Esponjas del XVIII en las colecciones del Museo Nacional de Ciencias Naturales

Esponjas del XVIII en las colecciones del Museo Nacional de Ciencias Naturales Ejemplar de una de las esponjas de Parra, Smenospongia conulosa. Corresponde a la pieza catalogada como MNCN1.01/323 y mide más de 40 cm de altura. / Servicio de fotografía del MNCN

Pese a que durante mucho tiempo estos organismos pasaron desapercibidos, en comparación con otros animales acuáticos, por su inmovilidad en los sustratos de los fondos marinos donde se fijan, muchas esponjas poseen una belleza singular por sus formas y colores y, además, reflejan la fascinante riqueza biológica de muchos mares donde crecen, como el Caribe.

Desde sus inicios en el siglo XVIII, el Real Gabinete de Historia Natural ha reunido numerosos ejemplares que se recogieron sobre todo en aguas caribeñas. Esta colección ha sido testigo de los cambios y mudanzas del museo, y sus piezas se han convertido en joyas que sobreviven al paso del tiempo y nos recuerdan los primeros años de la institución.

Durante más de dos siglos casi medio centenar de esponjas, muchas de ellas de gran tamaño y aspecto espectacular, sustentadas en unas curiosas peanas de aire rococó, han acompañado las vicisitudes de la historia de este museo. Todas proceden de la época del Real Gabinete de Historia Natural (RGHN), creado en 1771, y muchas estuvieron expuestas en las salas diseñadas por Pedro Franco Dávila (1711-1786), el primer director del RGHN, en la primitiva sede del palacio de Goyeneche en la calle de Alcalá, el mismo edificio que también ocupaba y todavía sigue ocupando –en solitario desde hace más de 130 años- la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Algunos de esos ejemplares podemos verlos en las fotografías del primer tercio del siglo XX, en plena época Bolívar, en el llamado Laboratorio de Animales Inferiores, ocupando los altillos de los muebles o dentro de las vitrinas de éstos.

Desde hace ya un cuarto de siglo todas ellas se hallan guardadas en el llamado Cuarto de Corales, una de las dependencias de la Colección de Invertebrados. Protegidas, sí, y adecuadamente catalogadas pero sin que nadie pueda disfrutar de su contemplación y aprender de ella.

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En esta foto del archivo del MNCN, tomada en el Laboratorio de Animales Inferiores durante la época Bolívar, pueden verse varios de los ejemplares de esponjas históricas de Parra, tanto en los altillos del mueble como en las vitrinas./ Archivo MNCN

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Ejemplar en forma de copa de la especie Xetospongia muta. Corresponde a la pieza catalogada como MNCN1.01/324. De ella hace Parra una exhaustiva descripción en su libro. / Servicio de fotografía del MNCN

De todos estos ejemplares, posiblemente unos 40 pertenecieron al propio Gabinete Dávila o bien entraron en la institución en los años en que Dávila fue su director. Otras 13 proceden del material recogido en Cuba por Antonio Parra, del que enseguida hablaremos.  Todas figuran, por tanto, entre las piezas más antiguas conservadas en el MNCN.

A su valor histórico y científico ‒pues en el caso de los ejemplares de Parra se trata de especies muy representativas de las aguas del Caribe‒ se une el estético, aportado tanto por la belleza de los propios ejemplares –a pesar del deterioro de algunos de ellos- como por los aditamentos de las peanas. Éstas son en la mayoría de los casos, sobre todo en las de Parra, de madera tallada y llevan incrustadas, a modo de ornamentación, toda una serie de organismos marinos, desde conchas de moluscos gasterópodos y, a veces, también de bivalvos, a balanos y pequeños corales de tipo fungiforme o meandriniforme.

Sin duda, el resultado debió de ser espectacular en la época y contribuiría en no poca medida al gran éxito que el Real Gabinete tuvo entre el público madrileño. Las formas de estas esponjas son variadas. Unas son grandes y tienen forma de barril o de copa, como las del género Cliona o la especie Xetospongia muta. Otras son ramificadas, de aspecto arborescente, como Agelas sceptrum, o arbustivo, con aspecto de pequeñas matas, como Hyattella cavernosa o Hippospongia lachne.

