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Historia del periodismo

Índice de Artículos
Historia del periodismo
El periodismo en radio y televisión
Evolución del periódico
Grandes figuras de la prensa
Todas las páginas

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En un mundo cambiante, el periodismo ha sido, es y será una actividad en perpetua evolución. Durante la mayor parte de la historia del medio, el soporte fundamental de los periódicos fue el papel. A lo largo del siglo XX, la actividad periodística encontró acomodo en el cine, la televisión y la radio. A partir de los años ochenta, se generalizó el teletexto, y con la implantación de Internet, surgió la prensa digital, cuyo desarrollo abre un formidable campo de posibilidades. Ya ven que el panorama es lo suficientemente amplio como para que la historia del periodismo sea mucho más que una simple crónica.

Antes de entrar de lleno en la historia del periodismo, conviene subrayar algún que otro detalle en torno a la profesión periodística. Esto último tiene su importancia, dado que son los periodistas, con su renovada actividad individual, quienes marcan el signo de una trayectoria que arranca en los avissi de los comerciantes venecianos, las crónicas cívicas de los siglos XII y XIII, las cartas-diario redactadas por agentes comerciales, los price-currents relativos a los negocios portuarios, y desde luego, los almanaques, repletos de informaciones, anécdotas y referencias variadas.

En los albores de la prensa, el periodista era simplemente un escritor que daba cuenta de notas y opiniones. Las primeras especialidades del periodismo se implantan a finales del siglo XIX y comienzos del XX, cuando empiezan a ser comunes algunas secciones específicas en los diarios. En España, son los casos de las páginas dedicadas a los toros, el deporte y el teatro. Más adelante, con la diversificación, cada redactor jefe, a partir del trabajo de sus redactores, corresponsales y colaboradores, podrá establecer un alzado de las páginas, fijando a través de la maquetación las prioridades informativas del día.

Es entonces cuando el periódico adquiere una estructura departamental, que varía en función de las posibilidades empresariales. Se generalizan secciones como internacional, nacional, local, cultura, deporte, campo (información agroalimentaria), toros, ciencia, sociedad, educación, universidad, ocio, motor, salud, economía y, más recientemente, ecología y medio ambiente.

Cada área específica requiere la formación de sus profesionales, que se especializan en la materia que más frecuentemente abordan.

Esta especialización no necesariamente corresponde a un departamento, ya que en ocasiones toda la publicación está orientada hacia unos determinados contenidos. Este tipo de formato también tiene sus raíces en el siglo XIX, cuando surgen diarios políticos como The Mirror (1822) y revistas femeninas como Vogue (1892).

Con el tiempo, esa división por secciones y especialidades será idéntica en la radio y en la televisión, cuya estructura básica imita la que es propia de los periódicos.

En este sentido, la especialidad determina al periodista y encauza su futuro. Pero además hay otra clasificación profesional que escapa a los temas que se tratan, centrándose exclusivamente en el género que el informador elige para desarrollar su labor.

Un editorialista será el redactor especializado en redactar las páginas de opinión y, más concretamente, los editoriales. El columnista analizará la actualidad desde una perspectiva más personal, pues sus escritos, publicados bajo un epígrafe o título habitual, tienen una fuerte carga ideológica y una mayor libertad en el tratamiento literario de la redacción.

Frente al redactor, que escribe habitualmente en las instalaciones del medio, se sitúan el reportero o enviado especial y también el corresponsal, que se desplazan para informar y, en el segundo caso, viven de forma habitual en el lugar desde el que remiten sus crónicas.

Otra distinción importante es la establecida entre los periodistas que redactan sus informaciones y aquellos que reflejan la realidad a través de la fotografía o la grabación videográfica.

El fotoperiodismo tiene su origen en 1880, cuando el periódico inglés Daily Herald publica en sus páginas, por vez primera en la prensa, fotografías. Un reportero gráfico acompaña siempre a los redactores que salen al encuentro de los hechos. Del mismo modo, es habitual la presencia de un operador de cámara junto a los periodistas televisivos que cumplen su tarea fuera de los estudios desde donde habitualmente se transmite la programación.

Historia universal del periodismo

Aunque los antecedentes de la prensa escrita se remontan a los tiempos del Imperio Romano, no cabe hablar de periodismo propiamente dicho hasta que el desarrollo postal permite la distribución eficaz de informaciones y los avances de la impresión posibilitan reproducir en serie un determinado texto.

