
La aparición de este cuadro constituye un descubrimiento de trascendental importancia para la historia del arte.
Pieter Bruegel ‘el Viejo’, el “nuevo Bosco”, como se le consideraba en su época, es la figura más importante de la pintura flamenca del siglo XVI.
Reconocido en vida, tras su temprana muerte en 1569, sus escasas obras (sólo se conservan pinturas de su mano fechadas entre 1557 y 1568, poco más de una década) fueron buscadas obsesivamente por los coleccionistas.
La identificación de El vino en la fiesta de San Martín como obra de Pieter Bruegel ‘el Viejo’ es uno de los descubrimientos de mayor relevancia que se realiza en muchos años respecto a la obra de este gran pintor flamenco, cuya figura supera incluso a Quintin Massys y Joachim Patinir, artistas que, junto con él, conforman la triada de pintores flamencos más destacada de su centuria.
En palabras de Gabriele Finaldi, director adjunto de Conservación e Investigación, y Pilar Silva Maroto, jefe del Departamento de Pintura española (1100–1500) y Pintura Flamenca y Escuelas del Norte (1400–1600), "en esta sarga se representa la fiesta del vino de San Martín. El 11 de noviembre, festividad del santo, se comía la oca de San Martín –coincidiendo con la matanza de otoño– y se degustaba el primer vino de la nueva estación, denominado vino de San Martín. Precisamente la coincidencia de la fiesta con el fin de la vendimia, en pleno otoño, asociaba con las celebraciones del santo una distribución de vino al pueblo, que tenía lugar fuera de las puertas de la ciudad. De esta manera, pese a la presencia de san Martín partiendo su capa a la derecha, no es un cuadro religioso ni una obra de devoción, aunque tampoco una escena de género. Lo que centra la representación es la celebración de la fiesta dedicada al santo tal como tenía lugar en Flandes y en los países germánicos en esa época, casi una bacanal, preludio del carnaval en los meses de invierno, y que tiene como precedente iconográfico una composición del Bosco conocida por un tapiz en las colecciones de Patrimonio Nacional. Es manifiesta en esta obra la tensión irónica entre la caridad de san Martín –vestido como un caballero a la moda desde el siglo XV– y los excesos de la fiesta que lleva su nombre".
Se trata de un cuadro singular, tanto por su temática como por la forma en que Bruegel resolvió su composición, lo que sumado al hecho del escaso número de obras autógrafas del artista que se conservan (cuarenta hasta el momento de esta identificación), concede a su descubrimiento un carácter de extraordinaria y excepcional importancia y de interés internacional.
"La identificación de esta obra como de mano de Pieter Bruegel el Viejo –concluyen Finaldi y Silva Maroto– es uno de los descubrimientos de mayor relevancia en muchos años respecto a la obra del gran pintor flamenco. Es un cuadro singular, por su temática y la forma en que Bruegel resuelve la composición. Si a eso se suma el reducido número de obras que se conservan de su mano –sólo tres en manos privadas– y el que esta obra procede de una colección histórica –la casa Medinaceli– de conocida calidad e importancia, resulta evidente la extraordinaria y absolutamente excepcional importancia de su posible adquisición para el Museo del Prado".
El vino en la fiesta de San Martín, propiedad de esa colección particular española, podría incorporarse próximamente a las colecciones del Museo del Prado tras el anuncio de su descubrimiento formalizado hoy por la ministra de Cultura y el inicio de los trámites para poder optar al ejercicio del derecho de opción de compra acordado por el Museo al prestarse al estudio y restauración de la obra por mediación de Sotheby’s.
"En España –explican Finaldi y Silva Maroto– sólo se conservaba hasta ahora una obra autógrafa de Pieter Bruegel el Viejo, la tabla del Triunfo de la muerte de hacia 1562, propiedad del Museo del Prado (P-1393), que formó parte de la colección real (se recoge en el inventario de la Granja en 1774) y recientemente se ha conocido que había pertenecido al duque de Medina de las Torres (yerno del conde-duque de Olivares) en Italia –formando parte de su guardaroba napolitano en 1641–, que la mandó traer a España en 1651. También consta que hubo en España una segunda obra del pintor, La torre de Babel, hoy en el Museo Boymans de Rotterdam, que en el siglo XVIII había pertenecido a la reina Isabel de Farnesio".
El Museo del Prado tiene ahora una ventajosa opción de compra sobre la pintura y cuenta con el informe favorable de la Comisión Permanente de su Real Patronato, así como el de la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Artístico Español, para su adquisición, además del apoyo expresado hoy por la ministra.
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