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Los Pulitzer y otros premios periodísticos

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La consideración social del periodista tiene un aval muy importante en los premios periodísticos que cada año otorgan sociedades profesionales, universidades, gobiernos y fundaciones. Estos premios son importantes para la carrera de quienes los reciben, pero también traducen corrientes de opinión, ideales éticos e incluso intereses empresariales. Si una empresa periodística o una corporación de medios convocan unos premios, lo más probable es que la filosofía de la convocatoria se acomode a los criterios ideológicos más cercanos a esas entidades. Lo mismo ocurre con las fundaciones, que valorarán elementos que figuren entre los ideales promovidos por sus estatutos.

En este sentido, el prestigio de los premios institucionales es mayor, por cuanto no suelen estar ligados a ese tipo de intereses comerciales o de grupo.

El número de premios periodísticos otorgados en España es creciente, aumentando asimismo su popularidad entre el público no especializado. Anualmente, desde su sede en Madrid, la Fundación Mapfre Vida convoca los Premios González-Ruano de Periodismo, cuyo nombre homenajea a César González-Ruano, extraordinario periodista y escritor español. Otra convocatoria famosa es el Premio de artículos periodísticos José María Pemán, en la que se valora la calidad literaria de los escritos, así como la profundidad de pensamiento con que el autor aborda el tema tratado.

El Premio Mariano de Cavia, patrocinado por el diario español ABC, cuenta con un gran prestigio entre los profesionales de la prensa escrita.

También son de gran popularidad los Premios Ondas, otorgados por PRISA, grupo de empresas que cuenta con diversos medios de comunicación en España. Los Ondas están destinados a personas y programas destacados en el mundo de la radio, la televisión, la música y el cine.

La revista española Teleprograma, especializada en el mundo de la televisión, entrega cada año los premios "TP de Oro". Entre los agraciados con estos premios figuran los informadores que ejercen el periodismo en la pequeña pantalla, a través de los diversos programas de noticias de cada cadena. También en España, la Fundación ONCE, dedicada de forma primordial a la mejora de las condiciones profesionales y culturales de invidentes y demás personas con minusvalías, promueve los Premios Tiflos, con tres categorías diferentes: Periodismo, Novela y Poesía.

Asimismo, el Ejército de Tierra Español convoca, entre sus galardones anuales, un premio de periodismo en el que se valora aquellos trabajos que mejor expliquen las actividades militares en el campo de la defensa nacional y también su función social.

Los Premios Internacionales de Periodismo Rey de España figuran entre los más prestigiosos. Instituidos el día 11 de mayo de 1983, su patrocinio corre a cargo de la Agencia EFE y la Agencia Española de Cooperación Internacional, a través de la Dirección General del Instituto de Cooperación Iberoamericana.

La intención de estos premios es resaltar la tarea de los profesionales de la información que ejercen su trabajo en los países de especial relación cultural con España. Según las bases de su convocatoria, los candidatos han de trabajar en alguno de los siguientes países: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, España, Estados Unidos, Filipinas, Guatemala, Honduras, Israel, Marruecos, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

Entre los premios otorgados en Latinoamérica, destacan los Premios Konex, concedidos en Argentina por la fundación del mismo nombre. Divididos en gran cantidad de categorías, estos premios valoran a profesionales de larga trayectoria profesional, pero también a periodistas que, pese a su breve experiencia, han logrado destacar en algún campo de la profesión.

El diario argentino La Nación, concede regularmente los Premios La Nación, cuyas categorías son Poesía, Periodismo, Fotografía Periodística y Guión de Cine.

En Chile, desde 1942, se conceden los Premios Nacionales. En sus comienzos, las únicas categorías en que competían los candidatos eran las de Arte y Literatura. Con posterioridad, se añadió un Premio de Periodismo. En el Jurado figuran el Ministro de Educación, el Rector de la Universidad de Chile y el último premiado en la categoría correspondiente. Estos premios se conceden cada dos años.

Estados Unidos es, con toda seguridad, el país donde más proliferan los premios de periodismo. Ello se debe a la importancia que la prensa tiene en la vida pública de aquel país, que asimismo es el más importante en cuanto a empresas periodísticas y centros de enseñanza sobre la materia. La relación del periodismo con la vida pública se hace evidente en galardones como los que anualmente otorga la Fundación Gerald R. Ford, inspirados por el ex-presidente. En este caso los trabajos que optan a premio son aquellos que mejor hayan tratado asuntos relacionados con la defensa nacional.