En este sentido, los servicios de correos estatales contribuyen decisivamente a difundir las noticias en la Europa de mediados del siglo XV. Por las mismas fechas, la imprenta de Gutenberg permite ya la reproducción de textos, lo que significa el nacimiento de la cultura de masas. En este panorama surge en Alemania el pionero Nurenberg Zeitung (1547).

Las antiguas noticias manuscritas, llamadas avvisi o avisos, pasan a imprimirse, con lo que empiezan a llamarse hojas volantes. Estas primitivas publicaciones informativas reciben en Francia el nombre de occasionnels y en Italia gazzetas.

Los libelos son distribuidos durante el siglo XVI. Son hojas volantes de contenido polémico, por lo general relativo a asuntos religiosos. El paso de las hojas volantes a los primeros periódicos se da por las mismas fechas, con la aparición en Francia de las Chronologies novennaires (1589-1598), muy anteriores al bisemanal que Abraham Verhoeve publicó en Amberes entre 1605 y 1607: el Nieuwe Tijdinghen.

Desde España, esta tendencia encuentra su reflejo en Sevilla donde, en 1625, se publican los Avisos de Italia, Flandes, Roma, Portugal y otras partes desde 28 de julio hasta 3 de agosto, deste año de 1625. Darse cuenta de cómo en el Palacio de Londres dixo missa de pontifical el obispo que acompañó a la Reyna hermana del Rey de Francia, a cuyo acto asistieron y comulgaron más de 600 católicos. Lunes 28 de julio. Una gaceta similar es lanzada en Barcelona por Jaume Romeu en 1641.

En 1631, el francés Louis Vendosme publica en París las Nouvelles ordinaires de divers endroits, que pronto se convertirán en la Gazette. Otro francés, Théophraste Renaudot, pasará a lanzar su Gazette poco después, gracias a un privilegio político concedido por el cardenal Richelieu.

Éste es el primer paso en dirección hacia el control gubernamental de la prensa. En 1632 Renaudot empieza a editar una publicación publicitaria, la Feuille du Bureau d'Adresse. Las hojas de anuncios, como así se llamaron este tipo de publicaciones, pronto se extienden por toda Europa.

Salen de imprenta el Frankfurten Journal alemán (1615) y el Stanford Mercury inglés (1695),

El control político tiende a detener la proliferación caótica de periódicos. La Licensing Act británica, de 1662, impone la autorización previa y la censura. Es la primera ley de las muchas que desautorizarán la prensa libre. En 1665 es publicado en Inglaterra un periódico gubernamental, London Gazette, que compite con los libelos editados por librepensadores como el novelista Daniel Defoe. Este escritor será el primer folletinista, pues publicará por entregas su Robinson Crusoe en The Daily Post.

La Gaceta de Madrid es el primer periódico español, una primitiva versión aparece en 1663. A partir de 1663 ésta se modifica definitivamente. El responsable de su edición, Francisco Fabro Bremundan, pasa por ser el primer hombre de prensa de la historia de España. Siguiendo su ejemplo, surgirán nuevos editores en toda España.

Las colonias británicas en Norteamérica viven una temprana aparición de la prensa. The Public Occurrence es publicado en Boston a partir de 1690. No obstante, la calidad de los periódicos de esta etapa es bastante pobre, y sus contenidos suelen ser muy tendenciosos.

En la Iberoamérica colonial se publica una primera hoja informativa en México, “Relación del espantable terremoto de Guatemala” (1541). Pasará más de un siglo antes de que se estabilicen comercialmente ciertas ediciones, como la Gaceta de MéxicoGaceta de Lima (1743), la Gaceta de Guatemala (1729), el Diario de Lima (1790), la Gaceta de La Habana (1764) y la Gaceta de Buenos Aires (1764). (1728), la

Mientras tanto, en Europa prosigue la renovación de cabeceras. En 1665 aparece en Francia el primer número de Le Journal des Savants. Su contenido científico es del interés de un número creciente de lectores. La modernización de la prensa francesa llega en 1777, cuando se publica el Journal de Paris, considerado por los especialistas el primer diario francés.

