
El principal diseñador de Star Wars: Episodio I - La Amenaza Fantasma, Doug Chiang, ha dotado la épica saga de George Lucas de un nuevo aspecto. Interpretando la visión artística de George Lucas, Chiang y su equipo de artistas han creado para Star Wars: Episodio I - La Amenaza Fantasma miles de piezas de diferentes géneros artísticos, incluidos bocetos, esculturas, diseño de vestuario, modelos de criaturas e ilustraciones de producción a todo color.
Fanático admirador de la trilogía original, Chiang estudió cuidadosamente el estilo Star Wars antes de comenzar su trabajo en el Star Wars: Episodio I - La Amenaza Fantasma. Pero Lucas tenía en mente algo muy distinto: quería crear diseños, mundos, ciudades, vestuarios, criaturas y vehículos nuevos.
“Durante más de veinte años nos han atiborrado de diseños derivados del original de ‘La Guerra de las Galaxias’”, observa Chiang. “Me dio una gran alegría que George me pidiera algo nuevo, como formas elegantes y cromadas, ‘Art Nouveau’ y arte moderno”. “Fue entonces cuando me di cuenta”, añade Chiang, “de que Star Wars: Episodio I - La Amenaza Fantasma iba a ser algo nuevo y no simplemente la reelaboración de materiales antiguos”.
Lucas, Chiang y el departamento artístico de Star Wars: Episodio I - La Amenaza Fantasma comenzaron a celebrar reuniones diarias en las primerísimas etapas de la preproducción. En estas discusiones iniciales, que tuvieron lugar mientras Lucas todavía estaba escribiendo el guión, explicó sus ideas acerca de las diferencias que deberían existir (en la gama de colores, las formas y los diseños) entre la nueva película y la primitiva trilogía. En las anteriores películas era muy fácil determinar, a través de la observación de formas y colores, qué vehículos y qué personajes formaban parte de la heroica Rebelión y cuáles representaban al Imperio. Éste último se caracterizaba por el negro, el rojo y el blanco y sus naves tenían líneas marcadas y angulosas. Por el contrario, los vehículos de los Rebeldes tenían una apariencia más deteriorada.
Para los diseños de Star Wars: Episodio I - La Amenaza Fantasma, Lucas cambió de orientación completamente. “George quería difuminar las líneas”, nos explica Chiang, “de modo que cuando los espectadores vieran una nave espacial, no les resultase tan fácil identificar el bando al que el vehículo representa”.
Muchas de las diferencias existentes entre los vehículos de Star Wars: Episodio I - La Amenaza Fantasma y los de sus predecesores, son el resultado de las diferentes épocas en que una y otras fueron producidas. Según Chiang, los diseños de la trilogía original parecían salidos de una cadena de montaje, resultado de una estética producida en masa, con ángulos pronunciados y un aspecto excesivamente “maquinista”. Pero en la nueva película, ambientada una generación antes de los hechos descritos en “La Guerra de las Galaxias”, vehículos y naves son concebidos de forma distinta, que es reflejo de los valores y las prioridades de una época diferente. “La época de Star Wars: Episodio I - La Amenaza Fantasma se muestra como elegante, individualizada y refinada; quizás hasta nos hayamos excedido en el diseño”, sentencia Chiang. “Podríamos denominarla una ‘época de artesanos’. Hemos prestado la máxima atención hasta a los detalles más mínimos”.
En este periodo, la función, aun siendo importante, cede el primer puesto a la forma. “Muchos de los vehículos son muy elegantes y transmiten una sensación romántica”, subraya Chiang. “Algunos pueden incluso merecer la calificación de obras de arte. Estos vehículos contienen valores artísticos que son pura artesanía y estética. Varios elementos, con su solo aspecto, cumplen la función de declaraciones de principios”.
Chiang, con todo, tuvo buen cuidado de no llevar demasiado lejos esa sensación artística. “La línea que separa el aspecto de lo hecho a mano y un diseño de ‘demasiada ciencia – ficción’, o ‘excesivamente diseñado’, es muy delgada”, asegura. Para que sus diseños conservasen su aspecto singular, evitó proyectar la estética contemporánea al universo de La Guerra de las Galaxias, inclinándose en lugar de ello, a basar sus diseños en unos fuertes cimientos de Historia del Mundo. Al cabo, como punto de partida, se inspiró en todo: empezando por los diseños de automóviles americanos de los años cincuenta y acabando con el arte africano tradicional. También dotó a algunos vehículos de formas que sugerían las de los animales. “Esto me ayudó en mis esfuerzos de infundir algo de personalidad en los diseños”, asegura Chiang, “que es de las cosas más difíciles de conseguir”.
