"Casablanca" (1942)

Las sincronías tienen un efecto milagroso en el cine. El trajín, los problemas, las casualidades... todo acaba conspirando por el bien del arte y de esa extraña forma de magia que llamamos clasicismo. ¿Quieren una demostración de todo ello? Vean Casablanca, y luego fíjense en las complicaciones que tuvo su rodaje.

La película se inspira la obra teatral Todos vienen al café de Rick (Everybody comes to Rick’s), de Murray Burnett y Joan Alison. ¿Un gran éxito de Broadway? Todo lo contrario. De hecho, si siquiera alcanzó a ser puesta en escena.

Hal Wallis, listo como el hambre, compró los derechos por 20.000 dólares y puso en marcha al equipo de producción.

Pero aún faltaba mucho para que Humphrey Bogart, Ingrid Bergman y Paul Henreid encarnasen al triángulo amoroso más legendario del séptimo arte. Las decisiones sobre el reparto fueron de lo más azaroso. Ronald Reagan estuvo a punto de ser Rick, y el personaje de Ilsa pudo haber sido interpretado por Michele Morgan, por Ann Sheridan o por la bíblica Hedy Lamarr. En cuanto a Victor Laszlo, sepan que hicieron pruebas para el papel Dennis Morgan y Joseph Cotten.

Cuando se emprendió la filmación, el 25 de mayo de 1942, los protagonistas no disponían de un guión terminado. Dicen que esa mirada conmovedora que Bergman nos regaló se debía a una circunstancia fortuita: no sabía con cuál de los dos hombres iba a terminar su aventura.

Casablanca es "un título que más que una película es todo un mito. Por las circunstancias que rodearon su producción; por el aroma de esas escenas y esos diálogos inolvidables que todo buen aficionado al cine es capaz de recitar de memoria, por su banda sonora…" (El País, 23 de noviembre de 2012).

"Siete décadas después de su estreno –escribe Milagros Martín-Lunas– , cuesta creer que todos los que pasaron por el rodaje creían que se encontraban trabajando en el fiasco del año. Casablanca perdura en la memoria y, quizá, el motivo de su inmortalidad sea que no se trata de una película al uso. Por su guión pululan una historia romántica, el cine negro de la época, un 'thriller' inquietante, incluso posee rasgos de película bélica. Memorable el momento en el que todo el bar de Rick entona la Marsellesa. Este maravilloso combinado es el resultado del trabajo de su productor, Hal Wallis, que fue capaz de reunir a los mejores guionistas, cada uno especializado en un estilo, y mezclarlos en una coctelera de lujo" (El Mundo, 23 de noviembre de 2012).

"Lo que menos importa en este título –escriben Santiago Sánchez González y Emilio C. García Fernándezes que haya nazis, policías franceses honorablemente corrompidos y el telón de fondo de una guerra. Y es lo de menos porque lo que sobrevive es el amor y éste, por cursi que pueda parecer el escribirlo por enésima vez, es eterno. Si nos fijamos bien, vemos que hay en su guión algo de novela bizantina: encuentros inesperados, en la distancia y en el tiempo; un aroma de folletín radiofónico, heredado de los escritores por entregas, pero una puesta en escena, una dramaturgia cinematográfica, que bien pudiera rastrearse en el propio Shakespeare. Habla de lo de siempre, pero con naturalidad, sin engolamiento, haciendo creíbles a sus personajes.

Porque, por encima de la dirección de Michael Curtiz -el húngaro nacionalizado americano era un autor polivalente: igual hacía un western sobre Custer que algo sobre espadachines, que Casablanca-, lo que realmente importa aquí es hablar de sus personajes.

De Rick, el dueño de un elegante bar en el norte de Marruecos, que aparenta ser un cínico y en realidad lo es, pero más por el peso de la historia que por propio convencimiento personal. Mercenario de causas perdidas, tiene la cualidad de lograr salvarse de las derrotas de los que escogió por compañeros. Es un superviviente nato. Es respetado y temido, pero a costa de ser alguien distinto a quien en realidad es. No le importa sobornar y hasta matar, lo ha hecho muchas veces. Pero también sabe ayudar a los enamorados sin experiencia y conoce a la gente, la conoce profundamente. En realidad es un tipo de otro tiempo: con algo de Sandokan y algo de Scaramouche. Un soldado de fortuna que sólo ha juntado para un distinguido bar en una ciudad de lance" (Guía histórica del cine, Editorial Complutense, 2002).