En Alemania los periódicos más difundidos a lo largo del siglo XVIII son el Vossische Zeitung (1722), el Berliner Nachrichten (1740) y el Kölnische Zeitung (1763), que consiguen tiradas importantes y la fidelidad de los compradores. El caso alemán es de alto interés, por cuanto demuestra desde sus inicios un alto grado de profesionalidad y un notable sentido de la empresa periodística.

El español Mariano Nipho edita a partir de 1758 el primer diario español, el Diario Noticioso, más tarde llamado Diario de Madrid. Nipho es una de las figuras más notables de la prensa española y es considerado uno de los principales pioneros del periodismo hispano.

La Revolución Francesa supuso un extraordinario avance para la prensa. Las cabeceras multiplicaron su número y los partidismos políticos marcaron las tendencias ideológicas, muchas veces enfrentadas. Entre los periódicos revolucionarios, destacan el Patriote Français, L'Ami du Peuple y el Courrier de Paris.

Este florecimiento de nuevas publicaciones tendrá su contrapartida con la llegada al poder de Napoleón Bonaparte, que decreta en 1800 la autorización previa para cualquier edición de periódicos. Asimismo, instaura un sistema de propaganda altamente eficaz, que tendrá su ejemplo más destacado en el diario Le Moniteur.

El inglés John Walter funda The Times en 1785, lo que convierte a este periódico en uno de los más veteranos de la prensa europea. Como ocurre en otros países, los editores británicos se verán favorecidos por una serie de circunstancias que permitirán un precio de venta inferior.

En el siglo XIX, surgen nuevos hallazgos tecnológicos y químicos, como la tinta de imprenta desarrollada por Lorilleux, la estereotipia de Nicolas Serrières y la prensa mecánica diseñada por Friedrich Koenig para el citado The Times, con la cual será posible imprimir por las dos caras de cada pliego de papel. Todos ellos, unidos a los avances en la litografía y las nuevas posibilidades en el mundo del transporte llevan a la prensa hacia la revolución industrial que habrá de configurar el periodismo moderno.

Las nuevas necesidades de información favorecen también nuevas formas de organizar el trabajo periodístico. Dado lo caro que es mantener una corresponsalía internacional, algunos periodistas empiezan a organizarse en agencias, que sirven noticias a diversas publicaciones. Charles Auguste Havas es el creador de la primera de estas agencias de prensa, la Agencia Havas (1835). Tiempo después aparecen en Alemania la Agencia Wolff (1849), en Estados Unidos la Associated Press (1848) y en Inglaterra la Agencia Reuter (1851).

El independentismo iberoamericano permite el nacimiento de una prensa de signo político, muy pujante. Son las fechas en que se publican periódicos como El Peruano, de Lima (Perú), cuyo primer numero se imprime en 1826. Algunos de estos diarios llegarán a superar la barrera del nuevo siglo; son los casos de La Prensa (1869) y La Nación (1870), de Buenos Aires, y de El Imparcial (1896), de México. Todos ellos se convertirán en instituciones de la prensa hispanoamericana, donde colaborarán algunas de las firmas más importantes del periodismo del continente.

Por toda Europa y Estados Unidos aparecen diarios que irán consolidando su posición empresarial con el paso de los años y que prolongarán su vida hasta el siglo XX. El francés Hippolyte de Villemesant funda Le Figaro en 1854. The Sun aparece en Inglaterra hacia 1833. También en Inglaterra se editan el Financial Times (1888) y The Economist (1843).

En Nueva York comienza a publicarse el New York Herald en 1835. En la misma ciudad estadounidense nace el New York Tribune en 1841.

En la España de fines del XIX, periódicos como El Imparcial alcanzan enormes tiradas, en firme competencia con otros como El Liberal, La Vanguardia o El Heraldo de Madrid. Se trata de unos diarios escritos por autores de talento que, en más de un caso, llegan a ser literatos de prestigio.

Las novedades técnicas continúan, favoreciendo nuevas posibilidades en el mundo de la prensa. Ottman Mergenthaler inventa la linotipia en 1884. El huecograbado es perfeccionado una década después. Este tipo de avances permite que los periódicos perfeccionen su reproducción, aumentando además el número de páginas pese a un bajo precio de venta.

