El muralismo mexicano

altAl muralismo mexicano le corresponde una actitud ideológica. En cierto modo, ésa es también su característica primordial. Sea como fuere, este matiz puede olvidarse cuando consideramos la formidable categoría pictórica de los autores que formaron esta corriente artística.

Lo que importa en la pintura mural mexicana, dejando aparte la belleza estética de muchos de sus logros, es la reivindicación indigenista y social, plasmada en soportes monumentales para su total entendimiento por parte de las clases populares.

No cabe duda de que esta corriente artística es un fruto de la Revolución Mexicana y, más en concreto, de las proclamaciones de socialización del arte lanzadas por estetas e ideólogos revolucionarios.

Ciertamente, la estética nacionalista ya se había dejado sentir en la obra del pintor y muralista Juan Cordero (1822-1884), pero sólo a partir de los años veinte del siglo XX cobra fuerza suficiente como para que sea posible hablar de una corriente artística en sentido estricto.

Tres artistas –Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros– son los adalides de este movimiento estético al cual se vincularán, desde diversas técnicas y estilos, otros creadores, como el pintor guatemalteco Carlos Mérida (1891-1984), el dibujante y grabador mexicano José Luis Cuevas (1934-), el muralista francés Jean Charlot, afincado en tierras mexicanas desde 1921, el estadounidense Pablo O'Higgins, ayudante de Rivera a partir de 1927, y el mexicano de origen irlandés Juan O'Gorman, autor del mosaico exterior de la Biblioteca Central de la Universidad de México.

Ilustrar visualmente el destino histórico-social del pueblo mexicano parece el programa estatal que se propone el secretario de Educación Pública, José Vasconcelos, cuando invita a artistas como los ya citados Rivera, Alfaro Siqueiros y Orozco a crear murales. Como ya dije, no es casualidad que el muralismo se convierta en el arte oficial de la Revolución.

En lo estético, estos muralistas se caracterizan por su antiacademicismo, por su libertad en el uso de materiales y estilos. Es la suya una imaginería indigenista, muy relacionada con el plan de pedagogía y propaganda que inspira buena parte de su trabajo. Les interesan la historia precolombina, el relato de acontecimientos revolucionarios y los homenajes a las clases populares. Para cumplir con tales propósitos, no dudan en usar tipos caricaturescos y estilizados en sus representaciones.

Son, en líneas generales, artistas de izquierda, lo cual les lleva a aceptar sin reservas la idea de un arte patrocinado. De hecho, desarrollan su trabajo inscritos en el recientemente fundado sindicato de pintores y escultores.

Bien conocido en el mundo artístico europeo de los años veinte, Diego Rivera (1886-1957) estudia en el Viejo Continente el cubismo de Picasso y el impresionismo de Renoir; y viaja también a Italia, donde analiza entre 1920 y 1921 las pinturas murales de artistas como Giotto, Miguel Ángel y Piero della Francesca.

Regresa en 1922 a su país natal y, tras pasar un tiempo investigando el arte precortesiano, elabora los conocidos murales que decoran la Escuela Nacional Preparatoria. A partir de 1923 define su estilo en los murales de la Secretaría de Educación Pública en México D.F.

alt

Rivera exalta las cualidades del pueblo indígena, por oposición a conquistadores y terratenientes, contrafigura de lo que serían las genuinas virtudes mexicanas. Ni que decir tiene que en todo ello hay un punto de maniqueísmo fácilmente detectable.

En el mural La tierra fecunda (1927), pintado en la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo, Diego Rivera plasma su personal homenaje a los poderes de la tierra, base del desarrollo campesino. Como sus demás compañeros, Rivera no pone fronteras a su creación, de modo que diseña numerosos murales dentro y fuera de México. Uno de los más conocidos lo completa en 1935, en el Palacio Nacional de la Ciudad de México.

El caso de José Clemente Orozco (1883-1949) es un tanto singular dentro del movimiento muralista mexicano, puesto que el suyo es un arte apolítico, basado en los valores del humanismo.

Orozco aborda el tema histórico en sus murales para la Escuela Nacional Preparatoria (1923-1926). Desde 1927 hasta 1934 trabaja en los murales del New School for Social Research de Nueva York. El año en que concluye esa obra, desarrolla en México una de sus creaciones más conocidas, los murales del Palacio de Bellas Artes.

