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Historia del periodismo - Evolución del periódico

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Historia del periodismo
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Evolución del periódico

A decir verdad, hasta que en 1777 Didot inventa el cícero, no existe una medida unificada para la impresión de periódicos y, por tanto, para la industria informativa. La adopción internacional del cícero como unidad de medida en la maquetación de diarios permitirá el ahorro de papel y la fijación de un criterio fijo para los formatos, ajustado además a la maquinaria de impresión disponible.

La linotipia de Mergenthaler (1884) y, más adelante, la rotativa de Marinoni ya se guían por estos patrones de tamaño.

El formato es la primera característica que diferencia a los periódicos entre sí. Éste es muy variable. Por ejemplo, el diario económico inglés Financial Times tiene unas medidas aproximadas de 38,5 por 56 centímetros, en tanto que el periódico francés Le Monde alcanza sólo los 32 por 47 centímetros.

Mucho más reducido, el diario español ABC se limita a 23,5 por 32 centímetros. En todos los casos, el formato mantiene un equilibrio exacto entre el número de columnas y el espacio de la página que va impreso.

Tomando por ejemplo un periódico de formato tabloide típico, El Adelanto, publicado en Salamanca (España), se advierte que de sus medidas, 29 por 41 centímetros, la mancha de impresión ocupa 25 por 37 centímetros, es decir, cinco columnas de 36 centímetros de altura y 45 milímetros de anchura.

Todo cálculo de dimensiones para una maqueta habrá de ajustarse, por tanto, al espacio que desea imprimirse y las columnas que éste ha de integrar.

Evidentemente, hay razones económicas e industriales para fijar un determinado formato, pero en muchos casos el tamaño de las páginas se establece en función de la filosofía del medio. De este modo, el citado formato tabloide, de grandes dimensiones, es el más típico de la prensa, pues permite jugar en la maquetación con grandes fotos y titulares con un cuerpo de letra enorme, ocupando incluso las cinco columnas de texto.

Otro factor que diferencia a los diarios es la especialización. La llegada de la radio y, sobre todo, la popularización de la televisión a partir de los años cincuenta, obligaron a los periódicos a ofrecer, como valor añadido a su producto, mayores dosis de reflexión y análisis, así como contenidos especializados.

Algunos diarios de larga tradición llegaron a consagrarse exclusivamente a un tema. Son los casos de la prensa deportiva –en España, el As, Marca o El Mundo Deportivo– y la prensa económica –en Estados Unidos, The Wall Street Journal, en Japón, The Nikkei Weekly–. Otra opción ha sido el suplemento, o la separata, dedicado cada día de la semana a un tema diferente: cultura, economía, mercado de trabajo, ocio, deporte, ecología, vivienda, etc.

Buscando el acercamiento a los lectores locales, también se ha generalizado la práctica de realizar una edición nacional, pero diferenciada en ciertos contenidos gracias al trabajo de distintas delegaciones provinciales o regionales, y otra edición internacional, dedicada exclusivamente a su distribución en otros lugares del mundo. Con la llegada de Interner, se suma otro factor: la actualización permanente de los contenidos.

La tercera diferencia que cabe hacer entre los periódicos de papel es la hora y fecha de edición. Hay prensa matutina, publicada por la mañana, y vespertina, dedicada a los lectores de la tarde. Esta diferencia, no obstante, ha sido solapada por la práctica de las sucesivas ediciones, cuando la aceptación comercial del producto así lo permite. Las Hojas del Lunes, que tuvieron cierto auge en España y países de Latinoamérica, han ido desapareciendo a partir de los años setenta. Como su nombre indica, aparecían cada lunes y tenían las características propias de un semanario.

Otra diferenciación que puede establecerse es la existente entre prensa local y prensa nacional o capitalina. Los diarios locales atienden prioritariamente a noticias ocurridas en su área de influencia. Algunos periódicos locales españoles tienen, además de calidad periodística, una larga vida, como sucede con El Faro de Vigo (1853) y El Norte de Castilla (1856). Por oposición, la prensa nacional se ocupa de acontecimientos que suceden en todo el país, priorizando las noticias por motivos de exigencia informativa, no geográfica.

Una última tipología destacable es la que divide la prensa gubernamental, dependiente de las altas instancias del Gobierno y controlada por éste, y la prensa independiente, sometida sólo a las leyes del mercado. La prensa gubernamental es común en los países con regímenes totalitarios. Dentro de la prensa independiente cabe hablar en algún caso de prensa institucional, es decir, publicaciones que por su larga tradición y por su importancia social trascienden la condición de empresa periodística y se convierten, como indica su nombre, en instituciones de cara a la opinión pública. Por lo común, estas últimas suelen ser diarios moderados e incluso conservadores, que muy raramente siguen corrientes de opinión extremistas.



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