Poco después, comienzan a sucederse en el pueblo una serie de extrañas desapariciones y de sucesos inexplicables, y el sheriff adjunto Jack Lamb (Kyle Chandler) intenta descubrir la verdad, algo más terrorífico de lo que ninguno de ellos podía imaginar.
Si en el núcleo de 'Súper 8' hay un grupo de chavales, el alma de 'Súper 8' son dos cineastas que también se iniciaron haciendo películas en súper 8 cuando eran muy jóvenes. Tanto J.J. Abrams como Steven Spielberg descubrieron la dirección cinematográfica en su infancia haciendo películas en formato Súper 8 y 8 mm (respectivamente), lo cual sentó las bases para todas sus aventuras actuales en la gran pantalla.
Como director, Abrams es famoso por mezclar carácter, humor y suspense en sus películas “Misión Imposible 3” y “Star Trek”. El productor de títulos como el thriller de suspense “Monstruoso” es también el responsable de series de televisión como “Felicity”, “Alias”, “Fringe” y la innovadora serie de ABC “Perdidos”.
Spielberg, realizador de algunas de las mejores y más memorables películas de todos los tiempos, como “E.T.”, “Encuentros en la tercera fase” o “En busca del arca perdida”, ha sido una fuente de inspiración para Abrams desde que éste era un crío. Fue su pasión compartida por las películas de Súper 8 lo que iba a reunir una y otra vez a estos dos cineastas. De pequeño, Abrams descubrió por primera vez las maravillas de una cámara de Súper 8 (un formato introducido por Eastman Kodak en 1965) a los 8 años de edad, cuando empezó a filmar sus películas caseras cuyos temas eran las cosas que le encantaban siendo niño: persecuciones, batallas y monstruos.
Unos pocos años después, Abrams y su amigo de la infancia Matt Reeves (director de “Monstruoso”) habían participado en festivales cinematográficos y habían aparecido en un artículo del periódico Los Angeles Times titulado “Los imberbes prodigiosos”. Poco después, se puso en contacto con ellos la ayudante de Spielberg (en aquel entonces, Kathleen Kennedy), quien les preguntó si estarían interesados en restaurar las viejas películas en 8 mm que rodó el propio Spielberg cuando era un chaval. Teniendo J.J. tan sólo 15 años, él y Matt Reeves aceptaron trabajar juntos montando las películas caseras en 8 mm de Spielberg.
Lo que sirvió inicialmente de inspiración para ambos volvería a reunirles de nuevo muchos años después. “Empezamos a hablar de la clase de películas que nos gustan y también de la clase de películas que nos gustaría hacer juntos algún día. Inmediatamente, cada uno se puso a contar su historia de las películas en Súper 8 que habíamos hecho. Y los dos pensamos que sería genial hacer una película acerca de unos jóvenes que viven una aventura haciendo películas”, recuerda Spielberg.
Abrams quería hacer “Súper 8” al estilo de las películas que a él le gustaban: historias trascendentales ambientadas en una sociedad en la que las tareas cotidianas del trabajo, el amor y la familia podrían parecer normales, hasta que son interrumpidas abruptamente por unos sucesos extraordinarios, terroríficos y fantásticos. “Quería que los espectadores vivieran toda la acción, el humor, el suspense y la pirotecnia de una película veraniega de palomitas, pero 'Súper 8' también tiene corazón de verdad, y para mí eso es realmente lo más importante”, explica Abrams. “A pesar de todas las salvajadas que suceden en la película, es la primera película que he hecho que parece realmente una parte de mi vida”.
Al desarrollar “Súper 8”, a Abrams le sedujo la idea de tener como protagonistas a unos jóvenes cineastas en ciernes, pero buscaba una historia que sirviera como nexo. Fue entonces cuando decidió fusionar ese concepto con otra idea que hacía tiempo que le rondaba en la cabeza. “Tenía una idea sobre un tren que transportaba cargas desde el Área 51”, dice, refiriéndose a la instalación militar de alto secreto en la remota Nevada donde se rumorea que se guardan restos de aeronaves no identificadas y otros fenómenos extraños. “Aquello era un argumento sin personajes, y aparte tenía aquellos estupendos personajes que necesitaban un argumento. Así que pensé que si los juntaba, podría salir una película muy interesante”.