Otro importante muralista es el mexicano David Alfaro Siqueiros (1896-1974), formado en la Escuela de Bellas Artes (México D.F.) y muy relacionado con Rivera, a quien conoce en París, durante un viaje a Europa que lo lleva hasta Barcelona. En esa ciudad española publica un manifiesto. Su programa es claro: favorecer una síntesis indigenista en el arte moderno de su país. El texto aparece en la revista Vida Americana.

A su regreso a México, Orozco demuestra su pericia en la pintura al fresco cuando realiza los murales de la Universidad de Guadalajara (1925) y los de la Escuela Nacional Preparatoria (1932).

Su implicación revolucionaria lo lleva a exiliarse en Estados Unidos, donde crea un taller de experimentación artística y mejora los métodos del muralismo mediante la aplicación de piroxilina (pintura de automóviles) mediante pistolas pulverizadoras.

Lleva a cabo sus obras en distintos países, si bien destaca por esta época su mural Del porfirismo a la revolución, que ocupa los muros del Museo de Historia Nacional de la ciudad de México. Miembro del Partido Comunista Mexicano, es acusado y condenado como promotor de tumultos revolucionarios.

Gracias al indulto que se le concede, sale de la cárcel en 1964 y reanuda su activismo político mediante el diseño de murales en favor de los marginados y el cambio político. Buen ejemplo de ello es Marcha de la Humanidad, ubicado en el Hotel de México.

Un destacado representante del expresionismo abstracto, el pintor estadounidense Jackson Pollock (1912-1956), colabora con Alfaro Siqueiros desde 1936, cuando pasa a formar parte del taller experimental del muralista en Nueva York.

Es allí donde Pollock depura su estilo y prueba nuevas técnicas pictóricas que luego caracterizarán su obra posterior. De hecho, entre sus creaciones más conocidas figuran unos cuadros de gran tamaño, la serie de los Senderos ondulantes (1947), realizada mediante una habilidad peculiar: el vertido y goteo de pintura sobre un lienzo de grandes dimensiones.

En cierto sentido, esta fórmula de Pollock, heredera del muralismo, prefigura también, por su espontaneidad, la técnica de pintada callejera que luego será conocida con el nombre italiano de graffiti.

(Escribí la primera versión de este artículo en uno de los capítulos del libro Historia general de la imagen. Perspectivas de la comunicación audiovisual)

Sobre la edición

altDiego Rivera. Obra Mural Completa
Tapa dura, 29 x 44 cm (11.4 x 17.3 in.), 674 páginas
€ 150.00

Copyright de las imágenes: La gran ciudad de Tenochtitlán, 1945, Palacio Nacional, México D.F. © Benedikt Taschen Verlang GmbH. Reservados todos los derechos.

Copyright de fotografías y notas de prensa © Benedikt Taschen Verlag GmbH. Publicadas en The Cult por cortesía del Departamento de Prensa de Taschen. Reservados todos los derechos.

  • David Icke, los reptiles y el Nuevo Orden Mundial
    David Icke, los reptiles y el Nuevo Orden Mundial  "Hisss" (2010), de Jennifer Chambers Lynch © Split Image Pictures, Venus Records & Tapes. Reservados todos los derechos. David Icke es una celebridad de las teorías de la conspiración. De hecho, podría decirse…
  • Una pulga muy decente
    Escrito por
    Una pulga muy decente "La cámara oscura" (1719), Charles-Amédée-Philippe van. National Gallery of Art, Washington. La investigación científica se halla en el origen de muchos de los entretenimientos que, ya desde finales del siglo XVIII, se ofrecen…
  • The Cult, la revista de la tercera cultura El arte y la ciencia en conversación. Esa es la premisa de la que parte THE CULT. Crear un espacio donde esos dos sectores se encuentren con naturalidad, regalándonos emociones, asombro y reflexión.…

