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Fórmulas mixtas
Debido a sus peculiaridades formales, el informativo es un género que ha de inspirar seriedad, pues el rigor debe ser su propósito o, cuando menos, lo que se transmite a la audiencia. Especialmente novedoso en este terreno ha sido el programa argentino Caiga quien caiga, basado en una idea de Mario Pergolini, Diego Guebel, Eduardo de la Fuente y Juan Di Natale. La fórmula pretende introducir el humor y el absurdo en un informativo convencional, de forma que, sin alterar los contenidos noticiosos, éstos se vean condicionados por un tratamiento a veces surrealista. En Argentina el programa ha logrado poner en evidencia la parte más humana y por ello menos ficticia de los políticos. Esa novedad es lo que ha conseguido que Cuatro Cabezas, la productora de Pergolini y Guebel, venda a varias cadenas los derechos de adaptación. El programa se emitió desde julio de 1996 a través de Telecinco (España) y desde octubre de 1987 por el canal RTI (Italia), con el título de Le Iene. Posteriormente, la fórmula pasó por otras cadenas.
El empleo de la ironía, no obstante, no es tan reciente en la televisión informativa. Desde mediados de los ochenta, Hiroshi Kume presenta el programa de madrugada News Station en la cadena japonesa ABC. Kume ha logrado escalar a los máximos niveles de audiencia en su país personificando en sus peculiares entrevistas la curiosidad del japonés medio. Intercaladas entre varios bloques de noticias, las charlas de Kume con distintas personalidades asombran por una audacia y desparpajo que no serían admisibles en Occidente.
Con el mismo criterio iconoclasta, llega a explicar las oscilaciones de la Bolsa ayudándose con muñecos o pizarras coloreadas. Esas son las razones que presentan a News Station como una adaptación del formato a las necesidades de la audiencia nipona. No cabe hablar por ello de variante formal del género, sino de variante cultural de éste.
La progresiva sofisticación técnica de la televisión permite ofrecer los acontecimientos en directo, allí donde éstos suceden. El emplazamiento de las cámaras fuera de los estudios, antes complejo, es actualmente menos dificultoso. Las unidades móviles, cada vez más operativas gracias a la ligereza de las nuevas videocámaras autónomas, permiten la rápida llegada a los lugares donde se requiere su presencia, por lo que la televisión puede competir con la radio en inmediatez.
Por todo ello, las retransmisiones, muy perfeccionadas, han ido configurándose como un género particular dentro de los medios audiovisuales. En otro sentido, los derechos exclusivos de retransmisión han pasado a convertirse en materia negociable, por la rentabilidad que, por ejemplo, puede derivarse de productos como un gran acontecimiento deportivo. Hay asimismo una gama de especialidades en la realización de estos programas, dándose el caso de profesionales habituados a las particularidades de una corrida de toros o un concierto de música clásica, por citar dos posibilidades temáticas del género. Claro está, se trata aquí de la gran retransmisión en directo, mucho más complicada en su ejecución que las breves retransmisiones desde el lugar de los hechos que son materia común en los noticieros televisivos.
Las retransmisiones deportivas figuran entre los formatos de mayor aceptación popular. El fútbol en Europa, el patinaje artístico en Canadá y el béisbol en Estados Unidos y Japón protagonizan varios ejemplos significativos de esta modalidad televisiva.
La entrevista es uno de los géneros más habituales en el medio televisivo. El entrevistador busca en el personaje con quien dialoga informaciones sobre su vida, su actividad profesional o su participación como testigo o artífice en hechos noticiosos. Una conversación de estas características puede ser breve o extensa, debiéndose en este último caso preguntar en profundidad, con el apoyo de una importante documentación previa. El quehacer del entrevistador tiene una serie de facetas que dan la clave de lo que ha de ser una charla televisiva: los silencios, las sugerencias, la formulación reiterada de una misma consulta con distintas palabras, etc.
Por lo demás, las variantes de la entrevista vendrán marcadas por el lugar donde ésta se realice, dependiendo de si tiene lugar en el estudio de grabación, en el transcurso de una conferencia de prensa o fuera del plató, en el lugar donde es sorprendido el personaje a quien se desea preguntar. La exclusividad de la entrevista y lo novedoso de las declaraciones serán las notas que midan la importancia de este trabajo periodístico. Cabe realizar entrevistas de profundidad, rigurosamente preparadas, como las hechas por el periodista español Joaquín Soler Serrano en el programa de RTVE A fondo.
