Guzmán Urrero

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como Cuadernos Hispanoamericanos, Album Letras-Artes y Scherzo.

Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte). 

Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos.

Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.

En 2006, fundó junto a Javier Sánchez Ventero la revista Thesauro Cultural (The Cult), un medio situado en la frontera entre la cultura, las ciencias y las nuevas tecnologías de la información.

Desde 2015, Thesauro Cultural sirve de plataforma a una iniciativa más amplia, conCiencia Cultural, concebida como una entidad sin ánimo de lucro que promueve el acercamiento entre las humanidades y el saber científico, tanto en el entorno educativo como en el conjunto de la sociedad.

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Vivimos en una época de hiperfragmentación e impaciencia. En el entorno audiovisual, eso se traduce en jóvenes deglutiendo teleseries en sus smartphones ‒saltándose una o más secuencias cuando les aburren‒ y en youtubers que regalan a su auditorio fracciones y remontajes de películas, como si éstos fueran otro meme con el que buscar nuevas complicidades.

Casi todo puede parecer sorprendente o épico cuando lo describe Brandon Sanderson. Ya se sabe que este escritor, seguido por una legión de lectores, mejora sus habilidades narrativas en las distancias largas, como se comprueba en este extenso y ameno volumen, tercero dentro de la saga de El Archivo de las Tormentas.

El cine de acción es, fundamentalmente, un riesgo contado en imágenes. El humor tiene la misma naturaleza. No olvidemos que, desde los tiempos en que Buster Keaton, Douglas Fairbanks o Harold Lloyd rodaron sus escenas más memorables, el peligro y la comicidad han estado unidos. ¿Y cuál es la clave para armonizarlos? Yo diría que la convicción necesaria para convertir una caída, una pelea o una ocurrencia chistosa en una exhibición de verdad y de talento.

A medida que la inteligencia artificial va adueñándose del futuro, el desconcierto y las ilusiones se alternan en nuestras vidas. En cierto modo, es como si la ciencia-ficción se hubiera convertido en una promesa cumplida, a través de un despliegue casi infinito de posibilidades que hoy se hacen realidad.

No hubo mejor época que los ochenta para ser héroe de acción. Me refiero, por supuesto, a los Schwarzenegger, Stallone, Norris y compañía, dotados de invulnerabilidad y capaces de doblegar a un regimiento con una ametralladora Uzi en cada mano.

Hay algo inherentemente misterioso en el cerebro. Si nos limitamos a su anatomía, quizá parezca un órgano más, sólo que con la magia de albergar nuestra conciencia. Y ahí es donde ese enigma biológico se convierte en un fenómeno apasionante desde el punto de vista científico.

"El libro del mar", de Morten A. Strøksnes

Como sucede con tantas otras cosas, sobre el mar hay mucho que primero tienes que aceptar como si fuera un acto de fe ‒pienso en el flujo de las corrientes, en las migraciones de cetáceos o en la existencia de calamares gigantes‒. Más tarde, gracias a la ciencia, acabas asumiendo estos fenómenos como una verdad innegable, aunque no vivas cerca de un muelle o de una playa.

El impacto del relato hispanófobo en la cultura popular y académica sólo es invisible en dos circunstancias: cuando uno acepta esos prejuicios o cuando se siente cómodo al sustituir la evidencia histórica por la mitología o la propaganda.

Aunque parezca lo contrario, el humor para todos los públicos no es algo habitual. No lo regalan al salir de la escuela de cine. Por eso es tan elogiable esta película de Peyton Reed, una comedia de aventuras en la que grandes y pequeños pueden encontrar muchas y bien justificadas razones para disfrutar.

"El caso Saint-Fiacre", de Georges Simenon

Misterios y sospechas aparte, acaso lo más lúcido en las novelas del comisario Maigret son sus percepciones de la naturaleza humana: los detalles más desconcertantes del alma y el mecanismo casi arbitrario que nos agita entre el bien y el mal, entre la rutina y la tragedia.

"En defensa de la Ilustración", de Steven Pinker

Se suele repetir que vivimos en el peor de los mundos posibles. Dicen que giran sobre nosotros los días y las noches de la violencia, el hambre y la ignorancia. Como si bruscamente nos hubiéramos acercado al abismo, o como si el destino nos hubiese atropellado de golpe.

"La ciudad y la ciudad", de China Miéville

Mencionar el nombre de Miéville es mencionar a un escritor de ciencia-ficción que sabe escapar de las convenciones, y que además es capaz de asombrarnos con una musculatura literaria fuera de serie.

A la vista de tantas otras secuelas que nos llegan últimamente, y aunque esta reivindicación pueda escandalizar a algunos, creo que es justo reconocer que Gary Ross ha logrado revivir la franquicia Ocean's volviendo a sus raíces: la comedia clásica y el robo de guante blanco.

Una de las críticas recurrentes a la Rusia de Putin es la que condena la ausencia de debate intelectual a la hora de orientar su presente y su destino. Por desgracia, quienes repiten esto prefieren ignorar que muchos intelectuales ‒aunque nos cueste comprenderlo‒ aplauden las órdenes del presidente y respaldan sus decisiones.