Las universidades estadounidenses más importantes convocan cada año sus premios de periodismo, pues con ello ganan prestigio para sus facultades de Ciencias de la Información. Por ejemplo, la Universidad de Columbia, en Nueva York, hace públicos cada año los Premios Maria Moors Cabot.

El periodismo norteamericano, por otro lado, está organizado en clubes y sociedades que también valoran los méritos profesionales a través de sus galardones particulares.

Entre los más conocidos figuran los premios a la excelencia que otorga el Club de Prensa de Houston, en Texas, que suelen destacar la labor de quienes hayan alcanzado en la profesión prestigio y renombre, dejando a un lado el sensacionalismo. Estos premios tienen tres categorías, Radio, Televisión y Prensa.

Con el fin de descubrir a nuevos talentos periodísticos, la Fundación William Randolph Hearst cuenta con un programa de premios destinados exclusivamente a graduados en Escuelas de Periodismo. Las categorías consideradas son Prensa escrita, Fotografía, Televisión y Radio. Aparte de estimular a los jóvenes profesionales, los premios Hearst, otorgados a la memoria del popular magnate periodístico, respaldan a los centros de enseñanza que imparten en sus aulas programas de Ciencias de la Información.

El rival de Hearst en el periodismo norteamericano de principios de siglo, Joseph Pulitzer, fue el principal pionero en la enseñanza universitaria del periodismo y también en lo relativo a premios periodísticos.

Historia de los premios Pulitzer

El nombre de estos galardones procede de su promotor, Joseph Pulitzer. Poco después de emigrar de su país natal –había nacido en 1847 en Hungría–, a los Estados Unidos, Pulitzer comienza a trabajar como periodista. Corre el año 1867 cuando se emplea en tareas de reportero a sueldo de un diario de Saint Louis (Missouri). Desde esa fecha, su carrera en el mundo de la prensa será imparable, hasta el punto de que diez años más tarde es propietario de varios periódicos (entre los que se encuentra The World). Logra una enorme fortuna personal gracias a su inteligente explotación comercial del medio periodístico, cuyas estructuras fundamentales modifica substancialmente.

Como sucede con otros magnates de la época, Pulitzer invierte una parte de su millonario patrimonio en donaciones benéficas, una de las cuales va destinada a la Universidad de Columbia, donde funda una Escuela de Periodismo, un centro de estudios que más adelante será el origen de los premios Pulitzer.

La creación de esa Escuela no es un propósito sencillo. En principio, cuando en 1892 Pulitzer ofrece su donativo con ese fin a las autoridades académicas de Columbia, éstas declinan su oferta. Será en 1902 cuando el plan sea finalmente aceptado por el Decanato, si bien las dudas persisten, pues la escasa reputación que por esas fechas tiene la profesión periodística dificulta su entrada en la Universidad, con un plan de estudios propio.

Ese mismo año, Pulitzer plantea la necesidad de que su Escuela de Periodismo conceda anualmente unos premios que reconozcan los méritos de periodistas y escritores norteamericanos. El magnate liga el futuro de los premios al de la Escuela, lo que condiciona la concesión de los galardones al recto funcionamiento de la institución docente. Finalmente, el centro abre sus puertas en 1912, y en 1917, cuando el novedoso centro de estudios ya ha consolidado su prestigio académico, se concede la primera tanda de premios. Desde entonces, la concesión de los Pulitzer, como popularmente se les conoce, ha sido ininterrumpida.

Cada año, los miembros del jurado, integrados en el Patronato del Premio, deciden quiénes serán los destinatarios de cada galardón. La división de los premios por categorías, que ha sido modificada a lo largo del tiempo, tiende a diversificarse, de manera que, paulatinamente, va abarcando un mayor número de especialidades. Por lo general, sólo hay un premiado en cada categoría, aunque de forma excepcional puede figurar más de un galardonado. Aunque se trata de unos premios destinados al entorno cultural estadounidense, en más de una ocasión se ha reconocido con ellos la valía de periodistas de otros países.

El Patronato del Premio gestiona los fondos destinados a sufragarlo. Cada premiado en la categoría de Servicio Público recibe una medalla de oro, en tanto que los acreditados en otras especialidades perciben una cantidad económica en metálico.

Trayectoria de los premios Pulitzer

El repaso de los premios Pulitzer desde la fecha en que éstos fueron constituidos supone rememorar los acontecimientos sociales, políticos y culturales más destacables en la historia de los Estados Unidos a lo largo del siglo XX. En cierto modo, el Patronato de los Premios parece haber escogido aquellas obras y personas que se han situado en vanguardia de la opinión pública de su país, abanderando en lo político la causa de los derechos constitucionales y, en lo cultural, las más notables innovaciones creativas.