"Bogart –escribe Manuel Jabois– se paseaba con unas gigantescas alzas de corcho pegadas con esparadrapo a los zapatos y toda su preocupación era arreglar los papeles para comprarse un yate; Ingrid Bergman entraba furiosa en los despachos preguntándole a todo el mundo de quién estaba enamorada, pero los guionistas no tenían ni idea de cómo iba a acabar la historia, el director silbaba mirando para otro lado y el mismísimo Jack Warner (que iba a trabajar con un uniforme falso de general lleno de medallas para dar apoyo moral a los aliados) respondió a la sueca encogiéndose de hombros: "El final es el final, y aún estamos en el medio" (...) el capitán Renault, que dice la mejor frase ("Te estoy apuntando al corazón". "Es mi punto menos vulnerable") no veía por un ojo a causa de las heridas de la Guerra Mundial; la cita más famosa de la película nunca se pronunció; la obra de teatro en la que se basa el guión nunca se estrenó; Sam no tenía ni idea de tocar el piano y en la escena final, para hacer parecer que se alejan, Rick y Renault fueron sustituidos por enanos" (El Mundo, 26 de noviembre de 2012)

"Rick e Ilsa, los protagonistas de la inolvidable Casablanca, podrían ver cambiado el desenlace que los separó hace setenta años, en 1942, cuando se estrenó la película. Howard Koch, uno de los tres guionistas del filme, escribió hace tres décadas la biblia para una secuela que ahora está intentando ser rescatada por una productora, Cass Warner, nieta de uno de los fundadores de Warner Bros., según ha informado el New York Post. Regreso a Casablanca, la escaleta de Koch que Warner encontró en la casa del guionista en Woodstock, se centra en la búsqueda infructuosa de Rick por parte de Ilsa y Victor Laszlo, una vez este se hubo marchado con Renault -junto con quien auguraba el comienzo de una hermosa amistad- para luchar en el Norte de África" (El País, 5 de noviembre de 2012).

Sinopsis

Durante la Segunda Guerra Mundial Rick Blaine (Humphrey Bogart), un estadounidense cínico y amargado, expatriado por causas desconocidas, administra el local nocturno más popular de Casablanca (Marruecos), el «Café de Rick». Este es un lugar exclusivo y un antro de juego que atrae una clientela variada: gente de la Francia de Vichy, oficiales de la Alemania nazi, asilados políticos y ladrones. A pesar de que Rick asegura ser neutral en todos los campos, se revelará más tarde su participación en el tráfico ilegal de armas hacia Etiopía —que tendría como objetivo combatir la invasión italiana de 1935— y en la Guerra Civil Española, del lado republicano.

Una noche, un criminal menor llamado Ugarte (Peter Lorre), llega al club de Rick portando unas tales «cartas de tránsito» (literalmente, «letters of transit»), documentos valiosos que ha conseguido tras asesinar a dos mensajeros alemanes. Se trata de una especie de salvoconductos que permiten a su poseedor el libre tránsito a través de la Europa controlada por los nazis y llegar, incluso, a la neutral Lisboa (Portugal), de la cual se podría partir hacia los Estados Unidos. Por eso los documentos tienen un valor incalculable para cualquiera de los refugiados que esperan en Casablanca su oportunidad de escapar. Ugarte planea vender los salvoconductos esa misma noche pero, antes de que la compra-venta tenga lugar, Ugarte es arrestado por la policía local al mando del Capitán Louis Renault (Claude Rains), un corrupto oficial de la Francia de Vichy que solo quiere complacer de todas las formas posibles a los nazis. De manera subrepticia, Ugarte deja las cartas al cuidado de Rick porque «de algún modo, debido a que tú me desprecias, eres el único en quien yo confío».

