José Luis González

José Luis González

Experto en literatura, articulista y conferenciante. Estudioso del cine popular y la narrativa de género fantástico, ha colaborado con el Museo Romántico y con el Instituto Cervantes. Es autor de ensayos sobre el vampirismo y su plasmación en la novela del XIX.

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Las historias naturales son un crisol donde se mezclan la novela histórica, el libro de viaje, el humor y el género de terror. Sirvan estas líneas como recuerdo de los elementos que conjugó Joan Perucho para crear al vampiro tarraconense que protagoniza el libro: una criatura que reúne muchas de las características de los vampiros de las leyendas centroeuropeas, y también de las de sus congéneres en la ficción, tanto literaria como cinematográfica.

Los años sesenta no fueron muy propicios para Sherlock Holmes en la gran pantalla. Así lo demuestra Estudio de terror (A Study in Terror, 1965), mediocre producción, anclada en la estética de aquellas fechas, que consigue que se esfumen las expectativas del espectador a medida que avanza el metraje.

Pasaron trece años desde la última cinta en la que Basil Rathbone interpretó a Holmes hasta la siguiente aparición del detective en la gran pantalla. El motivo no es otro que la aparición y auge de la televisión.

Está casi fuera de toda discusión que Basil Rathbone encarnó de manera magistral al personaje de Sherlock Holmes, tanto por su aspecto físico como por su formidable interpretación.

Clive Brook fue el primer actor que dio vida a Sherlock Holmes en el cine sonoro, concretamente en la película The Return of Sherlock Holmes (1929). Cuando Brook encarna al famoso detective, la filmografía de Holmes ya acumula un buen número de películas mudas.

"Soy leyenda" (1954), de Richard Matheson

Es raro hallar a un escritor tan consistente inventando fantasías ligadas al gusto popular. Si uno considera el nivel medio de la pulp fiction y de su herencia, Richard Matheson se sitúa en un plano muy superior, y así queda de manifiesto en su novela Soy leyenda.

Ayudado por numerosos amigos y vecinos de Pittsburgh, George A. Romero filmó la cinta que supone el nacimiento del zombi en el cine moderno: La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, 1968). Un mito de la pantalla que, como ahora veremos, modificó las convenciones del cine de terror y de ciencia-ficción.

A Charlton Heston no le gustaba nada The Last Man on Earth (1964), la versión de la novela Soy leyenda protagonizada por Vincent Price. “Mal interpretada” o “Incapaz de asustar” son dos comentarios que Heston dedicó a dicha cinta. Ello explica que fuese el productor y principal actor de la segunda adaptación cinematográfica de Soy leyenda: El último hombre… vivo (The Omega Man, 1971).

La primera versión cinematográfica de la novela Soy leyenda, de Richard Matheson, tiene una historia bastante azarosa. En 1957, la productora británica Hammer adquirió los derechos de la novela, y contrató al propio autor para escribir el guión. Dicho proyecto llevaba el título de Night Creatures e iba a contar con Val Guest como director.

Situémonos: Marvel Comics, principios de la década de 1970. La fórmula de los tebeos de superhéroes iniciada por Stan Lee y Jack Kirby con Los Cuatro Fantásticos, Spiderman o Los Vengadores una década atrás, empieza a dar muestras de cansancio.

Tras el rodaje de la versión hablada en español de Drácula (1931) ‒a la que ya dedicamos un artículo en esta revista‒, la figura del vampiro no reapareció en la cinematografía hispana hasta 1957, cuando se filmó El vampiro, película dirigida por Fernando Méndez, uno de los grandes nombres del fantástico mexicano.

Existe un rumor según el cual el escritor Bram Stoker quiso resucitar al conde Drácula para escribir una segunda parte de su famosa novela. Esta es una cuestión que posiblemente será una eterna incógnita y se sustenta en un fragmento eliminado al final del libro.

La película Drácula (1931), de Tod Browning, es un título de la Universal Pictures de suma importancia dentro de la Historia del Cine y, en particular, del género fantástico. Tiene los honores de haber sido una de las primeras producciones fantásticas de la época sonora, y es la primera película norteamericana que presenta la figura del vampiro, partiendo de la novela de Bram Stoker.

Una historia alucinante (The Night Stalker, 1972) y El estrangulador de la noche (The Night Strangler, 1973) son dos telefilms protagonizados por el periodista Carl Kolchak, un detective de lo oculto que luego inspiró una de las series de televisión con mayor éxito y calidad de la historia del medio: Expediente X. Ambos títulos se deben a la fantasía de un escritor excepcional, Richard Matheson.