
Dada la creciente importancia de los medios de comunicación de masas en la cultura contemporánea, se ha planteado el peligro que supone para la lengua el mal uso que de ella puedan hacer los informadores, dada su importancia social. En este sentido, existe un mayor interés por proponer cierta homogeneidad de criterios en el uso del idioma.
Los periódicos, las radios y las televisiones difunden sus particulares libros de estilo, que sirven de norma lingüística a los informadores. En algunos casos, incluso se publican esos manuales de uso. Así sucede en España con los libros de estilo de los periódicos ABC, El País y La Vanguardia, y también con la Agencia EFE, cuyo manual tuvo su primera edición en 1989, con el título Normas básicas para los servicios informativos, cambiado luego por Manual de español urgente.
No obstante, el estilo del que tratan esas publicaciones es sólo un compendio de maneras de escribir o hablar correctamente, aplicable dentro y fuera de los medios de comunicación. Pero el estilo informativo va más allá de esa simple corrección formal. En este sentido, hay una serie de cualidades que lo particularizan; son las dos fundamentales precisión y claridad, pues sin ellas la noticia no llega a ser conocida adecuadamente por la audiencia. Ante todo, un locutor o un redactor ha de narrar claramente, con las palabras que mejor definan aquello que desea contarse.
El lenguaje periodístico, siguiendo un criterio común a los medios de comunicación de masas, ha de ser eficaz. Quien no posea esa eficacia carecerá de un talento esencial para informar. El público escucha o lee a quien transmite lo noticioso de forma adecuada, atractiva, seduciendo además con su modo de comunicar. Sobre todo en los informativos radiofónicos y en las agencias de prensa, las cualidades de la concisión y la sencillez sirven para evitar la distracción del receptor, que ha de captar el mensaje con el menor número de interferencias posible.
Cuando se imponga un formato más distendido, el vigor de un buen informador se hará notar a través de su personalidad, que permitirá que la audiencia comprenda el mensaje a través de los modos del periodista. Una inflexión de la voz, una mirada o un giro idiomático, según el medio, son rasgos de personalidad que pueden transmitir tantos significados como el propio texto. Es en ese punto donde se distingue un buen comunicador.
Los teóricos de la información distinguen numerosos matices en el estilo periodístico. Sin embargo, todas esas cualidades, como sucede en la literatura, guardan una estrecha relación con el género periodístico elegido por el informador.
El reportaje es el género periodístico principal. Escrito en estilo directo, cuenta los hechos de interés aportando datos que enriquecen lo que sería la simple noticia, exponiéndolos ordenadamente, según su grado de interés. En el caso del gran reportaje, se trataría de un reportaje desarrollado con amplitud, de forma documentada, investigando aquellos contenidos que mayor repercusión pública pueden alcanzar. En los medios audiovisuales, el reportaje es una derivación del documental cinematográfico informativo, y queda circunscrito a los programas de información y divulgación que, en razón del formato, permiten su desarrollo.
A diferencia del reportaje, en la crónica habrá una interpretación por parte del redactor, que se hace presente en el texto. A la hora de narrar los hechos, la crónica se acerca a la literatura. Es siempre valorativa y partícipe de determinadas corrientes de opinión. En este sentido, el columnismo entraría dentro de los márgenes de este género periodístico. Lo mismo cabe decir sobre numerosas intervenciones de los corresponsales de las radios y las televisiones en el extranjero.
El artículo supone el desarrollo comentado y conciso de un tema actual, sin atenerse a las reglas estrictas del lenguaje periodístico, lo que dejará en evidencia la personalidad literaria del autor.
Esa personalidad del artículo es aún más notoria en uno de los géneros más complejos, la entrevista, en la que el entrevistador busca, mediante la pregunta, aquellas declaraciones del entrevistado que mejor puedan expresar su punto de vista sobre el tema central.
Esta es una versión expandida de varios estudios anteriores. En particular, incluye citas de varios artículos que escribí entre 1996 y 2001 para la Enciclopedia Universal Multimedia, de Micronet. Asimismo, contiene algunas reflexiones y referencias que publiqué en los libros Perspectivas de la comunicación audiovisual (2000) y La cultura de la imagen (2006).
Imagen superior: Buenas noches, y buena suerte (Good Night, and Good Luck, 2005) © Warner Independent Pictures. Cortesía del Departamento de Prensa de Manga Films. Reservados todos los derechos.
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