Esa independencia de criterio en su concesión, ha repercutido en el prestigio de estos galardones, que suponen la consagración social de todo líder de opinión. Este detalle es fundamental si se tiene en cuenta la importancia que, a todos los niveles, tienen los medios de comunicación de masas en la vida pública de los Estados Unidos.

Por otro lado, los premios significan una especie de recuento histórico del pasado nacional e internacional más relevante. Año tras año, son premiadas aquellas creaciones periodísticas que mejor han consignado unos hechos que, sin duda, pasarán a incorporarse a los libros de historia en breve plazo. Ha de tenerse en cuenta que esos mismos ensayos históricos también reciben su premio particular.

Los ejemplos en ese sentido son numerosos. Ya en 1917 se premia un reportaje que detalla la situación de Alemania en el apogeo de la Primera Guerra Mundial. En años posteriores figurarán en la lista de galardonados editoriales y reportajes acerca de la conflictividad social en una etapa adversa para la economía estadounidense. También reciben su premio textos periodísticos que promueven la lucha contra el fundamentalismo racista de fraternidades como el Ku Klux Klan, y también aquéllos que mueven a la opinión pública contra la Mafia y la corrupción de políticos y policías. Es aquí donde se advierte qué tipo de cambio social apoya la filosofía de los Pulitzer.

En la década de los 40, el Patronato premia a los corresponsales que arriesgan su vida en los diversos frentes de la Segunda Guerra Mundial, narrando los movimientos estratégicos de las tropas aliadas, pero también la vida cotidiana de los soldados, siguiendo esa tradición costumbrista tan frecuentada por el periodismo norteamericano.

Algunos de estos reporteros alcanzan a captar detalles que luego se convertirán en símbolos nacionales. Tal es el caso del fotógrafo de prensa Joe Rosenthal, enviado especial de la agencia Associated Press a las áreas de combate del Pacífico, que tomará la famosísima fotografía de un grupo de militares estadounidenses elevando el mástil de su bandera en una montaña de la isla japonesa de Iwo Jima. Más que ninguna otra, esta imagen simboliza el rumbo que tomaba la guerra contra Japón, pero también sugiere un patriotismo que los Pulitzer se han encargado de ensalzar, por encima de los conflictos nacionales.

A lo largo de las décadas, es muy frecuente encontrar entre los premiados a periodistas que han denunciado casos de corrupción, incluso entre sus mismos compañeros de profesión. En este sentido, el Pulitzer ha promovido desde su fundación la ética ciudadana y profesional, persiguiendo un estilo ejemplar de conducta pública, especialmente entre políticos, jueces y agentes del orden. Un caso significativo al respecto es el galardón concedido en 1973 a los periodistas del diario The Washington Post que dieron a conocer documentalmente el escándalo Watergate, que supuso el fin de la carrera política del presidente Richard Nixon.

En la misma dirección, cabe mencionar el premio otorgado en 1987 aThe Miami Herald por sus notables y pormenorizadas informaciones acerca del escándalo del Irán-Contra, que ponía en evidencia un desgraciado asunto de corrupción en la política internacional del Departamento de Defensa.

El Patronato de los Premios Pulitzer ha valorado asimismo los textos de divulgación científica, popularizando el trabajo de los investigadores hasta extremos difícilmente imaginables. Sin duda, el premiado más famoso en este apartado, dentro y fuera de Estados Unidos, ha sido el astrónomo Carl Sagan.

Han recibido el Pulitzer periodistas que hicieron público durante los años 50 y 60 el derecho de los afroamericanos a ser escolarizados junto a los demás estadounidenses, sin discriminaciones racistas. Asimismo han obtenido su premio los periódicos que han defendido a los ciudadanos más desfavorecidos, y también los diarios que han apoyado los derechos fundamentales de otras minorías étnicas, particularmente los indígenas norteamericanos. Esa trayectoria constante es la que, a lo largo de los años, ha acrecentado la valoración social de los premios, por encima de los cambios de Gobierno y las políticas dominantes. Justamente en esa trascendencia pública reside la razón por la que estos galardones se suelen presentar en los medios de comunicación como los más importantes de América.

Esta es una versión expandida de varios estudios anteriores. En particular, incluye citas de varios artículos que escribí entre 1996 y 2001 para la Enciclopedia Universal Multimedia, de Micronet. Asimismo, contiene algunas reflexiones y referencias que publiqué en los libros Perspectivas de la comunicación audiovisual (2000) y La cultura de la imagen (2006).

Imagen superior: Ciudadano Kane (Citizen Kane, 1941) © Warner Home Video. Reservados todos los derechos.


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