Juego de espejos

  • Borges, santo patrón del hipertexto
    Escrito por
    Borges, santo patrón del hipertexto Cuando los historiadores del mundo digital, internet y la hipernarrativa rastrean en el pasado en busca de precursores del hiperenlace, encuentran libros como el Talmud editado por Daniel Blomberg, o el Diccionario filosófico de Pierre…
  • ¿La ciencia es cultura?
    ¿La ciencia es cultura? Smithsonian Natural History Museum (Don DeBold, CC) En otras ocasiones en que he sugerido la publicación, en un contexto cultural, de algunos textos en los que se hablara de temas científicos, me he encontrado con…
  • "Carpe diem"
    Escrito por
    "Carpe diem" Atlantis Rising © 1973 Frank Frazetta. Ante las ruinas de Europa, tras la guerra de 1914-1918, Paul Valéry reconoció, lastimero, la mortalidad de las civilizaciones. Años antes, Hegel había sido más categórico: todas las civilizaciones…

Cartelera

  • La seducción de una voz
    Escrito por
    La seducción de una voz Si un hijo suyo les dice que quiere ser poeta, es posible que a más de uno le dé un disgusto, porque habrá quien piense, con razón, que lo va a tener difícil en la…
  • Cara y cruz de Manfred Gurlitt
    Escrito por
    Cara y cruz de Manfred Gurlitt Lamentablemente típica de cierto siglo XX devoto de refinadas barbaridades, es la figura de Manfred Gurlitt, quien debió soportar la prohibición de su tarea en la Alemania nazi en 1933 y el exilio en Japón…

Entrevistas

Facebook

Televisión

Cine clásico

  • Pescar es fácil... si sabes cómo
    Escrito por
    Pescar es fácil... si sabes cómo Su juego favorito, de título original Man's favorite sport?, que se estrenó en 1964, es considerada por parte de cierta crítica cinematográfica como una obra menor de Howard Hawks. Aparte de que cualquier obra menor…

Arte y exposiciones

  • ¿Existió Napoleón Bonaparte?
    Escrito por
    ¿Existió Napoleón Bonaparte? Abdicación de Napoleón, Paul Delaroche, Musée de l’Armée, París, 1840 Napoleón estaba tan loco que creía ser Napoleón. En su novela La isla de los jacintos cortados, Gonzalo Torrente Ballester nos explicó que Bonaparte no…
  • Ulpiano Checa: La huella de las civilizaciones
    Escrito por
    Ulpiano Checa: La huella de las civilizaciones Del 17 de septiembre al 26 de octubre 2014, el Espacio Cultural MIRA, de Pozuelo de Alarcón (Madrid) abre sus puertas a la exposición Ulpiano Checa: La huella de las civilizaciones. Ulpiano Checa (1860-1916) es…
  • Obras comentadas: "Las Tres Gracias" (1630-1635), de Rubens
    Escrito por
    Obras comentadas: "Las Tres Gracias" (1630-1635), de Rubens Alejandro Vergara, Jefe de Conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte, del Museo del Prado, comenta la obra "Las Tres Gracias", de Pedro Pablo Rubens. La colección de Rubens del Prado refleja la…
  • Fíjate en esto
    Escrito por
    Fíjate en esto Masaccio, "La Trinidad" (detalle) (1425-28). Santa Maria Novella, Florencia Durante un tiempo, en mis alumnos prendió la afición de ir a la busca y captura de festaiuoli en la pintura. Un festaiuolo es una figura…

El armario de Proteo

  • Bichos raros
    Bichos raros El otro día, como casi todos los días a media mañana, una compañera de trabajo vino a mi mesa para tomar conmigo su café con sacarina. Sentada cuidadosamente para no arrugar su impecable traje chaqueta…
  • Hard Case Crime y sus portadas de inspiración pulp
    Escrito por
    Hard Case Crime y sus portadas de inspiración pulp Hace ya 10 años que la editorial Hard Case Crime, fundada por Charles Ardai y Max Phillips, dedica sus esfuerzos a un objetivo tan loable como lanzar al mercado novelas de género negro, con especial…

Fotografía

  • No te acostumbres
    Escrito por
    No te acostumbres "No te acostumbres", se lo dijo en un tono que ella no sabía interpretar. "No me acostumbraré", le contestó ella. Y decía la verdad. No quería acostumbrarse, le parecía imposible. Aunque leyó varias veces el…