El arte de envenenar

El arte de envenenar Henry Wallis, "La muerte de Chatterton", Tate Gallery, Londres, 1856

No está bien envenenar a la gente  De hecho, está muy mal. Ya nos lo advirtió Thomas de Quincey en su Del asesinato considerado como una de las Bellas Artes, refiriéndose no al envenenamiento en concreto, actividad que desdeña y deplora como novedad abominable importada, sin duda, de Italia, sino al asesinato, en general. “Si uno empieza por permitirse un asesinato –escribe De Quincey–, pronto no le da importancia a robar, del robo pasa a la bebida y a la inobservancia del día del Señor, y se acaba por faltar a la buena educación y por dejar las cosas para el día siguiente”. Imperdonable. “La ruina de muchos –nos advierte– comenzó con un pequeño asesinato al que no dieron importancia en su momento”. Así que nada de asesinar, ni con veneno, ni soga, ni arma blanca, ni de fuego, porque ya se sabe: se empieza por una tontería así y se acaba faltando a la buena educación.

John William Waterhouse, "Medea", 1906-07

A pesar del desdén manifestado por el autor inglés hacia el veneno, este circula, generoso, por las venas del arte y de la literatura. No faltan personajes históricos para avalar el amargo prestigio de la ponzoña: Locusta, por ejemplo, la esclava gala que, al servicio de Agripina y de Nerón, pudo apuntar en su lista de víctimas célebres nombres como los de Claudio y Británico; la alegre familia Borgia o artistas de las pócimas como Giulia Toffana, Hyeronyma Spara, Catalina de Medici, la marquesa de Brinvilliers o madame Voisin

Jules Vignon, "Locusta prueba su veneno ante Nerón", siglo XIX

No podemos olvidarnos de aquellos que, no precisamente por gusto, ingieren el veneno: por ejemplo, Sócrates o Sofonisba, la hija del cartaginés Asdrúbal.

Jacques-Louis David, "La muerte de Sócrates", Metropolitan Museum of Art, Nueva York, 1787

Anatole Devosge (atribuido), "La muerte de Sofonisba", siglo XIX

La literatura nos ofrece envenenadoras tan espléndidas como Circe y Medea, así como envenenadas tan patéticas como madame Bovary.

Edward Burne-Jones, "El vino de Circe", Birmingham Museum and Art Gallery, 1900

John William Waterhouse, "Jason y Medea", colección privada, 1907

Albert-Auguste Fourie, "La muerte de madame Bovary", 1883

El veneno fluye también a través de los cuentos infantiles, aunque las malvadas madrastras no se limitan a aparecer en ellos: recordemos, por ejemplo, a la que en El Conde de Montecristo, de Alejandro Dumas, intenta envenenar a una joven.

Benjamin König, "Blancanieves", Wilhelm y Jacob Grimm

Hay envenenadoras entrañables, como las tías de Mortimer Brewster en la película de Frank Capra Arsénico por compasión, basada en la obra de teatro Arsénico y encaje antiguo, escrita por Joseph Kesselring.

Frank Capra, "Arsénico por compasión", 1944

Pertenece a la misma estirpe Linnea Ravaska, la protagonista de la divertidísima novela de Arto Paasilinna La dulce envenenadora. Como no siempre se puede recurrir a una buena ponzoña, la simpática anciana no olvida poner en el bolso su Parabellum.

Arto Paasilinna, "La dulce envenenadora"

Merricat Blackwood, la narradora de Siempre hemos vivido en el castillo, de Shirley Jackson, resulta conmovedora. Al comienzo de la novela, se presenta con estas palabras: “Me llamo Mary Katherine Blackwood. Tengo dieciocho años y vivo con mi hermana Constance. A menudo pienso que con un poco de suerte podría haber sido una mujer lobo, porque mis dedos medio y anular son igual de largos, pero he tenido que contentarme con lo que soy. No me gusta lavarme, ni los perros, ni el ruido. Me gusta mi hermana Constance, y Ricardo Plantagenet, y la Amanita phalloides, la oronja mortal. El resto de mi familia ha muerto”.

Shirley Jackson, "We Have Always Lived in the Castle"

Shirley Jackson, "Siempre hemos vivido en el castillo"

Digna heredera de Merricat, aunque más divertida que enternecedora, es Flavia de Luce, siempre deseosa de envenenar a sus hermanas. “Mi mayor pasión era el veneno”, nos cuenta. No lo ponemos en duda.

Alan Bradley, "Flavia de los extraños talentos"

Alan Bradley, "La muerte no es un juego de niños"

Envenenar está muy mal, aunque, seguramente, ser envenenado es peor aún. Alejaos de cicutas, arsénicos, estricninas y demás, y tened cuidado con las dulces ancianas y las niñas tan brillantes y especiales como Flavia o Merricat.  Eso sí, podéis alimentaros de risas y ternura, sin temor a intoxicaros, con las obras citadas.

De todos modos, ¿os apetece tomar algo?

Franz Von Stuck, "Circe", Alte Nationalgalerie Berlín, 1913

Copyright © Carmen Pinedo Herrero. Reservados todos los derechos.

 

Carmen Pinedo Herrero

Doctora en Historia del arte y licenciada en Historia moderna, investigadora y escritora. He impartido clases de Patrimonio cultural, he sido comisaria de exposiciones y he catalogado fondos museísticos, pero el terreno en el que me siento más a gusto es el de la investigación y la escritura. Los temas que más me atraen son los relacionados con los espectáculos precinematográficos, la escenografía teatral, la historia de las mentalidades y las relaciones entre arte, técnica y sociedad.

He publicado artículos en diversas revistas especializadas, capítulos de catálogos de exposiciones y los libros La ventana mágica: la escenografía teatral en Valencia durante la primera mitad del Ochocientos (2001), Cuatro artistas de Meliana. Una generación (2001), La enseñanza de las bellas artes en Valencia y su repercusión social (2003), El viaje de ilusión: un camino hacia el cine. Espectáculos en Valencia durante la primera mitad del siglo XIX (2004) y El profesor que trajo las gallinas a la escuela: Antonio Cortina Farinós (1841-1890) (2007).

Durante los últimos años he realizado investigaciones sobre la industria artesana aplicada a la arquitectura; sobre las noticias relativas a arte y artistas publicadas en la prensa histórica y sobre diversas metodologías aplicadas a la escritura autobiográfica y biográfica.

En la actualidad prosigo con las investigaciones sobre escenografía y espectáculos precinematográficos, preparo una serie de libros sobre fuentes documentales del arte y escribo un libro sobre arquitectura y terror, de próxima publicación en Punto de Vista Editores. 

Sitio Web: carmenpinedoherrero.blogspot.com.es/
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