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| "El tiempo y los Conway", de J.B. Priestley |
| Juan Carlos Pérez de la Fuente |
| Luis Alberto de Cuenca |
| Alicia Mariño |
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Ahora podemos disfrutar esta obra en una magnífica versión de Luis Alberto de Cuenca y Alicia Mariño, con dirección y escenografía de Juan Carlos Pérez de la Fuente.
Integran el reparto Luisa Martín (La Señora Conway), Nuria Gallardo (Kay), Alejandro Tous (Alan), Juan Díaz (Robin), Chusa Barbero (Madge), Debora Izaguirre (Hazel), Ruth Salas (Carol), Alba Alonso (Joan Helford), Román Sánchez Gregory (Ernest Beevers) y Toni Martínez (Gerald Thornton).
Comedia en tres actos, estrenada el 26 de agosto de 1937 en el Duchess Theatre, de Londres, El tiempo y los Conway cuenta la historia de una familia inglesa que vive en
Newlingham, un barrio fabril en las afueras de Londres. Abarca de un modo muy particular el período que va desde 1919 hasta 1937. El autor hace transcurrir esta franja temporal de un modo sorprendente e inquietante.
La obra, denominada originalmente Time and The Conways y conocida por los espectadores de lengua castellana como La herida del tiempo (título que le dio
Luis Escobar cuando la tradujo al castellano en 1942), se sitúa en la Inglaterra del período de entreguerras. Calificado por el propio autor como un texto con deudas chejovianas, El tiempo y los Conway remueve las entrañas por el paralelismo que pueda tener con los tiempos actuales.
Si, el tiempo es escurridizo y huye, se escapa como una sombra, se oculta en cada nueva arruga, en cada una de las líneas que surcan nuestras manos, se camufla entre los pliegues de los recuerdos hasta alcanzar esa inmortalidad que pretendía Priestley, siguiendo las teorías de Dunne, la escuela serialista que sostiene que el tiempo es multidimensional y acerca al hombre hacia una virtual inmortalidad a través de una secuencia infinita de niveles superpuestos.

Nota de Juan Carlos Pérez de la Fuente
"Los Conway: Apogeo y agonía de una familia en una ciudad de provincias cercana a Londres. Es una noche de otoño de 1919, la Primera Guerra Mundial llega a su fin y también la angustia y el horror. Hay necesidad de soñar con un mundo mejor, cargado de buenos deseos y mejores intenciones. De aquella noche de luz a una noche de agonía en 1937. Pronto llegará una nueva guerra. ¿Dónde han ido a parar los sueños? ¿Dónde está la esperanza, dónde el amor? ¿De quién es la culpa?
Dos noches. Tan sólo dos noches en la vida de diez personajes de gran complejidad emocional para los que el autor ha urdido una estructura dramática revolucionaria. Un mecanismo preciso, como los relojes que gobiernan nuestras vidas, que nos hace reflexionar sobre el comportamiento humano y la responsabilidad de sus actos y decisiones. También sobre el tiempo. En él recaen todas las responsabilidades de lo que nos acontece. ¡Pobre tiempo! ¡Desdichado tiempo! Chivo expiatorio de nuestra existencia.
Obra compleja que sólo puede abordarse rodeado de un buen equipo. Y eso es lo que he hecho. Luis Alberto de Cuenca y Alicia Mariño hacen una versión brillante, cínica, canalla, dura y bella, como la vida. Un reparto de lujo con actores y actrices comprometidos y entregados en cuerpo y alma. Me gustaría nombrarlos a todos, pero queda aquí mi admiración y respeto por su trabajo. Voy a hacer una excepción con la señora Conway, Luisa Martín. Un prodigio de actriz y una gran persona. Al equipo que me acompaña desde… (¡otra vez el tiempo!), Javier Artiñano, José Manuel Guerra y Luis Miguel Cobo, mi gratitud y admiración. Y también al resto del equipo artístico, técnico, de producción y distribución por hacer posible que el teatro siga siendo un arte colectivo.
Sólo me queda pedirles que disfruten de la belleza del texto. Y si me lo permiten, me gustaría hacerles una pregunta obscena: ¿Creen que podemos alcanzar la felicidad?"
Sinopsis
Acto I Año 1919.- La Sra. Conway y sus hijos festejan con entusiasmo y alegría el cumpleaños de Kay, una de las hermanas.
Acto II Año 1937.- La familia Conway se reúne una vez más con el fin de celebrar otro de los cumpleaños de Kay. Producto de esos 18 años transcurridos, se ha producido un desgaste y agotamiento en las relaciones familiares y una erosión profunda en cada uno de ellos, las heridas que el tiempo ha infringido a los Conway.
Acto III Año 1919.- Continuación del Acto I. El espectador asiste atónito al devenir de cada uno de los miembros de la familia, cuando ya conoce el final… En palabras del autor, “el tercer acto puede ser sumamente conmovedor en su dramática ironía”.
Nota de J.B. Priestley
Esquina peligrosa, El tiempo y los Conway y Yo estuve aquí una vez. Estas tres comedias son esencialmente obras de teatro y se han representado con éxito en varios países; en ellas no aliento grandes pretensiones metafísicas, porque soy un dramaturgo, no un filósofo, y si fuera filósofo no elegiría el teatro para exponer mis ideas.
Sin embargo, vincula a las tres un interés común: el problema del tiempo, y su relación con él exige ciertas explicaciones de mi parte. Todas las obras tratan del tiempo de un modo insólito pero no el mismo.