Dichos nuevos diseños eran con frecuencia el resultado de combinaciones de formas que, al principio, parecían no encajar. “Pero es ahí”, afirma Chiang, “donde reside la genialidad de George para el diseño: en la yuxtaposición sin orden ni concierto de imágenes que no guardan relación. Nos tropezamos con algunos de nuestros mejores diseños enzarzándonos con unas indicaciones que parecían imposibles”.
En el proceso habitual de diseño de una nave se empleaban unas tres semanas. Para completar el Caza Estelar de Naboo, pilotado por varios de los heroicos personajes de Star Wars: Episodio I - La Amenaza Fantasma, se necesitó algo más de tiempo, ya que el diseño varió radicalmente. Chiang y su equipo presentaron más de tres docenas de proyectos de la nave espacial. Finalmente, dos diseños del Caza Estelar fueron desarrollados en las reuniones creativas de Lucas, Chiang y el departamento artístico. El definitivo Caza Estelar tiene una forma suave y elegante (con un alvéolo para su robot) que le ayuda a acudir al combate a toda velocidad, y que es un cuidadoso reflejo del arte y la cultura de la que evolucionó. El diseño de la nave combina de forma ingeniosa la forma y la misión a que se le destina. “Es como una pieza funcional de joyería”, concluye Chiang.
La nave de la Reina también tenía que ser muy refinada. A tal efecto, Chiang tomó un diseño convencional y le añadió alerones, alisó el perfil de la cabina del piloto y construyó la nave con cromo. Su audaz estilo visual difiere mucho de cualquier cosa vista anteriormente en el universo de “La Guerra de las Galaxias”, pero encaja bien con la elegancia y el estilo de Naboo, el planeta de la Reina.
Una de las grandes secuencias de acción de la película es una carrera de naves que tiene lugar en el desértico planeta de Tatooine. El concepto inicial de Lucas acerca de dichas naves (dos grandes motores a reacción unidos y con un puesto de pilotaje en la parte trasera) no sufrió cambios significativos cuando el diseño fue finalizado. “Exploramos alternativas en diferentes direcciones”, recuerda Chiang, “pero siempre acabábamos en la idea original. Sacar los motores del contexto de un avión a reacción y plantarlos en los desiertos de Tatooine era una imagen incomparable”.
El motor de cada nave estaba también hecho a la medida de su piloto y de su respectiva cultura. El campeón, Sebulba, dispone del mayor presupuesto, por lo que su vehículo es más refinado y elegante de líneas, a la vez que un poco más amenazador; otros pilotos tienen naves más toscas o más elegantes. El vehículo de Anakin Skywalker fue diseñado de forma más sencilla, parecida a dos pequeños motores de avión con tres flaps en el frente.
Al producir tal variedad de diseños de naves de carreras, Chiang y su equipo nunca perdieron de vista que las naves corrían a muy altas velocidades y tendrían que ser identificados de manera fácil y rápida. “Ahí fue donde al añadido de las audaces formas y los prominentes alerones fue realmente útil”, observa Chiang. “Eso hizo que cada una fuera muy diferente a las demás”.
Otra épica secuencia de acción es la batalla final, que exigía una flota de vehículos mecánicos pilotados por un ejército de robots. Éstos tenían rasgos de animales, que a su vez se reflejaban en sus vehículos. Lucas había descrito el transporte de tropas, el MTT, como parecido a una gran locomotora que abriera un surco entre los árboles. A partir de ahí surgieron nuevos conceptos. “La imagen que en seguida se me vino a la mente era la de un elefante en plena embestida”, dice Chiang. Luego adaptó esos rasgos a un diseño y a una interpretación mecánica del animal encabritado. “Utilicé las proporciones de un elefante en el diseño del vehículo: la cabina recuerda la cabeza del animal, el fuselaje del MTT es la trompa, y los brazos laterales, rematados por pequeños cañones, son los colmillos”.
Los carros de asalto evolucionaron de la misma forma. “Me gustaba la forma de una pala o una zapa; me parecía que sugería algo peligroso y mortal”, comenta Chiang. “Después le añadí una gran torreta, haciendo así que pareciera una plancha voladora, y algunas características de animal en cuanto a sus líneas, la superficie y la forma general”.
Para los STAPS, vehículos más pequeños utilizados por los robots de combate, Lucas buscaba una variación de las motos de carreras que vimos en El Retorno del Jedi. Chiang anduvo jugando con diferentes conceptos antes de decidirse por un diseño semejante al de una moto de agua, con el piloto en posición vertical. De nuevo volvió sus ojos a la naturaleza, usando esta vez un colibrí como principal fuente de inspiración. “Los pedales del vehículo se asemejan a las diminutas alas del colibrí”, explica Chiang. “Las elegantes líneas de la “cabeza” del vehículo también recuerdan a la misma ave”.
