
Cuando se estrenó X Men Orígenes: Lobezno, numerosos seguidores del personaje se preguntaron por qué razón los guionistas no habían aprovechado la mejor etapa del mutante: la que transcurre en Japón. Ahora Hollywood se dispone a cubrir esa etapa con una ambiciosa superproducción protagonizada por Hugh Jackman.
Fue en septiembre de 2009 cuando Gavin Hood anunció extraoficialmente una secuela de X-Men Orígenes: Lobezno. Una secuela que, como luego veremos, toma como referencia argumental los cómics que Chris Claremont y Frank Miller dedicaron al personaje.
Antes del estreno de la primera entrega, la productora Lauren Shuler Donner le planteó la idea al guionista Simon Beaufoy, pero éste no llegó a desarrollarla. En agosto de 2009 le sucedió Christopher McQuarrie, el autor de Sospechosos habituales, quien se ocupó de dar forma a ese arco argumental que transcurre en Japón.
Para ilusión de muchos, se anunció en octubre de 2010 que Darren Aronofsky dirigiría la cinta. Dos meses después, el realizador confirmaba que la película se titularía The Wolverine y que no sería una secuela propiamente dicha.
Básicamente, ahí concluye el trabajo de Aronofsky, que abandonó el proyecto en marzo de 2011. El trágico terremoto que asoló varias zonas de Japón y que causó miles de víctimas ralentizó la preproducción aún más.
El 16 de junio de 2011 la Fox reveló el nombre del nuevo director: James Mangold. En los meses previos, Donner y sus colaboradores se habían puesto en contacto con otros potenciales directores de Lobezno 2: José Padilha, Doug Liman, Antoine Fuqua, Mark Romanek, Justin Lin y Gavin O'Connor, pero no llegó a un acuerdo con ninguno de ellos.
Mark Bomback fue contratado para revisar el guión de McQuarrie. ¿Su primera tarea? Releer los cómics que iban a servirle de referencia.
Lobezno según Chris Claremont y Frank Miller
La llegada de Neal Adams (1941) al mundo del comic-book en 1967 supuso para este formato una importante renovación estilística, modernizando la apariencia de diversos superhéroes Marvel, en títulos como X-Men.
Precisamente esta serie, junto a otras como Los Cuatro Fantásticos y Daredevil, fue una de las que contó con el talento de John Byrne (1950) para una nueva reactualización que sirvió, entre otras cosas, para caracterizar a personajes muy estrechamente vinculados al universo japonés, caso de Lobezno (Wolverine).
Esta etapa del personaje viene precedida por modelos como Yakuza (1975), de Sidney Pollack, y el cine de acción de bajo presupuesto, al estilo marcado por La justicia del ninja (1981), de Menahem Golan, y todas sus innumerables secuelas.
En las aventuras japonesas de Lobezno se yuxtaponen la imaginería neomedieval, la moderna tecnología y el sentido corporativo yakuza. El tema del honor, especialmente bajo la influencia de Miller, es reiterativo. Sirva como ejemplo característico la frase que pronuncia Dai-Kumo ante el ataúd en el que (aparentemente muerto) reposa el cuerpo de Lobezno, su mayor enemigo: "Es tradición entre los yakuza mostrar respeto por los enemigos valientes. Quiero enterrarlo en mi cementerio personal" (Wolverine, nº 33, septiembre de 1990).
Cabe mencionar, entre los demás yakuza que aparecen de forma recurrente en los cómics de la editorial Marvel, a Matsuo Tsurabaya, Lord Tatsuo, Lord Nyorin y Shinobi, que incluso se llegan a reunir para deliberar sobre sus maléficos planes tras la muerte de su compañero de crímenes en Hong Kong, el Mandarín (The Uncanny X-Men, nº 22, julio de 1993).
El gran amor de Lobezno
Tanto Christopher McQuarrie como Mark Bomback han tenido en cuenta a los carismáticos personajes que Lobezno conoce en Japón.
Por ejemplo, la bella e inolvidable Mariko Yashida.
Hermanastra del Samurai de Plata e hija del yakuza Shingen, Mariko surgió como una especie de Madame Butterfly del universo Marvel, vestida como una geisha y tópica hasta la extenuación.
Paulatinamente, Mariko fue evolucionando hacia el formato de la mujer guerrera. En su primera etapa aparece enamorada de Lobezno, si bien ha de renunciar a su matrimonio con éste (The Uncanny X-Men, nº 171 y nº 172, 1983). Y eso que ya había muerto Shingen, que era el verdadero obstáculo para la unión.
La razón de ese rechazo es que Mariko quiere cumplir con el deseo de transformar a su clan en un grupo honorable, limpiando todo rastro de actividad yakuza. Se convierte, pues, en señora de los guerreros del clan, pese a ser una mujer. Ese es el momento a partir del cual ofrece un perfil más aproximado al de una samurái femenina.
Agotadas sus posibilidades dentro del desarrollo argumental, Mariko Yashida moría al intentar cortarse el dedo meñique, el clásico ritual de arrepentimiento yakuza, con un cuchillo envenenado con la toxina del pez globo (Wolverine, nº 55, VI/1992, nº 56, VII/1992, nº 57, VII/1992 y Marvel Comics Presents, nº 97, 1992).
Claro que una cosa son los tebeos y otra el cine...
Es lógico y hasta razonable que McQuarrie y Bomback se hayan tomado libertades a la hora de reinterpretar este drama. Lo cual, dicho sea se paso, importa poco si la película lo merece.
Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.
Copyright de las imágenes © Marvel Enterprises, Twentieth Century Fox Film Corporation. Reservados todos los derechos.
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