¿Un director del Museo de Ciencias Naturales personaje literario fama internacional?

¿Un director del Museo de Ciencias Naturales personaje literario fama internacional? Imagen superior: montaje de "Clavigo", de Johann Wolfgang von Goethe, realizado en el Staatsschauspiel Dresden, en 1932.

José Clavijo y Fajardo vivió en una España en la que se promovían las ciencias y la cultura. Fue periodista, naturalista, defensor y divulgador de la ciencia y durante mucho tiempo fue vicedirector del Real Gabinete de Historia Natural, que es como en su época se llamaba el Museo Nacional de Ciencias Naturales. Pero no fueron estos méritos los que le convirtieron en un personaje famoso, protagonista de numerosas obras de teatro de proyección internacional. ¿Cuál fue la historia que inspiró a Goethe y a Beaumarchais entre otros?

Ocurrió en el siglo XVIII.Y nuestro personaje era José Clavijo y Fajardo, un ilustrado canario, nacido en 1726 en Lanzarote en el seno de una familia acomodada. Había abandonado las islas a los 19 años y su primer puesto lo ocupó en la Secretaría del Ministerio de Marina, en Ceuta y después en Rota.

A partir de 1749 fijó su residencia en Madrid donde estableció buenas relaciones en la Corte y trabó amistad con el marqués de Grimaldi, ministro que se convertiría en su protector.

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Imagen superior: retrato de José Clavijo y Fajardo (1726-1806). Copia realizada por Antonio Pereira Pacheco y Ruiz.

En 1763 fue nombrado oficial del Archivo de la Secretaría de Estado y desde un año antes publicaba el semanario El Pensador en el que criticaba las costumbres atávicas y conservadoras de la sociedad de su época. Sus relaciones con el Real Gabinete de Historia Natural, que es como se llamaba en aquella época el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN), comenzaron en 1777 como “Formador de Índices y Secretario para la correspondencia”.

Carlos III había fundado el Gabinete poco antes, en 1771, al adquirir la colección que el español nacido en Guayaquil Pedro Franco Dávila había formado a lo largo de más de 25 años en París. La institución estableció su sede en la calle Alcalá 13, en el mismo edificio que ocupaba, y ocupa, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y Dávila fue su primer director. A su muerte le sucedió Eugenio Izquierdo, que además era político y escritor. Demasiada actividad para ocuparse directamente de la dirección del Gabinete por lo que todo el peso del trabajo recayó en José Clavijo que había sido nombrado vicedirector del mismo.

Pero no fueron sus méritos como escritor, periodista, naturalista, defensor y divulgador de la ciencia ilustrada los que le dieron fama internacional sino sus amores con Lisette, una joven francesa afincada en Madrid, hermana del dramaturgo Pedro Agustín Carón de Beaumarchais.

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Imagen superior: retrato de Pedro Agustín Carón de Beaumarchais, , hermano de Lisette, por Jean-Marc Nattier. Bibliothèque-musée de la Comédie-Française.

Lisette, en realidad María Luisa Carón, había llegado a la capital acompañando a su también hermana Josefa, casada con el arquitecto Guilbert, cuyos servicios habían sido requeridos en la Corte española, ya que Carlos III había acometido una importante remodelación y modernización de la capital.

Beaumarchais, escritor e hijo de relojero, tuvo grandes influencias en la Corte francesa ya que fue preceptor musical de las hijas de Luis XV, Consejero Secretario del Rey y también desempeñó diversas misiones internacionales por encargo de su nieto, Luis XVI. Destacó como hábil hombre de negocios y, de personalidad manipuladora, mantuvo numerosos pleitos judiciales y disputas legales de los que se defendió y rebatió en sus Memorias judiciales (1773-1774).

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Imagen superior: Beaumarchais.

Tomó el nombre de Beaumarchais de una de las propiedades de su primera esposa de la que enviudó al poco de casarse. Como dramaturgo, entre sus obras más conocidas figuran El barbero de Sevilla (1775) y Las bodas de Fígaro (1784), en las que se basaron Rossini y Mozart, respectivamente, para componer sus óperas y estuvieron inspiradas en el viaje de Beaumarchais a España que se explica más adelante.

Volviendo a los amores de Clavijo con Lisette, esta había instalado junto a su hermana una tienda de modas en la Carrera de San Jerónimo a la que acudía Clavijo, que vivía en el Palacio de los Consejos en la calle Mayor, con el objeto o la excusa de perfeccionar su francés. De esta forma iniciaron una relación sentimental en virtud de la cual acordaron casarse cuando el obtuviera mejor posición. Pero como tras ser nombrado oficial del Archivo de la Secretaría de Estado tampoco se animó a pasar por el altar, las hermanas avisaron a Beaumarchais para que viniera a España a encararse con el indeciso novio. Así, al parecer bajo amenazas, hizo firmar a Clavijo un documento en el que se comprometía a contraer matrimonio con María Luisa. Pero tampoco esto fue suficiente para animar al futuro Director del Real Gabinete a pasar por la vicaría.

Su comportamiento desató la furia del que podría haber sido su cuñado, que movió todas sus influencias en las Cortes francesa y española para que Clavijo fuera apartado de sus cargos. Y así fue durante tres años, desde 1764 a 1767.

Una vez rehabilitado se le permitió volver a publicar El Pensador, fue nombrado Director de los teatros de los Reales Sitios en 1770 y en 1773 se convirtió en el Director del periódico El Mercurio Histórico y Político de Madrid. Claro que el caso de sus amoríos podía haber quedado en un mero chismorreo de la capital si no hubiera sido porque Beaumarchais dio su versión de los hechos tanto en sus Memorias, dentro del capítulo Fragmento de mi viaje por España, como en la obra de teatro Eugénie (1767).