Todas rechazan la concepción común del tiempo, pero cada una ofrece una solución particular del problema. (…) Cuando escribí El tiempo y los Conway estaba yo bajo la influencia de la meditada teoría sobre el tiempo que J.W. Dunne ha expuesto en varios libros. Dunne no solo vino a ver la obra a Londres, sino que después de la representación hizo un intento, que me pareció galante pero un podo desesperado, de explicar su teoría a los actores.
El libro que Alan menciona en el segundo acto debe atribuirse a Dunne. Según su teoría sobre el tiempo, cada uno de nosotros es una serie de observadores en series correspondientes de tiempos y solo en cuanto “observador uno” puede decirse que morimos, pues los observadores subsiguientes son inmortales. Dunne llegó a esa teoría por el descubrimiento, que por mi parte creo válido, de que con frecuencia el futuro se nos revela en sueños.
Explica que en sueños, cuando ya no desempeñamos funciones de “observador uno”, el
“observador dos” es quien tiene un atisbo (y Dunne explica por qué estos atisbos solo pueden ser fragmentarios) de los acontecimientos que aguardan al “observador uno” que se mueve en el “tiempo uno”. De este modo, en un sueño, el “observador dos” enfoca a menudo sucesos que pertenecen al pasado y al futuro del “observador uno; y como ese
“observador dos” tiene una visión tetradimensional, completamente distinta de la del
“observador uno”, nuestras experiencias del sueño son sorprendentemente distintas de las de la vigilia, y Dunne, con su teoría del serialismo las ha explicado con extraordinario ingenio. Los lectores que deseen conocer más el asunto han de estudiar su Experimento con el tiempo y El Universo serial.
(…) Llevaría mucho espacio y tiempo exponer toda la acción de esta obra en términos de serialismo, pero afortunadamente no es necesario hacerlo ni aquí ni en el teatro la obra (…) puede tener éxito por sus virtudes teatrales. Pero quizá deba añadir que la teoría del tiempo expuesta en ella es la más próxima a mi, y que de las tres comedias, El tiempo y los Conway es mi favorita.
(En Teatro Completo, Aguilar, 1969 Traducción de Aurora Bernárdez)
Biografía de J.B. Priestley
John Boynton Priestley, nace en Bradford el 13 de septiembre de 1894 y muere en Stratford-upon-Avon el 14 de agosto de 1984). Escritor y dramaturgo fue también locutor de la BBC durante la Segunda Guerra Mundial.
Durante la Primera Guerra Mundial sirvió en el 10º batallón del Regimiento del Duque de Wellington en el frente francés. Herido en 1916 regresó a su país y a los seis meses fue destinado de nuevo al frente pero sufrió lesiones por un ataque alemán con gas y volvió definitivamente a Inglaterra donde ingresó en el Trinity Hall de Cambridge y en 1925 ya se había creado gran fama como escritor satírico y humorista.
Con su novela, The Good Companions en 1929 obtuvo el primer éxito editorial. A ella siguió en 1930 Angel Pavement que le convirtió en autor popular.
Como dramaturgo publicó en 1946, Llama un inspector quizás su obra favorita, que fue llevada al cine en 1954 por Alastair Sim. Priestley, obsesionado por el tema del tiempo, escribió una serie de obras en donde éste se convierte en el auténtico protagonista.
Esquina peligrosa, 1932, El tiempo y los Conway, 1937 y Yo estuve aquí antes, 1937, son buenos ejemplos de ello.
El 5 de junio de 1940 comienza sus emisiones como locutor para la BBC. Su manera de informar sobre el conflicto le rodeo de gran eco en la audiencia y, después de algunos meses donde se estimó niveles del 40 por 100 de radioyentes, miembros del Partido
Conservador se quejaron a la dirección por considerar que Priestley expresaba opiniones izquierdistas.
En consecuencia se censuró, emitiéndose por última vez el programa el 20 de octubre de 1940. Al final del año, Priestley consiguió publicar textos escogidos de aquellas emisiones bajo el título de Britain Speaks.
Se había casado poco antes con la arqueóloga Jacquetta Hawkes. Perteneció al Comite
1941 junto con Tom Hopkinson, Edward G. Hulton, Kingsley Martin, Richard Acland,
Michael Foot, Peter Thorneycroft, Thomas Balogh, Richie Calder, Tom Wintringham,
Vernon Bartlett, Violet Bonham Carter, Konni Zilliacus, Victor Gollancz, Storm Jameson y David Low que pretendía defender la propiedad pública de los bienes que consideraban comunes, y más en tiempos de guerra, como los ferrocarriles, los grandes latifundios y llamaban la atención hacia la necesidad de un cambio en la política postbélica en temas sociales como la educación y los derechos fundamentales.
Después fue miembro fundador del Common Wealth Party, formado por muchos de los anteriores componentes del Comité de 1941. Participó igualmente en la Campaña por el
Desarme Nuclear en 1958.
Otras obras destacadas:
Benighted (1927); Eden End (1934); Laburnum grove (1933); Cornelius (1935); Bees on the boat deck (1936); When we are married (1938); Good night, children (1942); The golden fleece, How are they at home? (1944); Ever since Paradise (1939); People at sea, Desert highway, Home is tomorrow, Summer day´s dream, Johnson over the Jordan (1939), The Linden tree (1947); Music at night (1938); They came to a city, Three Men in New Suits (1945) The Magicians (1954) Man and Time (1964), Lost Empires (1965), Over The long High Wall (1972).








































