El periodismo se convierte en un negocio, como lo demuestran los imperios económicos creados por dos magnates de la prensa norteamericana, Joseph Pulitzer y William Randolph Hearst. Ambos recurrirán al sensacionalismo para vender más diarios y ganar a la competencia. Asimismo, manipularán las informaciones, dejando a un lado cualquier ética y llegando a lo que luego se llamará “amarillismo”.

Este fenómeno se pondrá en evidencia durante la guerra de Estados Unidos con España en 1898. Durante la contienda, las informaciones propagandísticas, las exageraciones y las falsedades dictarán la pauta de lo que luego será la prensa manipuladora.

En 1876 se funda el periódico italiano Corriere della Sera, publicado en Milán. El editor, Luigi Albertini, se fija en las novedades técnicas y formales de los diarios anglosajones para modernizar su diario, que vivirá una nueva etapa de esplendor en el siglo siguiente, tras la Segunda Guerra Mundial. Otros periódicos italianos de fama son Il Manifesto, L'Unita, La Stampa, Il Giorno y La Reppublica.

Gran Bretaña, país pionero en la modernización tecnológica, pronto contará con nuevas cabeceras que irán compitiendo por el favor de los lectores con aquellos periódicos más veteranos. Frente a The Times o The Observer se sitúan The Guardian, The Daily Mirror y The Evening Times.

En 1903 sale a la calle en España el primer número del diario ABC, que supondrá una importante renovación por sus contenidos y su formato. El responsable de este nuevo diario es Torcuato Luca de Tena. En 1910 se edita El Debate, uno de cuyos directores será Ángel Herrera Oria, que mantendrá la cabecera de este periódico conservador hasta 1933.

En la Unión Soviética, el diario Pravda, que comienza su andadura en 1912, se convierte tras la revolución bolchevique en publicación oficial del Partido Comunista. Otro diario, Izvestia, se suma al anterior en la difusión de las noticias aceptadas por el régimen totalitario.

La Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial marcarán un período en el que las fidelidades políticas condicionarán los contenidos de la prensa. Llegados los años cincuenta, los regímenes autoritarios de uno y otro signo promulgarán leyes de prensa a fin de controlar la información. Sólo en los países democráticos se desarrollarán periódicos con libertad de criterio empresarial e informativa.

En Alemania, una vez liberada del nazismo y recuperada económicamente, proliferan los diarios de gran calidad. En un mercado dinámico, con un muy elevado número de lectores, los principales periódicos serán Die Welt, Die Zeit, Frankfurter Allgemeine y Bild Zeitung.

No obstante, el número de cabeceras, a nivel local y nacional, resulta espectacular si se compara con la situación en los países mediterráneos. Así, cabe citar el Hamburger Morgenpost, Mannheimer Morgen, Express, Passauer Neue Presse, Der Tagesspiegel y Nürnberger Nachrichten. En la vecina Austria destacan Kleine Zeitung, Wiener Zeitung y Wirtschaftwoche.

Francia también se sitúa en la vanguardia europea de la prensa con publicaciones de prestigio, como Le Monde, que más tarde se escinde en una edición dedicada al análisis de la realidad internacional, Le Monde Diplomatique. En la segunda mitad del siglo XX, destacan los diarios franceses Libération y los locales La Voix du Nord y La Dépêche du Midi.

Por la misma época, en el resto de Europa la prensa alcanza, asimismo, un importante nivel. En Bélgica, cabe resaltar De Standaard y Het Volk. En los Países Bajos, Eindhoven Dagblad, Rotterdams Dagblad, De Volkskrant, De Limburger y De Telegraaf.

En Polonia, Donosy, Gazeta w Krakovie y Zycie Warszawy. En Grecia, Express y Ta Nea. En Noruega, Aftenposten, Fjiordingen, Morgenbladet y Bergensavisen.

Este auge de la prensa continental contemporánea tiene que ver con la vitalidad cultural europea, con el interés de los lectores y, lógicamente, con un bienestar económico que es muy saludable para la industria de la información.

Sin embargo, la circulación de los periódicos europeos no siempre es mayor en la prensa de prestigio. Antes al contrario, los diarios sensacionalistas consiguen cifras de venta mucho más espectaculares.

