sobrepasaban la mera aportación de emociones a una película. Al crear una nueva forma de combate para Star Wars: Episodio I - La Amenaza Fantasma, Gillard hizo progresar la esgrima. Mientras que la esgrima popular con espada (un arma empleada para competición o para duelos) utiliza una combinación de seis movimientos, Gillard casi dobló ese número en las artes marciales del nuevo Star Wars: Episodio I - La Amenaza Fantasma. “Tuvimos que inventarnos un nuevo lenguaje para los duelos a espada y una nueva forma de hacer las cosas”, nos explica. “A estas alturas, hemos dejado la espada muy atrás”.
Para crear una coreografía de lucha que no sólo demostrase la habilidad de los Jedi con la espada sino que también resaltase las características personales de los combatientes, Gillard estudió cuidadosamente el libreto y los guiones sinópticos de Star Wars: Episodio I - La Amenaza Fantasma. No hay dos maestros de esgrima cuyos estilos sean exactamente iguales, y Gillard incorporó las sutilezas de las diferentes identidades a la coreografía de los duelos a espada de luz. “Para mí era importante que cada personaje de la película tuviera un estilo muy personal de luchar,” afirma.
A pesar de que estos estilos de combate aparecen por primera vez en Star Wars: Episodio I - La Amenaza Fantasma, permanecen fieles a los movimientos de las espadas de luz de la trilogía original. En el caso de Obi - Wan, Gillard tuvo en cuenta la forma de manejar la espada de luz que exhibió en La Guerra de las Galaxias, porque Obi - Wan fue el maestro tanto de Anakin como de Luke Skywalker. Algunos de sus métodos se reflejan en el estilo que vemos usar a Obi - Wan cuando era joven, explica Gillard.
Que tuvo la suerte de poder trabajar con los actores Liam Neeson y Ewan McGregor, los cuales causaron gran impresión en el coordinador de especialistas con su habilidad para dominar la técnica de combate con muy escaso tiempo de preparación. “No podría haber esperado más de cualquiera de ellos”, asegura Gillard. “A veces sólo necesitaban diez minutos de aprendizaje antes de rodar una escena; así eran de buenos”.
El rápido aprendizaje de los actores se vio facilitado por las sesiones de entrenamiento desarrolladas por Gillard con el doble Andreas Petrides y el experto en artes marciales Ray Park. Park trabaja por primera vez como actor de cine dando vida a Darth Maul en Star Wars: Episodio I - La Amenaza Fantasma. Gillard, Petrides y Park se pasaban horas enteras ensayando las escenas de duelos y las acrobacias a fin de que todos los movimientos estuvieran ya hechos antes de comenzar el trabajo con McGregor y Neeson. “Cuando nos tocaba trabajar con Liam y Ewan, ya habíamos realizado la coreografía completa unas quinientas veces,” sentencia.
Ray Park, que en principio había sido contratado para colaborar con Gillard como especialista, consiguió el papel de Darth Maul cuando Gillard les puso a Lucas y al productor Rick McCallum una cinta en la que Park ensayaba una escena de lucha con Gillard. La pinta de villano que tiene Maul se acrecentó con una imponente apariencia diseñada por Ian McCaig y realizada por el maquillador jefe Paul Engelen. Para que el personaje fuera todavía más siniestro, se le dotó de una nueva espada de luz de doble filo que Park blandía con la máxima espectacularidad, creando movimientos y fintas que incluso sorprendieron a Gillard.
Se empleó casi un mes en filmar una complicada lucha en la que participaban Park, Neeson y McGregor, con los contrincantes batiéndose fieramente, dando saltos mortales y brincando de un extremo a otro de tres platós. Neeson y McGregor llegaron incluso a ejecutar personalmente algunas de sus acrobacias (Park, consumado campeón de gimnasia, prescindió del doble en todas las suyas). Aunque McGregor contaba con alguna experiencia previa como esgrimista, las escenas de lucha de Star Wars: Episodio I - La Amenaza Fantasma le parecieron una auténtica aventura. “Usamos un estilo sin comparación alguna”, indica. “Es agresivo, feroz y rápido. El trabajo fue muy duro y la diversión mucha”.
Por haber trabajado en películas tales como “Excalibur” y “Rob Roy”, Neeson tampoco era ajeno a la esgrima cinematográfica. Pero rápidamente se sintió atrapado en la intensidad y la excitación de la acción de Star Wars: Episodio I - La Amenaza Fantasma. “Cuando Ewan y yo empezamos a ensayar un duelo en el que nos enfrentábamos a algunos enemigos tremebundos, nos pusimos a hacer los efectos de sonido de las espadas de luz”, recuerda, riéndose.
Aparte del perfeccionamiento de los movimientos de un nuevo arte marcial, Neeson, McGregor y Gillard tuvieron que afrontar la dificultad añadida de, en palabras de Gillard, “combatir contra algo que no estaba allí, sino que iba a ser incluido más adelante por los expertos en efectos especiales de Industrial Light & Magic”.
“Teníamos que mirar y después cortar; mirar y después cortar, y así sucesivamente... sin nada a lo que mirar”, añade McGregor. “Era algo completamente nuevo”. Para Neeson resultó una experiencia liberadora. “Me recordaba cuando jugábamos a ‘indios y vaqueros’ en nuestra infancia”, dice. “Hacía falta una imaginación en estado puro, de modo que podíamos ser verdaderamente ingeniosos”.
Imaginación de esta categoría es el rasgo distintivo de la acción de Star Wars: Episodio I - La Amenaza Fantasma. “Después de todo, es ‘Star Wars’, y no hace ninguna falta que la acción parezca ninguna otra cosa”, dice Gillard, en conclusión. “Debe abrir nuevos horizontes... al igual que hizo la primera vez”.
Copyright de imágenes de Star Wars: TM & © Lucasfilm Ltd. 1999–2011. Twentieth Century Fox Film Corporation. Cortesía de Hispano Foxfilm. Reservados todos los derechos.
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