
Un rapero (Robert Fitzgerald Diggs, conocido como RZA), una estrella australiana (Russell Crowe) y un cineasta especializado en survival horror (Eli Roth). Sabes que tienes que olvidarte de tus prejuicios cuando tres personajes así se unen para rodar una película de artes marciales.
De todas formas, ¿quién necesita distanciarse con un argumento así? Un herrero –el propio RZA– se gana el respeto de los lugareños en un pueblo de la China feudal cuando debe convertirse en su paladín.
No, no es una trama más de las muchas que filmaron los Shaw Brothers.
En realidad, de la percha de esas dos líneas se cuelga un espectáculo pop entre cuyos antecedentes más conocidos figura Kill Bill, del infaltable Quentin Tarantino (quien además ejerce de padrino en este simpático aquelarre oriental).
Pero si queréis una definición, os la da el propio RZA: nos hallamos ante una mezcla de kung fu y spaghetti western, con influencias de la cultura hip hop.
Antecedentes pop
Pese a su aparente y lógica desvergüenza, el guión de Eli Roth tiene unas obvias fuentes de inspiración. Los aficionados al cómic recuerdan los tebeos de Tigre de Bronce en la DC (derivados de la novela Dragon´s Fists, de Jim Dennis). También recordarán al inmortal luchador Puño de Hierro, creado por Roy Thomas y Gil Kane en las páginas de Marvel Premiere.
Cuestión de fechas: esos dos personajes de papel emprendieron su andadura en 1974, año en el que se conmemoró el primer aniversario del fallecimiento de Bruce Lee.
Se trata, pues, del momento de auge de dos corrientes muy bien avenidas: la blaxploitation y el kung fu, celebradas desde las viñetas por figuras como Luke Cage o Misty Knight.
Un reparto original
Es toda una novedad ver a Russell Crowe compartiendo cabecera de cartel con el propio RZA y con Rick Yune (aquí en la piel del malvado Zen Yi), junto a secundarios tan heterogéneos como Lucy Liu, Pam Grier, Dave Bautista, Chia Hui Liu, Daniel Wu, el campeón de taekwondo Cung Le y Byron Mann.
Asimismo, participan en el proyecto intérpretes chinos como Jin Au-yeung, Osric Chau, Yoyao Hsueh y Brian Yang.
En este sentido, conviene saber que Crowe y RZA se conocieron en los rodajes de American Gangster (2007) y Los últimos tres días (2010).
No es difícil imaginarlos charlar sobre esta producción: un caro disparate que resultaría imposible si no hubiera surgido bajo el paraguas protector de Tarantino.
“RZA –ha dicho Eli Roth– sabe tanto de kung fu como yo de horror” (El público tiene la palabra para decidir si el rapero es igual de brillante tras la cámara).
De la producción se ha hecho cargo Roth, con el apoyo de Marc Abraham, de Strike Entertainment, y Eric Newman.
Rodada en Shangai, en los Hengdian World Studios, con veinte millones de dólares de presupuesto, The Man with the Iron Fists forma parte de los esfuerzos de asociación entre Hollywood y la industria cinematográfica china.
Corey Yuen, el coreógrafo de lucha de títulos tan admirables como Acantilado Rojo, se ha encargado de diseñar las espectaculares secuencias de combate cuerpo a cuerpo.
Otro valor añadido es la banda sonora, producida por RZA, en cuyo repertorio se incluyen los estilos musicales que él mismo ha popularizado en su carrera como intérprete.
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