Charlotte Chandler, autora del libro I, Fellini, reflexiona acerca del famoso creador italiano a propósito del estreno cinematográfico de Nine, el musical inspirado en una de las películas más personales del maestro Federico: 8 ½.
Federico Fellini me dijo que el tema de su vida y de su trabajo era «Los sueños como única realidad posible».
«Jamás nadie ha percibido el mundo real» —decía—. «Sencillamente, lo que cada persona hace es considerar las fantasías personales y privadas como la Verdad. La diferencia estriba en que yo sé que vivo en un mundo de fantasía. Prefiero que sea así y me fastidia enormemente cualquier cosa que se interpone en mi visión.»
«A menudo, mis películas se basan en mis sueños. Cuando me despierto, los vierto en forma de pequeños dibujos divertidos.»
«Para mí, hacer películas es hacer el amor. Cuando dirijo una película es cuando me siento más vivo. Pero antes de comenzar a realizar Fellini ocho y medio (8½, 1963), me ocurrió algo que siempre había temido me sucediera, y cuando fue así, devino más horrible de lo que jamás hubiera podido imaginar. Sufrí mi mayor miedo: el bloqueo del director.»
«El bloqueo del director es idéntico al bloqueo del escritor, con la excepción de que es público en lugar de privado. Mi equipo técnico para 8½ me apodaba “el mago,” pero la película que estaba a punto de acometer había huido de mí. Sopesé la posibilidad de abandonar el proyecto, pero no podía defraudar a todas aquellas personas que creían que era un mago. Entonces se me ocurrió que haría una película en torno a un director que sufría el bloqueo del director.
«Se decía que mis películas eran autobiográficas. Es cierto. Con frecuencia uso algo que realmente me ha ocurrido.
«Cuando tenía unos siete años, mis padres me llevaron al circo, y me dominaba la poderosa sensación de que allí me estaban esperando.»
Sé que Fellini se habría sentido poderosamente halagado con la elección de Daniel Day-Lewis para encarnar a Guido en Nine. Dado que el personaje de Nine representa a Fellini, puedo imaginarme a Federico diciendo algo parecido a «¡qué actor tan magnífico, qué buena planta que tiene… qué delgado que está!»
Guido, tanto en 8 ½ como en Nine, pese a que se inspira en Fellini, sólo es en parte imagen del hombre real. En la vida, Fellini fue más bien tímido y hasta cohibido.
En su imaginación, podía ser Guido. Como Marcello Mastroiani, y ahora como Daniel Day-Lewis, a través de ellos, Fellini podía devenir el personaje de su imaginación sin que se viera alterada su vida personal, mucho menos turbulenta, junto a su devota esposa y estrella de cine, Giulietta Masina. «Soy su mejor director, si no su mejor marido» —me dijo una vez.
Fellini hubiera valorado a las actrices elegidas para devenir las mujeres de la vida de Guido: Nicole Kidman, Kate Hudson, Penélope Cruz, Marion Cotillard y Judi Dench. Fellini no era el Casanova que en ocasiones se rumoreaba era, él mismo siendo responsable de extender aquel rumor. «Tengo una mente juguetonamente adúltera» —me dijo también—. «En mi mente, jamás me canso de vivir mis fantasías sexuales. En la vida real, interferirían mi trabajo.»
Fellini se habría sentido extremadamente complacido y ciertamente más bien divertido al enterarse de que Sofía Loren encarnaba a su madre. Era su elección para que protagonizara Viaggio con Anita, un film que él nunca realizó. Anita es una chica con la que el director de la historia tiene una aventura breve. La película fue finalmente realizada por otro director, siendo Goldie Hawn quien encarnó a Anita. En la vida real, Goldie Hawn es la madre de Kate Hudson, una de las estrellas de Nine.
No alcanzó a ver la versión teatral de Nine en Broadway (odiaba volar), pero le satisfacía la idea de que sus filmes perduraran, y de que tanto 8½ como Las noches de Cabiria (Le notti di Cabiria, 1957) —ésta última deviniendo la base del musical Noches en la ciudad (Sweet Charity, 1969)— inspiraran la producción de musicales.
Había crecido adorando el musical de Hollywood, particularmente los de Ginger Rogers y Fred Astaire, que a su vez inspiraron su cinta Ginger y Fred (Ginger e Fred, 1986). Estoy convencido de que Federico habría apreciado que Nine se mueva en la tradición del gran musical de Hollywood sin imitarlo. La música siempre fue importante en las películas de Fellini, y le hubiera entusiasmado que Rob Marshall esté a la dirección. Su modo de realizar nunca se interfiere, y jamás pierde el control.
Rob Marshall nos ha proporcionado el homenaje definitivo a Fellini, nunca abandona el espíritu del gran director italiano, aunque jamás le imita. Creo que a Fellini le hubiera complacido particularmente Nine porque no se trata de un remake de 8½, sino de un auténtico homenaje, que se sostiene por sí mismo. No puedo hablar por Federico, pero me lo puedo imaginar diciendo, como solía: «¿Qué opinas, Charlottina?»
Casi llego a ver 8 ½ con Federico. Durante una de mis visitas a Roma, Fellini me dijo que la película se estaba exhibiendo en una pequeña sala de cine, muchos años después de su estreno, y hacia allá que nos precipitamos sólo para encontrarnos con un cine decrépito, una copia mutilada, unos proyectores muy antiguos y un sonido miserable.
Con excepción de un hombre que roncaba y de un perro atento que parecía estar disfrutando bastante la cinta, la sala se hallaba absolutamente vacía.
Fellini se precipitó fue de la sala horrorizado. Antes, me había dicho: «Si quieres, puedes quedarte.» Salí tras él y nos fuimos al Café Rosati, donde ahogamos nuestras penas en café y pasteles. Aquel fue el día en que casi alcanzo a ver 8½ con Federico Fellini.
Conocía suficientemente bien a Fellini como para saber que se habría deslizado hasta el asiento de un cine para ver Nine, y bajo ningún concepto habría abandonado la sala. Deslizarse subrepticiamente en una butaca era de las cosas que conservaba desde su infancia, cuando hacía lo propio en el Fulgar Cinema de Rimini, donde vio una película que le encantaba absolutamente y no quería que su madre le encontrara para arrastrarle fuera de la sala.
Ojalá Fellini hubiera podido estar aquí para hablar por sí mismo acerca de Nine. Sé que todos ustedes desearían lo mismo también.
Creo que Federico hubiera rendido su más preciado elogio a Nine. La hubiera titulado «Felliniesque.»
La vida de Fellini llegó a rebasar incluso sus sueños. «La vida es la combinación de la magia y la pasta» —me dijo, de tal modo que creo que nos habría sugerido que tras el paladeo de la magia de Nine, lo mejor que podíamos hacer era ir a comer un delicioso plato de pasta.
Copyright de imágenes y notas de prensa de Nine © 2009 The Weinstein Company, Relativity Media, Weinstein Brothers, Marc Platt y Lucamar. Cortesía de Wide Pictures. Reservados todos los derechos.
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