
The French Kissers es la primera película de Riad Sattouf. Desde el año 2000, Sattouf es autor de cómics y vive en París. Trabaja con varias editoriales y ha publicado un gran número de álbumes de cómics.
También colabora con un gran número de periódicos y revistas: Libération, Fluide Glacial, Teknikart, los Inrockuptibles... Realiza una crónica semanal en Charlie Hebdo: “La vida secreta de los jóvenes”, recopilada en un álbum en la asociación en 2008.
El protagonista de la película, Hervé, 14 años, es un adolescente desbordado por sus impulsos, poco agraciado físicamente y medianamente listo que vive solo con su madre. En el colegio, va tirando, mal que bien, rodeado de sus buenos amigos. Salir con una chica, eso es lo que moviliza todo su pensamiento. Desgraciadamente en ese campo, acumula fracaso tras fracaso, aunque no pierde la esperanza.
Un día, sin entender muy bien cómo, se entera de que Aurore, una de las chicas más guapas de su clase, está a por él… Está rodeado por una galería de personajes variopintos y que se las traen: Camel, fan del heavy habitado por fantasmas similares a los suyos, Benjamin y Meryl, adolescentes complejos y acomplejados, Loïc, Anas y Mohamed, típicos jóvenes machos dominantes, Mahmoude, la cabeza de turco, Mégane y Sadia, las chicas blandas que parecen vivir al ralentí, Aurora y Laura, las chicas guapas, que están aprendiendo a manejar el poder que ejercen sobre los chicos, y muchos más. Hervé trata de crecer en este pequeño mundo en perpetua mutación, este mundo de la adolescencia en donde aprendemos a dominar las emociones.

Declaraciones del director Riad Sattouf
"The French Kissers es la historia de Hervé y sus amigos, estudiantes en un colegio en Rennes, Bretaña. Excluidos, un poco feos, un poco pánfilos, obsesionados por la idea de salir con chicas. Es una película sobre el mundo secreto de los chicos, tal y como lo viví yo con mis compañeros. Existe toda una categoría de chicos a los que les cuesta mucho expresar su crisis de adolescencia, que están muy perdidos con el final de la infancia. Se encuentran con que su cuerpo cambia, y no exactamente en el modo que habían imaginado… Sienten un malestar intenso con respecto al mundo exterior.
Se trata de una historia original. Mi cómic Regreso al colegio era el relato de una experiencia que me había impuesto, es decir, volver a una clase en medio de los alumnos.
No es una película directamente autobiográfica. Yo era un adolescente tímido, sin historia. Si hubiera contado mi adolescencia, creo que hubiera resultado muy aburrido. Mi madre no se parece en nada a la de la película, por ejemplo… Pero las relaciones que tenía con mis compañeros de entonces se parecen a lo que enseño en la película. Teníamos voces muy afeminadas, nombres ridículos (sobre todo yo) y físicos escuchimizados. Ni se nos pasaba por la mente fumar porros, hacer grafitis en la calle o escaparnos de casa, nos daba miedo ir a la cárcel. Esa ira, que es normal y hay que canalizarla, se volvía contra nosotros. Eso es lo que me fascina de la adolescencia, cómo se expresan los impulsos de la vida y de la muerte, todavía sin domesticar. No quería hacer una película sobre los códigos de los adolescentes actuales, su manera de hablar, su arsenal tecnológico… Quería hacer una película sobre la violencia de sus emociones.
Quería encontrar el término medio entre mi experiencia y la de mis actores. No quería hacer una película naturalista, quería algo raro, construir un universo, por decirlo finamente. Me parece muy aburrido hablar de móviles, de informática, de MSN… Además, no todos los niños tienen acceso a esta tecnología… Los protagonistas de mi película están, en cierto modo, excluidos del progreso. Los actores, que eran mis primeros consejeros, me decían: "Pero tus protagonistas son unos pringaos, entre tíos no se habla así...”
Tardé tres meses en encontrar a Hervé y los otros papeles. El casting se hizo en París, en institutos y colegios, con Stéphane Batut y su equipo, que ya habían encontrado muchos adolescentes para un montón de películas. Les dije lo que buscaba, ¡y me trajeron a 500 chavales para ver en casete!
No quería adolescentes como los de los anuncios, guapos y salvajes, la ninfa, el efebo, el rebelde, el árabe de servicio… Quería patitos feos. Con sus jetas, sus maneras de hablar, de andar… Les pedía que interpretaran pequeñas escenas… Los que conseguía ser naturales, expresar emociones sin actuar “como en el cine”, los iba dejando aparte. Vincent Lacoste, que interpreta a Hervé, tenía ese puntito de super tímido, cerrado, con cara de bebé y, al mismo tiempo, un vozarrón para esconderse detrás. Me imitó a su profesor, con bastante sutileza. Por lo que respecta a Camel, Anthony Sonigo, me resultó evidente desde el primer momento, le vi y supe que era él. Alice Tremolières, que hace de Aurore, no se parece en absoluto a su papel en la película. Es una chica un poco bohemia, tímida, un poco regordeta, llena de ideales… Pero también es una música excepcional y toca muchos instrumentos. ¡En seguida pensé que a los 14 años yo me habría enamorado de una chica así!
Me movía bastante por instinto. Durante el casting, les pedí a los chicos que encendieran una cerilla y se la acercaran a la cara de su pareja. Elegí a Vincent Lacoste para el papel de Hervé, porque a pesar de esa pinta de palurdo, casi quema a la chica y casi se deja quemar. Eso quería decir que no tenía miedo a nada. Luego, pensé que tenía que potenciar su lado animal. Hacíamos el mono. Como una secta, durante horas, no podíamos hablar, éramos monos. Luego les hacía ensayar escenas enteras siendo monos. Conseguían expresar emociones increíblemente sutiles siendo monos, a menudo mejor que utilizando las palabras, utilizaban su cuerpo… Así podían liberarse. Durante el rodaje, cuando no conseguían mostrar ciertas emociones, se iban a un rincón y hacían el mono, trataban de pillar el tono. Creo que abre muchas puertas, aunque no solemos pensar en ello".
Fue Anne-Dominique Toussaint, la productora, la que contactó conmigo después de leer mi cómic Regreso al colegio. Estaba pensando en hacer una película sobre adolescentes y me preguntó si quería escribir el guión. No la conocía de nada, no teníamos amigos comunes, era sólo que le gustaban mis cómics y enseguida me pareció una persona muy humana y pausada. Había hecho películas que me encantaban, Respiro, las películas de Emmanuel Carrère... Es un poco de pelotas decir esto, sobre todo ahora que ha producido mi película, ya lo sé, pero era realmente única. Me obligaba a añadir, más que a quitar.
Copyright de texto e imágenes © 2009 Les Films des Tournelles, Pathé, Cinémage 3, Studio 37, cofimage 20, TPS Star y Banque postale Image 2. Cortesía de Karma Films. Reservados todos los derechos.
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