En ella sitúa la trama en Gran Bretaña y su hermana está representada por la protagonista, Eugénie, una joven inocente y enamorada, y Clavijo por el conde de Clarendon, personaje falto de escrúpulos, cobarde e indeciso que simula una boda en secreto con Eugénie, que espera un hijo de él, mientras simultáneamente planea un enlace de conveniencia con otra mujer. La obra termina felizmente, con Eugénie al borde de la muerte, pero con el arrepentimiento de Clarendon que le pide nuevamente que se case con él.

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Imagen superior: Goethe en la campiña romana (1787), óleo sobre lienzo de Johann Heinrich Wilhelm Tischbein.

No obstante fue Goethe el que le dio definitivamente fama mundial a través de su drama en cinco actos, Clavigo (1774). A la tertulia literaria del escritor alemán habían llegado noticias del caso a través de las Memorias de Beaumarchais cuando estaba en compañía de una amiga que le sugirió que escribiese algo sobre el asunto.

Goethe por complacerla, o quizás deslumbrarla, terminó su obra teatral en ocho días. En ella sus protagonistas mantienen prácticamente los nombres que tenían en realidad, Clavijo es Clavigo, María Luisa es María y a Beaumarchais se le identifica por su mismo nombre. La indecisión del protagonista dará lugar al fatal desenlace: Lisette muere de pena y su prometido atravesado por la espada de su hermano.

Otros dramaturgos franceses que también dieron cuenta de esta historia amorosa fueron Benito José Marsollier que escribió Norac et Jovalci; Michel Cubieres Palmezaeu, autor de Clavijo ou la jeunesse de Beaumarchais y León Halévy de Beaumarchais á Madrid. En España el eco de este caso llegó hasta el siglo XX de la mano de Ricardo Baroja, hermano de Pío, que reunió la versión de Beaumarchais, la de Goethe y la suya propia en su obra Clavijo. Tres versiones de una vida (1942). En esta última novela se sitúa más del lado de Clavijo que los anteriores autores.

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Los actores Dörte Dreger y Marc Schützenhofer en el cartel de un moderno montaje de "Clavigo", de Johann Wolfgang von Goethe © 2012 Landesbühnen Sachsen.

Más allá de su desventura amorosa Clavijo vivió en un fructífero y renovado periodo iniciado con el cambio de dinastía en España a principios del siglo XVIII, cuyo fin algunos autores hacen coincidir con la muerte de Carlos III en 1788 y otros con el fin de siglo.

Durante esta época, la Ilustración española, se promovió el desarrollo de la ciencia, las relaciones internacionales y la educación, tratando de disminuir los privilegios que en este campo y en otros tenía la Iglesia, y que finalizó con la expulsión de los jesuitas en la que también participó Clavijo. En este marco nuestro personaje tuvo un importante papel, pues cabe destacar que fue el interlocutor de Humboldt cuando este vino a España para preparar y conseguir los permisos necesarios para su viaje a las colonias españolas de América. Tradujo al español la obra Histoire naturelle, généralle et particuliére de Georges Leclerc, Conde de Buffon, consciente del retraso que existía en España respecto a los conocimientos en Ciencias Naturales y logró esquivar la censura de la obra por la Iglesia y la felicitación del propio Buffon.

Como Vicedirector del Real Gabinete, Clavijo se ocupó de las tareas administrativas y del personal, de la incorporación de nuevas colecciones, sobre todo procedentes de América y Filipinas pero también del territorio nacional, y del intercambio de ejemplares con otros gabinetes europeos actuando de hecho como el auténtico Director.

Según señala el padre José Barreiro en las Memorias del Museo Nacional de Ciencias Naturales (1944), en algunos documentos del Archivo del Museo, Clavijo figura como Director, situación que él mismo se encarga de aclarar en un informe de 1796 diciendo que su cargo era el de vicedirector “aunque con título y sueldo de Director concedido por el Rey en atención a sus servicios”.

Siempre mantuvo la idea de hacer del Gabinete un verdadero centro de ciencia y no un mero depósito de ejemplares. Bajo su dirección se recibieron las colecciones de peces y otros animales marinos que envió Antonio Parra desde Cuba, las colecciones mineralógicas de los hermanos Heuland desde Chile y Perú y la colección de aves de Paraguay y diversos manuscritos de Félix de Azara, entre otros envíos. Impulsó la creación del Real Estudio de Mineralogía y fue nombrado miembro de las Academias de Berlín y Copenhague.

José Clavijo nunca se casó como tampoco Lisette que, tras otro fallido compromiso matrimonial en Francia, ingresó en un convento en el que permaneció hasta el final de sus días.

Copyright del artículo © Soraya Peña de Camus. Publicado originalmente en NaturalMente, revista del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC). Se publica en The Cult con licencia CC, no comercial, por cortesía del MNCN.

Soraya Peña de Camus

Vicedirectora de Exposiciones y Programas Públicos del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC y Coordinadora de Exposiciones del MNCN-CSIC. Los artículos de Soraya Peña de Camus se publican en The Cult con licencia CC, no comercial, por cortesía del MNCN.

Sitio Web: www.mncn.csic.es

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Lobo (Oberon7up), ratonero de cola roja (Putneypics) y paisaje montañoso (Dominik Bingel), CC

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