Entre tanto la razón de la amargura de Rick llega de nuevo a su vida. Se trata de su ex-amante, Ilsa Lund (Ingrid Bergman) quien le había abandonado en París sin dar explicaciones y quien, junto a su esposo Victor Laszlo (Paul Henreid), entra al Café esa noche para comprar las cartas. Laszlo es un renombrado líder de la resistencia checa que enfrenta a los nazis. La pareja necesita las cartas para dejar Casablanca y salir hacia los Estados Unidos, desde donde él podría continuar su labor. A la noche siguiente Laszlo, sospechando que Rick tiene las cartas, se entrevista con este, pero Rick se niega a entregarle los salvoconductos, pidiéndole que le pregunte a su esposa el motivo. (Es decir, solo dos personas pueden salir, pero en este punto hay tres personas que lo desean.) El diálogo se ve interrumpido cuando un grupo de oficiales nazis, bajo las órdenes del mayor Stresser (Conrad Veidt), comienza a cantar «Die Wacht am Rhein» (El guardia sobre el río Rín), que era considerado un himno patriótico durante la Alemania nazi. Enfurecido, Laszlo solicita a la banda del local que interprete La Marsellesa, el himno nacional francés hasta antes de la ocupación del país. Cuando el maestro de la banda busca a Rick con la mirada, este asiente con la cabeza. Laszlo comienza a cantar, solo al inicio, y enseguida el largamente reprimido fervor patriótico se adueña de la muchedumbre y todos se unen al canto, ahogando el de los alemanes. Como represalia, Strasser manda clausurar el club.

Rick sigue resentido con Ilsa, pero esa noche, ella lo confronta una vez que el Café ha quedado desierto. Cuando él se niega a darle los documentos, ella lo amenaza con una pistola, pero siendo incapaz de disparar, le confiesa que sigue amándolo y le explica que cuando lo encontró por primera vez y se enamoró de él en París, pensaba que su marido había sido asesinado en un campo de concentración nazi. Pero en cuanto descubrió que Laszlo en realidad había logrado escapar —continua ella explicando—, dejó a Rick sin explicación alguna y regresó a su marido. Le dice, además, que fingió haber abandonado la ciudad para prevenir que Rick se quedara a buscarla y lo capturasen los alemanes. Rick cambia de actitud al conocer el motivo por el cual ella se marchó de su lado y la induce a pensar que se quedará con él cuando Laszlo se vaya.

Laszlo llega al café una vez que se ha ido Ilsa y le dice a Rick que se ha dado cuenta de que «algo» sucede entre ella y Rick. De hecho, intenta provocar que Ilsa y Rick tomen las cartas de libre tránsito, con tal de salvar la vida de ella. Como sea, la policía llega y Laszlo es arrestado bajo un cargo menor. Rick interviene y convence al capitán Renault de liberar a Laszlo, prometiéndole que lo podrá acusar ante la Gestapo por un delito mucho más serio: la posesión de las cartas. Cuando Renault le cuestiona sobre la razón por la que él está haciendo esto, Rick le explica que Ilsa y él partirán para los Estados Unidos.

Más tarde, Laszlo recibe las cartas de parte de Rick, mas cuando Renault trata de arrestarlo Rick traiciona a Renault, obligándolo a punta de pistola a permitir el escape. En el último momento, Rick conduce a Ilsa a que aborde el avión para Lisboa con su marido diciéndole que si ella se queda se arrepentirá. «Tal vez no hoy. Tal vez no mañana, pero pronto y para el resto de tus días».

El mayor Strasse llega en su vehículo, habiendo recibido el chivatazo por parte de Renault, pero Rick le dispara cuando trata de intervenir. Cuando la policía llega, el capitán Renault salva la vida de Rick al ordenar que «capturen a los sospechosos de siempre». Enseguida recomienda que Rick deje Casablanca, sugiriéndole incluso que se una a la Francia Libre en Brazzaville (República del Congo). Ellos se alejan caminando en medio de la neblina con una de las más memorables líneas finales en la historia del cine: «Louis, creo que este es el principio de una gran amistad».

