
Historia del teatro argentino en las provincias, Osvaldo Pellettieri (director), Galerna, Instituto Nacional del Teatro, Buenos Aires, 2005, 656 pp.
El teatro argentino es un mundo variado, distribuido en casillas provinciales, al que se accede a través del primer volumen que Pellettieri nos entrega de su nueva serie académica: una exhaustiva pesquisa histórica en la cual rezan la tradición y los archivos locales.
Reminiscencias, en fin, que se ordenan gracias al Grupo de Estudios de Teatro Argentino e Iberoamericano, correspondiente al área de investigación teatral del Instituto de Historia del Arte Argentino y Latinoamericano.
El panorama investigado abunda en detalles sorprendentes, pretextos de estilización y ecos literarios, meneados por los vientos del siglo XX.
El examen de todo ello empapa estas páginas, cuyo importante valor se mide, en resumidas cuentas, por medio de dos baremos: la generosidad de los datos y la inteligencia puesta de manifiesto en su cotejo.
En el preámbulo, Pellettieri detalla las minucias del modelo de análisis, ordena los impulsos dramáticos que se ciñen a su crónica y menciona a los jurisconsultos que le antecedieron en tal propósito.
A la hora de distinguir señales rítmicas en este proceso, el historiador demuestra la solidez de sus teorías.
En lo que concierne a la periodicidad, subraya tres momentos seminales de la historiografia teatral argentina.
La primera era acota las primeras décadas del siglo, y coincide con la nacionalización de la cultura.
El segundo tramo se imprime en la década del cuarenta, en cuyo contexto se advierte un campo intelectual modernizado y una fértil democratización social.
Finaliza el trasiego con la liberalización que sigue al prolongado periodo dictatorial.
Con este acuerdo en el calendario, Pellettieri logra establecer las razones por las que son, precisamente, esas tres etapas las llamadas a recibir los honores de la posteridad.
Desde su perspectiva, los momentos de apogeo de la disciplina teatral coinciden «con procesos de cambio o serias crisis de crecimiento, con momentos de verdad, de debate, que favorecen y posibilitan una comunidad de intérpretes cuestionadora y cuestionada».
Por consiguiente, la primera mitad de este siglo teatral se identifica con acontecimientos político– sociales.
En este entresijo, el gremio de la farándula le hace señas al campo del poder –un barril de gasolina a punto de estallar– o De modo similar, en este álbum se hace dificil separar el gusto de la gente de paisano y el de quienes diseñan y aprueban los estrenos, pues todos ellos se dejan engatusar por los mismos señuelos ideológicos.
En términos profesionales, el estudio pone de relieve trasvases e inesperados cortejos.
Tal es el caso del radioteatro, presentado como generador de autores, actores y de un público adicto.
El equipo de Pellettieri recorre las ferias y los salones, exaltando desde cada escenario las particularidades que corresponde investigar.
La propia diversidad del catálogo, articulado por innumerables rótulos, da testimonio de un horizonte en el que cabe revalorizar, por ejemplo, el teatro universitario platense, la temática gauchesca en Mendoza, el teatro rodante del Norte de Tucumán o el circo santafesino.
Con todo, es la probidad del análisis, especialmente en sus guiños más intuitivos, la que infunde verdadero interés a esta entrega.
Copyright © Guzmán Urrero. Este artículo fue editado originalmente en la revista Cuadernos Hispanoamericanos. Reservados todos los derechos.
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