Por su parte, Latinoamérica, sometida a constante vaivenes políticos, conserva gran número de periódicos de alta calidad, que en muchos casos sirven de contrapeso a los excesos del poder. En Chile siguen publicándose El Mercurio, La Nación y El Siglo. Los lectores colombianos pueden adquirir diarios como El Tiempo. Entre los diarios de Perú destacan La Prensa y El Comercio.

En el Lejano Oriente, destaca por su tiraje un diario de la República Popular China, Jen Min Jih Pao, que cumple en ese país asiático una labor semejante a la ejercida por Pravda en la URSS. Se trata de un periódico cuyas informaciones vienen corroboradas por los responsables del partido comunista.

Algo muy distinto sucede en el vecino Japón, donde el régimen democrático ha favorecido la consolidación de las empresas periodísticas. El nivel de lectura de prensa en el archipiélago alcanza unas cotas difícilmente imaginables en otras latitudes. Los dos diarios nacionales con mayor implantación son el Asahi Shimbun y el Yomiuri Shimbun.

En el mundo árabe también se da una pujanza de la prensa tras la guerra, una vez estabilizadas políticamente las zonas en conflicto. En Egipto llegan hasta los lectores los periódicos Al Ahram, Al Gomhouia y Al Akhbar. Los argelinos compran El Chaab y los tunecinos, Al Amal. Todos los países con un pasado colonial reciente cuentan con ediciones en las lenguas locales y en aquéllas de las potencias ocupantes de su territorio.

Los países africanos que habían estado bajo dominación colonial británica cuentan con publicaciones en inglés que siguen, en cuanto a formato, criterios muy semejantes a los establecidos por la prensa de Londres. Sin embargo, la precariedad de medios es la nota habitual en muchos casos, a pesar del buen nivel profesional demostrado por numerosos periodistas locales.

En Kenia se edita el East African Standard. El Times of Zambia y el Zambia Mail son las principales cabeceras de Zambia. Y los lectores angloparlantes de la República Sudafricana compran The Star, el Rand Daily Mail y el World, periódicos que compiten con Die Burger, escrito en idioma afrikaans.

A partir de los años setenta, la globalización del mercado permitirá la entrada de capital internacional en el accionariado de numerosos periódicos. Los imperios de la comunicación ampliarán su influencia a la televisión y la radio, creando estructuras empresariales con tendencias monopolísticas.

En España, desde los años ochenta, se produce una paulatina concentración del mercado alrededor de pocas cabeceras. Destacan por su tirada el veterano ABC, El País (1976) y El Mundo del Siglo XXI (1989), parte de cuyo equipo redactor procede de otro periódico, Diario 16.

La Agencia EFE, nacida tras la Guerra Civil, aumenta su influencia en Iberoamérica y el mundo árabe, convirtiéndose en la agencia de prensa más importante del mundo de habla hispana.

Los nuevos rumbos del periódico parecen dirigirse hacia el campo de las autopistas de la información. A través de la red Internet es posible leer los contenidos de los periódicos más importantes del mundo. Sin embargo, este nuevo formato, que amplía enormemente la difusión, no ha variado la estructura esencial de los diarios en su versión on-line, divididos también por secciones y páginas.

En el comienzo del nuevo milenio, las posibilidades tecnológicas del entorno digital modifican el hábito de la compra cotidiana de la prensa. De hecho, ell manejo de los pliegos de papel se ve amenazado por la lectura de los mismos textos en la pantalla de un ordenador.

La diversificación de los medios se ve impulsada por una nueva figura: el llamado periodismo ciudadano. La blogosfera, compuesta por multitud de blogs que dinamizan noticias y rumores, convierte la información en un asunto plebiscitario. Así, lo noticiable ya no es algo que decide un consejo de redacción, sino el conjunto de las webs que deciden posicionar éste o aquel asunto en buscadores como Google.

Este fenómeno, con derivaciones aún por estudiar, influye en el modelo periodístico tradicional. Por esa misma razón, los periódicos empiezan a publicar textos más breves, más llamativos y más accesibles para un lector de atención dispersa. Se persigue con ello el dinamismo propio de los weblogs, sin perder el rigor que debiera caracterizar siempre a la prensa.

El periodismo televisivo y el radiofónico, inmersos en la misma competencia, favorecen los formatos mixtos, en los que la noticia, el debate, la curiosidad y el espectáculo se sitúan en el mismo plano.



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