Copyright de las citas entrecomilladas © sus respectivos autores. Reservados todos los derechos.

Resumen: Wikipedia. El texto de la sinopsis está disponible bajo la Licencia Creative Commons Atribución Compartir Igual 3.0 

Thesauro Cultural

Hay un momento para echar la vista atrás, recordando las condiciones en que nosotros, la especie Homo sapiens, emprendimos nuestra andadura. Hay un momento para explicar lo que fuimos, en el plano científico y cultural, e imaginar lo que seremos, más pronto que tarde. Tú y yo. Ustedes que nos leen y los que escribimos a este lado de la pantalla. Hay, en fin, un momento para explicar el trabajo de los paleontólogos ‒los historiadores de la vida‒ y sumarlo al de tantos otros investigadores que comprueban cómo la cultura altera nuestro recorrido social y evolutivo. Sabios que rastrean las civilizaciones en que se escindió la humanidad. Expertos que nos hacen partícipes de creencias y costumbres, creaciones artísticas y avances tecnológicos. Entre todos, definen una sutil conexión que que nos mantiene unidos desde hace... ¿cuánto tiempo ya? ¿165.000 años? ¿315.000?

Quién sabe si ese interés por la naturaleza humana, en su increíble diversidad, es lo que te trajo hasta aquí. Ahora ya lo sabes: si nosotros hacemos cada día TheCult.es (Thesauro Cultural), es porque tú sientes esa curiosidad por los retos más desafiantes de la ciencia y la cultura. Quizá acabas de descubrir esta revista, buscando un dato que necesitas para la clase de mañana. O acaso usted ‒a quien le incomoda el tuteo‒ hace mucho que completó sus estudios, y nos sigue fielmente desde que nos asomamos a internet, allá por 2007.

¿Sabe lo que le digo? Queremos observar con usted ‒contigo‒ cada detalle del mundo que nos rodea. Queremos recorrer la historia de la biosfera y explorar las huellas más nobles que hemos dejado en el planeta: nuestra cultura científica, nuestro arte y nuestro legado intelectual.

Social Profiles

logonegrolibros

  • Parsifalismos
    Escrito por
    Parsifalismos En un cumplido artículo («El loco puro y el amor secreto», revista Audio Clásica), Rafael Fernández de Larrinoa vuelve a examinar el tema de la homosexualidad en el wagneriano Parsifal. Investigar la sexualidad concreta de…

Trestesauros500

logonegrociencia

Cosmos: A Spacetime Odyssey © Fox

  • Homo Neoprenicensis
    Escrito por
    Homo Neoprenicensis Todo indica que, tras múltiples hallazgos y numerosos avistamientos, nos encontramos ante una nueva especie del género homo. Aunque su ecosistema habitual es la cuenca carpetovetónica, son corrientes sus migraciones estacionales en grupos de uno…

Cartelera

  • Crítica: "Tully" (Jason Reitman, 2018)
    Escrito por
    Crítica: "Tully" (Jason Reitman, 2018) Pocos guionistas de cine se convierten en celebridades, y la fama de esta minoría resulta especialmente efímera. Le sucedió a Joe Eszterhas a raíz del tremendo éxito de taquilla que fue Instinto básico (Paul Verhoeven,…
  • Crítica: "Hereditary" (Ari Aster, 2018)
    Escrito por
    Crítica: "Hereditary" (Ari Aster, 2018) Hubo un tiempo en el que los espectadores nos aventurábamos en los cines en busca de horrores primordiales. Me refiero a historias que nos dejaban perdidos en laberintos infernales, oyendo las pisadas de alguna aberración…

Cine clásico

logonegrofuturo2

Cosmos: A Spacetime Odyssey © Fox

logonegrolibros

bae22, CC

logonegromusica

Namlai000, CC

  • Stanislaw Moniuszko va a misa
    Escrito por
    Stanislaw Moniuszko va a misa Es conocida la dedicación de Moniuszko a la liturgia católica. Su catálogo recoge siete series de estas estructuras. Las tres que integran la presente grabación pertenecen a la última etapa de su vida activa (1870-1872),…

logonegroecologia

Mathias Appel, CC