
Como idea no era original, pero los socios se lo pasaron en grande. Gracias a esta teleserie, descubrimos la parte oscura de esa institución sofisticada y machista que se le ocurrió a Hugh Hefner en los sesenta. Me refiero, por supuesto, al primer club atendido por las conejitas de Playboy.
Los ingredientes de la historia ideada por Chad Hodge se combinan con mayor fortuna de lo que esperaban sus detractores. La relación entre las conejitas y sus clientes da mucho de sí, y nos permite redescubrirlas como una especie de geishas americanas, con pestañas postizas y escotes vertiginosos.
En todo caso, aunque el Club Playboy es un mito de la liberación sexual de los sesenta, a nadie se le oculta que encubría circunstancias más dramáticas de lo que aparentaba su propietario. De ahí que las feministas norteamericanas, encabezadas por Gloria Steinem, hayan pedido el boicot de la serie.

La sombra de Mad Men
No sé muy bien que enseñanza se puede extraer de ello, pero lo cierto es que Mad Men ha puesto de moda un periodo concreto –fines de los cincuenta, comienzos de los sesenta– en el que la elegancia y la clase –zapatos bruñidos, peinados a raya, – no estaban reñidas con el atrevimiento y con ese tipo de placeres que ni siquiera la vida real echa a perder.
En este sentido, The Playboy Club nos sumerge en el año 1963 y no escatima al espectador los tópicos del momento: desde la mafia de Chicago hasta la revolución sexual, pasando por los juegos bizantinos de la política que tuvieron su apogeo en la era Kennedy.
Los protagonistas
Dos personajes conducen la trama de The Playboy Club: una conejita despampanante llamada Maureen (Amber Heard) y un abogado con ambiciones políticas que responde al nombre de Nick Dalton (Eddie Cibrian).
La relación entre ambo se establece a partir de la muerte de un mafioso que sentía la irresistible tentación de que poseer a Maureen.
Laura Benanti, ganadora de un premio Tony, interpreta a la veterana conejita Carol-Lynne.
Desde el primer episodio, Benanti deja claro que ella es una especialista en robar escenas.
El hermano de Nick y manager del club es encarnado por David Krumholtz.
Cómo empezó todo
La preproducción de The Playboy Club comenzó en 2009. Su creador, Chad Hodge, le puso el título provisional de Bunny Tales y se benefició de un acuerdo entre 20th Century Fox Television e Imagine Entertainment.
Hugh Hefner, el dueño y fundador de la compañía Playboy, autorizó el empleo de su marca a condición de que le dejasen revisar los guiones. Según ha declarado el propio Hodge, el viejo Hefner apenas ha ejercido esa potestad.
Curiosamente, hay un actor que interpreta a Hefner en su juventud, pero solo es visto de espaldas.
El rodaje comenzó el 15 de marzo de 2011 en Northerly Island, bajo la dirección de Alan Taylor.
Entre dos fuegos
La serie no sólo ha despertado las iras de las feministas. Instituciones y grupos activistas como la Parents Television Council y Morality in Media también han condenado The Playboy Club por razones morales, aludiendo a supuestos contenidos pornográficos del show.
KSL-TV, una filial de la NBC en Salt Lake City, anunció que no programaría la serie. Los espectadores de dicha zona, mayoritariamente mormones, tendrán que acudir al DVD para seguir el show.
Más arriba les hablé de la feminista Gloria Steinem, cuyas críticas han sido especialmente duras. Olvidé contarles que Steinen se hizo pasar por conejita de Playboy en el club que Hefner abrió en Nueva York en 1963. Lo que allí Steinen vio es suficiente como para que se le quiten a uno las ganas de conocer sitios similares.
Copyright del artículo © Arturo Montenegro. Reservados todos los derehos.
Copyright de las imágenes) © Alta Loma Entertainment, 20th Century Fox Television, Imagine Television, NBC. Reservados todos los derechos.
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