También es posible integrar la entrevista en formatos que atiendan, con sentido polémico, a la actualidad más inmediata, como sucede en el programa argentino Mediodía con Mauro Viale. O bien puede recurrirse a la conversación periodística en programas nocturnos, evolucionados a partir del clásico magazine, que alternaba actuaciones musicales y entrevistas. Es el caso de Late night with David Letterman, uno de los más exitosos de la televisión americana.
La reunión de una serie de especialistas para conversar ordenadamente en torno a un determinado asunto es un formato clásico de la televisión internacional. Por regla general, este tipo de programas cuentan con un solo moderador, que ordena el desarrollo de la charla, marca los temas a debatir e impone, con mayor o menor discreción, el turno de palabra. Un modelo válido de esta fórmula televisiva es el programa español La Clave, de José Luis Balbín, emitido primero por RTVE y, años después, en la cadena Antena 3 Televisión. Este debate, complementado con la emisión de una película cercana al tema tratado, fue uno de los más influyentes coloquios de la televisión española, modelo de otros que fueron apareciendo a partir de la década de los setenta.
Sin embargo, este tipo de programa, por su talante moderado y el nivel cultural medio preciso para su seguimiento, pronto fue desplazado por dos fórmulas muchas veces intercambiables: el debate-espectáculo y el talk show.
El primero de ellos, centrado en asuntos superficiales y en ocasiones morbosos, sigue el criterio de exaltar la agresividad verbal de los contertulios, eliminando la exposición ordenada de temas y sustituyéndola por un enfrentamiento más visceral, al cual es ajeno el logro de unas conclusiones, pues la clave del debate es el propio ejercicio de debatir, al margen de los conocimientos que los participantes tengan sobre la materia o su grado de educación. Por lo que hace al talk show, se trata, dentro de sus variantes, de un turno de entrevistas cara al público, combinadas con importantes dosis de debate. Una de las mayores promotoras de esta fórmula es la estadounidense Oprah Winfrey, conocida por sus polémicas discusiones sobre contenidos de interés social.
El enorme éxito de Oprah ha favorecido la internacionalización de esta fórmula que puede derivar hacia el espectáculo más populista, si bien hay bastantes casos en que se ha dulcificado, mejorando mucho en calidad formal y contenidos. Pese a ello, algunas versiones del debate–espectáculo han recibido la acusación de telebasura, término de argot especificativo de sus escasos méritos.
La pugna por lograr unos mayores índices de audiencia incita a las diversas cadenas a favorecer en su programación aquellas fórmulas que garanticen un mayor seguimiento por parte de los espectadores, y en este sentido la información de temas sociales o del corazón es una de las favoritas del gran público.
Uno de los motivos que, indirectamente, ha propiciado la proliferación de programas en que se aborda la intimidad de los famosos es el perfeccionamiento de las videocámaras. Aquellos lugares donde antes sólo podían llegar los reporteros gráficos, ahora pueden ser alcanzados por este tipo de cámaras, que captan imágenes luego distribuidas a través de las agencias o vendidas por periodistas particulares. La fórmula del programa dedicado a estas materias, pese a lo ligero e intrascendente de sus contenidos, ha derivado del simple informativo a la tertulia realizada con figuras populares. Asimismo, ha crecido en importancia económica, lo que ha contribuido a la aparición de contratos de exclusividad con los personajes más señalados, para que éstos permitan el acceso de determinados medios denegándoselo a otros.
Copyright © Emilio C. García Fernández. Los textos originales del autor en los que se basa este artículo fueron publicados en El Diario de Ávila, en la revista Todo Pantallas, en la Enciclopedia Universal Multimedia (Micronet), en la Enciclopedia Universal Multimedia (Micronet) y en los libros Historia Universal del CineGuía histórica del cine (en colaboración con Santiago Sánchez González, Film Ideal, 1997; Editorial Complutense, 2002), Historia General de la Imagen (Universidad Europea-CEES, 2000) y La cultura de la imagen (Fragua, 2006). Cortesía de Emilio C. García Fernández. Reservados todos los derechos. (Planeta, 1982),
Imagen superior: Anchorman: The Legend of Ron Burgundy (2004), de Adam McKay © DreamWorks Pictures, Apatow Productions, Herzog-Cowen Entertainment. Reservados todos los derechos.
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