Spielberg estuvo de acuerdo. “Cuando J.J. se presentó y sugirió lo de de tomar la idea de los chicos que hacen películas en Súper 8 y mezclarla con un proyecto más grande de ciencia-ficción, en donde aparece algo en su película que causa un gran misterio y una crisis en su pueblo, a mí me pareció algo realmente atractivo”, dice. “Me pareció que iba a ser una película tanto sobre las formas de hacer películas en los setenta como sobre adónde condujo aquello”.
Su compañero en la producción Bryan Burk también había conocido a Abrams gracias a su pasión por el Súper 8. “Hacer películas en Súper 8 siempre formó parte de mi vida”, dice Burk. “Conocí a Abrams porque había oído hablar de un chico que hacía películas en Súper 8 y había montado las películas caseras en 8 mm de Spielberg. Era una experiencia que todos compartíamos. Creo que la diversión de imaginar ideas y de salir por ahí a hacer películas sigue siendo la base de todo lo que hacemos”.
A Burk le encantó la idea de mezclar una historia íntima y emotiva acerca de unos amigos adolescentes de un pequeño pueblo con una fantasía épica y creativa. El guión de “Súper 8” era también una amalgama de las mayores pasiones de Abrams, como su pasión por la inventiva de la ciencia-ficción, su inclinación por las aventuras cargadas de humor, y su fascinación por las encrucijadas donde se unen lo cotidiano y lo totalmente inexplicable.
A medida que se iba desplegando la idea de Abrams para “Súper 8”, lo iba haciendo alrededor de dos ideas abstractas que se convirtieron en algo fundamental para la producción. La primera es lo que Abrams definió hace mucho tiempo como “La Caja Misteriosa”, la idea de que lo que más atrae a la gente es un misterio que no se ve, y de que una película debería tener toda la poderosa imprevisibilidad de una caja cerrada de la que podría salir absolutamente cualquier cosa.
Abrams opina que, en una época de información instantánea, puede suponer un reto perpetuo mantener al público literalmente a oscuras hasta que empiece la película, pero eso no le ha impedido intentar ofrecerle a la gente la emoción de esa experiencia. “Creo que si puedes crear algo original y no chafárselo al público por adelantado, la impresión es muchísimo mayor”.
La otra idea que quería introducir en “Súper 8” era el propio espíritu desenfadado y artesanal de la realización de películas en Súper 8. “Esta película no sólo me trae recuerdos, sino que además es análoga a la forma en que solíamos hacer aquellas películas”, dice. “Todo es cuestión de narrativa, de crear una ilusión que parezca real, de intentar asustar a la gente, de hacerles reír, de hacerles sentir algo. Para nosotros, todo eso es igual ahora que antes”.
Spielberg también se sentía exultante por todo lo que Abrams aportó. “J.J. Tiene realmente la capacidad de hacer de puente entre las generaciones”, observa el realizador. “Le aporta la pasión por la manera en que se hacían antes las películas, pero además combina eso con una gran habilidad para hacer la clase de películas que le gustan a la gente hoy en día. Entiende lo que piensan y dicen los chicos de hoy, así que es tan relevante para la generación más joven como lo es para la mía. Creo que es sencillamente uno de los mejores narradores cinematográficos actuales, dándole a todo lo que hace un sentido extraordinario de la cámara, la iluminación, la composición y la narrativa”.
Spielberg añade: “Con “Súper 8”, J.J. ha hecho una película que parece a la vez nostálgica y extraordinariamente nueva. Mezcla de manera magistral una historia de ciencia-ficción con la maravillosa dinámica de un grupo de chavales, quienes se comportan de un modo contemporáneo, pero también capta estupendamente la forma de ser que han tenido siempre los chavales”.
Abrams se sintió humilde por la participación tan directa de Spielberg. “El tiempo que pasó Steven trabajando en esta película me dejó alucinado, porque hace muchas cosas a la vez, ¿de dónde saca el tiempo? Y sin embargo, durante horas se sentaba a repasar el guión o se metía en la sala de montaje”, recuerda. “Para mí era algo surrealista. Fue un verdadero privilegio no sólo trabajar con él, sino además hacerlo en una película acerca de una época de tanta importancia en nuestras vidas”.
Copyright de texto e imágenes © Amblin Entertainment, Bad Robot. Cortesía de Paramount Pictures Spain. Reservados todos los derechos.
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