Chiang estudió tanto los diseños tradicionales como los más extravagantes para un submarino que destaca poderosamente en otra secuencia a gran escala. El submarino tiene una burbuja en la que se aposenta el piloto. Las hélices son parecidas a un calamar o una raya, dando a la cola de la nave un aspecto elegante. Una vez que Lucas hubo aprobado la idea inicial, el diseño fue depurado varias veces. La traza original del submarino era de forma esférica, pero Lucas quería algo más plano, que permitiese una mejor vista de la nave y reforzase su aspecto de raya.
Al mismo tiempo que la mayoría de estos vehículos y naves espaciales representan una nueva dirección creativa para la saga Star Wars, parte del argumento y las necesidades de exteriores de Star Wars: Episodio I - La Amenaza Fantasma exigían vehículos que ya eran conocidos por los incondicionales de Star Wars. El acorazado de la Federación Comercial incluye en su superficie rasgos de textura tomados de los Destructores Estelares vistos en la primera trilogía. Lucas le había dado vueltas al tipo o a la figura de un platillo volante, antes de decidirse por algo menos convencional: la forma de una rosquilla, a la que después colocó una esfera en el centro.
Las naves espaciales de los principales villanos de la película se concibieron igualmente como predecesoras de las naves de las películas anteriores. “Tomé esto y aquello de los diseños originales y los refundí”, explica Chiang. “El resultado se parece a un caza TIE, pero tiene ángulos y formas que recuerdan a las lanzaderas imperiales”
Existen varias versiones de aerodeslizadores terrestres en Star Wars: Episodio I - La Amenaza Fantasma. La primera, es una versión más refinada del que utilizaba Luke Skywalker en la primera película; la segunda, está basada en diseños de coches auténticos a los que Chiang añadió reactores especialmente diseñados.
Todo este trabajo, realizado por Chiang y por el departamento artístico de Star Wars: Episodio I - La Amenaza Fantasma, ya fuera abriendo nuevos caminos o trabajando sobre anteriores creaciones, contribuye a la épica historia contada en este nuevo capítulo de la saga Star Wars.
“Por maravillosa que resulte toda esta labor de diseño,” apunta el productor Rick McCallum, “una cosa es contemplar un hermoso cuadro o una imagen impactante sobre el papel y otra muy diferente convertirlo en algo físicamente real. Para eso nos hacía falta un diseñador de producción que, después de echarle un vistazo a cualquier cosa sin excepción, dijera: ‘Sí, yo puedo construir eso.’ Gavin Bocquet era nuestro hombre.” Bocquet, veterano de la errabunda producción de la serie Las Aventuras del Joven Indiana Jones, se incorporó a la de Star Wars: Episodio I - La Amenaza Fantasma dispuesto a suministrar los planos de cualquier cosa que se le ocurriese a la imaginación más calenturienta. Plaqueta a plaqueta, Bocquet y sus colaboradores construyeron una fantástica galaxia, salvando con toda minuciosidad el abismo que separa una imagen artística de una realidad en la que Lucas pudiera plantar sus cámaras.
El tamaño y la complejidad de Star Wars: Episodio I - La Amenaza Fantasma, con sus numerosos ambientes extraplanetarios, representó algunos desafíos extraordinarios para Bocquet y su equipo, sin excluir el hecho de que unos cuantos de esos ambientes serían creados total o parcialmente en los ordenadores de Industrial Light & Magic, después de que la fotografía principal se diera por finalizada.
Los elementos digitales no cambiaron el papel fundamental de Bocquet como Diseñador de Producción: “En general, consiste en crear cualquiera de los fondos que se ven detrás de los actores, ya sea una escena rodada en un estudio o en exteriores, incluidos el attrezzo y los ambientes de escena. Nos ocupamos de cualquier objeto inanimado,” explica Bocquet. Incluyéndolo todo, él y los diseñadores y artesanos que son sus colaboradores construyeron alrededor de sesenta escenarios. “Unos cuarenta de ellos se levantaron en los platós de Leavesden y el resto, en exteriores,” concluye.
El diseñador nos hace notar que incluso en los casos de ambientes descabelladamente inusitados, a Lucas le gusta relacionarlos con otros que resulten familiares a los espectadores. “Así es como pergeñamos elementos geográficos o medioambientales como bosques o desiertos, o estilos arquitectónicos reconocibles, como el clásico o el ‘Art Nouveau, algo que sirve a la audiencia de algo parecido a una clave. Si se intenta diseñar algo de forma completamente abstracta, algo que no es de este mundo, las posibilidades de que los espectadores se lo crean son menores. Necesitan disponer de algo a lo que agarrarse, aunque sea de forma subconsciente.”
Copyright de imágenes de Star Wars: TM & © Lucasfilm Ltd. 1999–2011. Twentieth Century Fox Film Corporation. Cortesía de Hispano Foxfilm. Reservados todos los derechos.
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