En algunas las colonias tienen forma de embudo o se componen de formaciones tubulares más o menos estrechas. En un ejemplar de Callyspongia vaginalis, especie típica del Caribe, las colonias forman túbulos alargados, algunos muy altos, con las paredes cruzadas por unas a modo de nerviaciones y una superficie externa de aspecto espinoso.

Otro ejemplar muy curioso, también de Parra, pertenece a la especie Callyspongia plicifera y muestra colonias en forma de embudo o acampanadas surcadas por llamativos pliegues. Muchas de estas esponjas se acercan o sobrepasan el medio metro de altura.

Buena parte de todos estos ejemplares fueron identificados en 2003 por examen de las espículas por los especialistas holandeses van Soest y Erpenbeck.

De Antonio Parra se tienen pocos datos biográficos. Se sabe que era portugués y había nacido en 1739 en Tavira, en la región del Algarve. Se estableció en La Habana alrededor de 1763 y allí comenzó a reunir una colección de “producciones marinas” de Cuba que al principio incluía sobre todo ictiofauna. Enterado Dávila de esta ocupación de Parra le envió una carta el 3 de septiembre de 1778, de la cual tenemos constancia por el acuse de recibo de la misma que su destinatario hizo en su contestación desde La Habana en marzo de 1779.

Por esa carta sabemos que Dávila le instó a recoger también otras producciones, como crustáceos decápodos, esponjas y corales, muchos de cuyos ejemplares se conservan en las colecciones actuales.

Parra intentó por dos veces viajar a España, la primera en 1779 y la segunda en 1786, sin conseguirlo. En 1787 publicó su libro Descripción de diferentes piezas de Historia Natural las más del ramo marítimo representadas en setenta y cinco láminas, que tuvo gran aceptación y se considera una de las obras más significativas sobre historia natural de la Ilustración española.

Por fin Parra podrá realizar su viaje a nuestro país en 1789, ya fallecido Dávila, y será José Clavijo y Fajardo quien se haga cargo de las colecciones que el portugués trae consigo. Parra describía sus ejemplares de esponjas en la parte segunda de su obra, bajo el título de “Plantas Marítimas”. Muchos naturalistas en esa época ponían en duda la naturaleza animal de estos organismos y sostenían que eran vegetales por su apariencia de inmovilidad, al hallarse fijas a un sustrato, y el carácter pasivo que presentaban en todos los aspectos. Hay que destacar que Dávila no era de ese parecer, como demuestra en su Catalogue Systématique et Raisonné, publicado en París en 1767 y donde describía sus colecciones haciendo certeras definiciones de los diferentes grupos que trataba y aportando interesantes datos de muchas de sus piezas. En dicha obra decía refiriéndose a las esponjas: “Las cavidades que forman son probablemente la obra y la morada de una cierta clase de animálculos todavía poco conocidos”.

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Parra publicó su libro sobre las “producciones marinas” de Cuba en 1787. La obra, que se convirtió en una de las más notables de la Ilustración española sobre historia natural, forma parte de los Fondos especiales de la Biblioteca del MNCN.

Muchos de los ejemplares de esta interesante colección de esponjas del siglo XVIII han sufrido diferente grado de deterioro con el paso de los más de doscientos años que llevan en el museo, por lo que es precisa una intervención de limpieza, restauración y consolidación de sus materiales que desde hace algún tiempo estamos planificando en la colección mientras que tratamos de conseguir los medios adecuados para abordarla

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Parra incluyó en su libro diferentes láminas de sus ejemplares. Aquí pueden verse algunas de las esponjas que llegaron al RGHN en 1789.A pesar de lo esquemático de los dibujos, realizados por el hijo de Parra, algunos ofrecen detalles muy significativos que permiten identificar las piezas.

Copyright del artículo © Javier Sánchez Almazán. Publicado originalmente en NaturalMente, revista del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC). Se publica en The Cult con licencia CC, no comercial, por cortesía del MNCN.

Javier Sánchez Almazán

Conservador de la Colección de Invertebrados del Museo Nacional de Ciencias Naturales en www.mncn.csic.es. Los artículos de Javier Sánchez Almazán se publican en The Cult por cortesía del MNCN con licencia CC no comercial.

Sitio Web: www.mncn.csic.es

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